Vista panorámica del puerto de Tánger
Vista panorámica del puerto de Tánger - ABC
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Qué hacer en Tánger en un fin semana

El «paraíso del pintor», como la definió Henri Matisse, acoge este domingo la final de la Supercopa de España de fútbol entre el Sevilla y el Barcelona

SEVILLAActualizado:

A 232 kilómetros de Sevilla y a menos de cuatro horas de viaje, Tánger vive de cara al mar en una encrucijada de mares y continentes, donde el Mediterráneo se une con el Atlántico, y Europa con África. Esta ciudad tiene algo único. Un sensación de libertad que flota en el aire, como el perfume de la flor de azahar.

Henri Matisse llamaba Tánger «el paraíso del pintor». Eugène Delacroix, al descubrir la ciudad exclamó: « Vengo a recorrer la ciudad. En este momento soy como ese hombre que sueña y ve cosas temiendo que se le escapen». Paul Bowles la calificaba de «dream city». Basta pasear por unas horas por sus callejuelas para sucumbir al encanto de la ciudad.

Ala entrada de la medina, el gran zoco es el lugar más frecuentado de la ciudad. La plaza está rodeada por la antigua residencia del Mendoub (representante del Sultán) y sus jardines. El parque de la Mendoubia es esplendoroso, con su higuera de Bengala gigante y sus numerosos dragos centenarios.

Tomando la calle de los Siaghines (joyeros) se accede al pequeño zoco, una pintoresca plazuela rodeada de hoteles y cafés. La calle de la Marina conduce a Bab el Bahr (la puerta del mar), enmarcada por dos borjs (fortines), entre ellos Borj el Mosra y sus cañones gigantes.

La Kasbah, alma de Tánger, es la antigua fortaleza, con sus murallas que domina la medina y toda la ciudad. Se accede a ella desde el gran zoco por la calle de Italia. Barrio de antiguos palacios, esconde soberbias residencias. La plaza de la Kasbah, el palacio del sultán «Dar el Mekhen» alberga un museo al arte marroquí. El vecino palacio Dar Chofa acoge el museo de la antigüedad y la arqueología.

El bulevar Pasteur, arteria principal de la ciudad nueva, se convierte cada noche en el lugar preferido de paseo. Al final del bulevar, una gran terraza, la plaza Faro y sus cañones ofrecen un magnífico panorama sobre el puerto, la bahía y la costa española.

No hay que dejar de ir a tomar un té al Café Hafa. Este café, único por su ubicación, colgado en un acantilado a la sombra de aterrazados jardines, ofrece el panorama del Mediterráneo a la derecha, el Atlántico a la izquierda y Andalucía al frente.

El puerto de Tánger ocupa una posición estratégica entre el Atlántico y el Mediterráneo. Primer puerto nacional de pasajeros, agrupa las actividades de comercio, pesca y recreo. Las numerosas lanzaderas de pasajeros con Europa, los grandes mercantes, las traineras, los barcos pesqueros y los pequeños veleros utilizan el mismo canal de entrada.

Circuito artístico

Las calles de Tánger están pobladas de recuerdos artísticos y literarios. Son incontables los pintores, novelistas, dramaturgos, poetas, fotógrafos, actores, cineastas y modistos de todas las nacionalidades que han pasado temporadas o residido aquí y a los que la ciudad ha inspirado y seducido. Todos esos artistas han dejado su impronta en numerosos lugares míticos de la ciudad, el hotel El Minzah, el hotel Continental, el Café de París o el Café Fuentes, por citar sólo algunos.

Dónde comer

En la cosmopolita Tánger, comer supone una delicia. La gran variedad de restaurantes permite realizar un periplo gastronómico por las distintas cocinas del mundo. Hay restaurantes de cocina japonesa, tailandesa, italiana, española, marroquí, francesa, internacional, marinera…un gran abanico de opciones para viajar a través del paladar. Muchos de estos restaurantes ofrecen menú del día por precios asequibles.

La mayoría ofrecen en su carta alcohol, si bien a precios bastante más elevados que en España. De media, una cerveza costará entre tres y cinco euros, y una botella de vino marroquí unos 12 a 18 euros, dependiendo de la marca.