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Adriana Ugarte: «El abuso sexual está en todas partes»

La actriz se une a las quejas por este tipo de comportamientos y responde a los que critican el silencio que ha pesado sobre esta problemática durante décadas: «El abuso no prescribe y su denuncia tampoco debe prescribir nunca, nunca es agua pasada, es presente siempre»

Adriana Ugarte
Adriana Ugarte - MAYA BALANYA
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Del arraigado silencio al más absoluto estruendo. Desde que estalló el escándalo sexual de Harvey Weinstein, uno de los grandes productores de Hollywood, la industria se ha compenetrado para no volver a encubrir el acoso y los abusos en su profesión, despertando del letargo de una realidad latente pero escondida durante décadas.

La osadía de los actores y actrices que han denunciado esta problemática se ha extendido al mundo entero, explotando también dentro de las fronteras españolas. Numerosos profesionales, sobre todo mujeres, han compartido las tropelías a las que han tenido que hacer frente durante su carrera, bajo amenazas sobre su proyección si no cumplía con las exigencias de gente que aprovechó su posición de poder para coaccionar el futuro en el séptimo arte de los intérpretes, cuyo único remedio era callar o hundirse en la volátil industria del cine. Hasta ahora.

«El abuso no prescribe y su denuncia tampoco debe prescribir nunca, nunca es agua pasada, es presente siempre»

Pese al aluvión de casos, que no dejan de evidenciar un problema enraizado (y permitido) a lo largo del tiempo, las víctimas de estos abusos reconocen que este mal no solo acecha en el séptimo arte, sino en todas las profesiones, aunque tengan menos eco que en su sector.

«El abuso sexual está en todas partes», admite Adriana Ugarte en una entrevista a ABC durante la promoción de su última película, «El sistema solar», una coproducción peruano-española sobre la reunión de una familia en Navidad que saca a relucir sus problemas. «La violencia y estas cosas existen en el mundo porque somos así», explica la actriz. Recién terminado el rodaje en París de un filme con Gerard Depardieu, Ugarte responde a los que critican el silencio que ha pesado sobre esta problemática durante décadas: «El abuso no prescribe y su denuncia tampoco debe prescribir nunca, nunca es agua pasada, es presente siempre. Al final lo que me gusta de que haya saltado este escándalo es que es una llamada de atención sobre el tema, aunque es verdad que si está en el cine parece más jugoso porque son rostros conocidos, pero el abuso a la enfermera anónima es igual de importante aun cuando no nos volcamos tanto», reclama la intérprete.

En la misma línea que Adriana Ugarte se manifiesta Iñaki Guevara, secretario general de la Unión de Actores y Actrices, que, a pesar de admitir que su asociación no ha tenido que lidiar con ningún caso de este tipo, asume que es un problema de igual calado en su profesión que en otros colectivos, y cuya gran barrera es «el miedo y la dificultad par aprobar dicho acoso por parte de las víctimas».

«Comportamientos machistas»

Desde este sindicato inciden en la importancia de que estos casos salgan a la luz, recrudeciendo las medidas contra un fenómeno masivo pero pretendidamente oculto, poniendo a disposición de las víctimas su servicio jurídico y manteniendo la confidencialidad de los afectados. «En el último convenio colectivo que se aplica en cine introdujimos un protocolo contra el acoso sexual. Hay que poner las herramientas para conseguir que estos casos salgan a la luz y no se mantengan impunes», denuncia Guevara.

La repercusión de este escándalo ha llegado, en parte, por la magnitud que han adquirido las denuncias en Estados Unidos, donde los testimonios de grandes nombres de la industria han terminado pinchando la gran burbuja que parecía blindar a los acosadores. El secretario general de la Unión de Actores y Actrices reconoce que no es algo que afecte solo a mujeres aunque sí es cierto que «el acosador es siempre un hombre», por eso es necesario «eliminar cualquier tipo de acoso sexual». Sin embargo, cree que el germen de esta problemática radica en «comportamientos machistas estructurales». «Hay menos personajes femeninos que masculinos, las actrices tienden a desaparecer a partir de los 35 años, la mayoría de las tramas giran alrededor del protagonismo del hombre y los sueldos de las actrices son menores que los de los actores», reivindica.