Una mujer se fotografía junto a un autobús abandonado durante una visita guiada a Chernóbil
Una mujer se fotografía junto a un autobús abandonado durante una visita guiada a Chernóbil - EFE

Las polémicas fotografías de los turistas de Chernóbil

Varios usuarios han criticado en redes a los visitantes que se inmortalizan en actitudes «irrespetuosas» en la zona

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Si hace semanas «Chernobyl» se convirtió en la serie mejor valorada por IMDB, ahora es noticia por haber incentivado el turismo a una región que sufrió una de las peores catástrofes en la historia de la humanidad.

El 26 de abril de 1986 el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil (Ucrania) sufrió una explosión. El accidente producido durante la realización de unas pruebas dejó más de 4.000 muertos y contaminó 2.600 kilómetros alrededor de la planta.

Hasta diciembre de 2010, a la «zona de exclusión» solo podía acceder personal autorizado, científicos. médicos y, con una autorización, periodistas. Con el comienzo del año siguiente, el Gobierno del país autorizó la entrada de turistas con la condición de que acudieran en excursiones organizadas por alguna agencia. Para ello, debían firmar un papel por el que la administración del complejo se eximía de toda responsabilidad por cualquier perjuicio a la salud que pueda sufrir el visitante.

Turistas pasa a través de un dispositivo de medición de radiación
Turistas pasa a través de un dispositivo de medición de radiación - AFP

Hoy, 33 años después de la tragedia, el éxito de «Chernobyl», la miniserie de HBO sobre el peor accidente nuclear del mundo, ha impulsado el turismo en una zona que siempre había llamado la atención de muchos curiosos. Según algunos datos arrojados por algunos touroperadores ucranianos encargados de realizar excursiones a la destruida central y a la ciudad que la rodea, la contratación de visitas registró un incremento de más de un 30% solo a lo largo de los meses de mayo y junio.

Prípiat, ciudad situada en los alrededores de la central nuclear, se ha convertido en un punto turístico de gran interés. Visitantes de todo el mundo se acercan hasta allí para conocer la historia de cerca aunque algunos van más allá. Así lo ha denunciado @lettipop, una usuaria de Twitter, vía esta red social a comienzos del mes de junio.

En la publicación anima a hacer una búsqueda por ubicación en Instagram: «Si buscáis las fotos por ubicación Chernobyl en Instagram os podéis encontrar este tipo de cosas». Al lado del mensaje adjunta cuatro fotografías en las que diferentes personas se muestran sonrientes y posando sin ningún cuidado con algunos de los escenarios de una de las mayores catástrofes nucleares de la historia a sus espaldas.

No ha sido la única persona crítica con el asunto estos días. Una oleada de detractores han mostrado su indignación a través de las redes sociales tachando de irrespetuosos e irresponsables a todos aquellos que se inmortalizan junto a animales, tocando el mobiliario urbano que aún sobrevive o quitándose la ropa en mitad del desastre solo por conseguir algún que otro «me gusta» en Instagram.

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I watched #Chernobyl Diaries last night. Can’t believe I actually been there! Such a horrible place. Because of the long-lived radiation in the region surrounding the former Chernobyl Nuclear Power Plant, the area won't be safe for human habitation for at least 20,000 years. The dogs in this area are the descendants of pets left behind during the Chernobyl accident :( they usually don’t get older than 5 😞 and how crazy are those wild horses?

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Se estima que los elementos radiactivos de la zona no desaparecerán hasta dentro de varios milenios, razón por la que se firma un acuerdo y se accede con mascarillas y dosímetros para medir la radiación. Acariciar animales, sentarse en zonas aún contaminadas o quitarse la protección puede ser peligroso para quienes lo hagan.

Las imágenes han reabierto el debate sobre el hecho de tomar fotografías en ciertas localizaciones como Chernóbil o Auschwitz, un asunto que ya levantó ampollas hace un par de meses y que provocó que el museo pidiera a los turistas que no se hicieran instantáneas frívolas durante la visita al campo de concentración.