El brote de sarampión ha registradoya más de mil casos
El brote de sarampión ha registradoya más de mil casos - ABC

Nueva York elimina la «excepción religiosa» para controlar el brote de sarampión

Es el peor registrado en Estados Unidos desde el año 1992, y ya afecta a 28 estados y 1.000 personas

CORRESPONSAL EN NUEVA YORK Actualizado: Guardar
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El control del sarampión se ha convertido en un asunto de alto voltaje político en Nueva York, la «zona cero» del peor brote vivido en EE.UU. desde 1992. El senado y la asamblea de Nueva York, los dos órganos legislativos del estado, aprobaron esta semana eliminar la excepción que permitía a los padres no vacunar a sus hijos por creencias religiosas.

Ya son más de mil casos los registrados por el brote en todo el país, una situación que afecta a 28 estados pero en la que Nueva York se lleva la peor parte: 588 casos desde octubre, cuando empezó a registrarse el aumento de diagnósticos de una enfermedad que en EE.UU. se considera erradicada desde el año 2000.

La gran mayoría de los casos en Nueva York se han registrado en comunidades judías ultraortodoxas, como las que ocupan algunos barrios del distrito neoyorquino de Brooklyn y en Rockland, un condado al norte de la Gran Manzana.

«Entiendo que debe haber libertad religiosa, pero nuestra prioridad es proteger la salud pública», aseguró el jueves en un comunicado el gobernador del estado, el demócrata Andrew Cuomo, nada más ratificar la nueva ley con su firma. La nueva norma «ayudará a prevenir contagios en el futuro y controlará el actual brote», añadió. El año pasado, había 26.217 estudiantes registrados en Nueva York con esa «excepción religiosa».

La entrada en vigor de la norma es inmediata y da un plazo de treinta días a los estudiantes que no están vacunados para que demuestren que han tomado las primeras dosis de la inmunización cuando entren en un colegio.

Victoria legislativa

Como defendía su posición después de una votación muy agitada, entre protestas de cientos de personas, muchos acompañados con hijos pequeños y bebés- que gritaban «¡vergüenza!» desde las tribunas cuando se aprobó la propuesta.

No fue una victoria legislativa cómoda para quienes buscan controlar el brote: la ley estaba a punto de descarrilar en la fase de comisión legislativa y en el pleno de la asamblea el margen no fue amplio, 77 a 53. Entre quienes votaron en contra había muchos republicanos, como Michael Montesano, que considera la ley «un ataque a los derechos de la Primera Enmienda», en referencia a la cláusula constitucional que impone la libertad religiosa; pero también pesos pesados demócratas, como Richard Gottfried, que preside el comité de Sanidad de la asamblea y se saltó la disciplina de partido.

La ley es la última medida de las autoridades para tratar de controlar el brote, después de prohibir la presencia de no vacunados en colegios o zonas públicas, amenazar con multas a quien no se vacuna o cerrar centros escolares que no cumplen con la obligación de que los niños estén inmunizados.

Otra ley, que prevé que los menores puedan solicitar la vacuna incluso si sus padres se oponen, está todavía pendiente de aprobación por los legisladores.

El asunto ha dividido a las comunidades judías afectadas, como pudo comprobar recientemente este periódico en una visita a la de Williamsburg, un bastión ultraortodoxo en Brooklyn. Entre los vecinos, había quienes aceptaban teorías científicas infundadas -«sé de un caso de un niño que le pusieron la vacuna y al día siguiente era autista», aseguraba un joven padre-, otros que apoyan la vacunación pero consideran «inconstitucional» la obligación a hacerlo -«es intolerable forzar a los padres y amenazar con multas», decía otro- y quienes apoyaban los esfuerzos y la mano dura para lograrlo.

Teorías de la conspiración

Las autoridades habían dado la voz de alarma después de que se conociera que en estas comunidades se celebraban «fiestas de sarampión» para que los pequeños se contagiaran y obtuvieran la inmunización natural frente a la enfermedad. La oposición a la vacunación también se ha impulsado en simposios organizados por algunos líderes ultraortodoxos en los que se proclamaban los supuestos efectos perniciosos de las vacunas y se aseguraba que a los judíos se les inyectaba «lotes malos» con una cepa nueva del virus, como reveló «The New York Times».

«Los números siguen creciendo porque hay padres bienintencionados a los que les están engañados con teorías de la conspiración anti-vacunas», aseguró el demócrata Brad Holman. «Es parte de la responsabilidad del estado asegurarse de que todo el mundo esté seguro en colegios y guarderías».

Con la nueva ley, Nueva York se suma al puñado de estados que no permiten la excepción religiosa para saltarse las vacunas. Los otros son Arizona, West Virginia, Mississippi, Maine y California. Este último estado lo decretó en 2015, después de que un brote de sarampión en Disneylandia contagiará a 147 personas y se esparciera después por otras partes de EE.UU. y de Canadá.