Real Orden Gaditana de la Guayabera

Integrada por gaditanos de muy distintos ámbitos profesionales e ideologías, su denominador común es su amor a Cádiz

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Es posible que usted no lo sepa, pero desde hace ya algunos años existe en Cádiz la que se ha venido en llamar ‘Real Orden Gaditana de la Guayabera’. Dicha entidad –si como tal se puede definir– es básicamente un grupo de amigos cuyo denominador común es su gaditanismo, sean o no nacidos en la capital, aunque la mayor parte de ellos lo son. La denominación Real no se debe a que se declaren monárquicos ni nada por el estilo, sino simplemente a que es real. Que existe. Y al menos una vez al año se reúne en una cita en la que la única obligación es vestir la que se considera la prenda gaditana por excelencia: la guayabera. Ojo, no cualquier guayabera, nada de poliéster o procedente de algún país asiático. Ha de ser de hilo fino, con botonadura redonda, transpirable y por supuesto con sus tablillas longitudinales.

En esta orden militan hombres y mujeres de todo tipo y pelaje. Reconocidos profesionales del ámbito de la comunicación, del funcionariado, profesionales liberales, médicos, artistas, políticos de diferentes ideologías... muchos de ellos muy distantes probablemente en cualquier otro ámbito de la vida. Pero todos, ya les digo, unidos por su amor a Cádiz. Un amor que no se demuestra a base de golpes de pecho, o de epístolas cursiloides. Un amor que queda patente, por ejemplo, en el buen hacer profesional de la inmensa mayoría de sus integrantes. Dejando alto el pabellón gaditano allí donde ejercen su labor con muchos hechos y no tanta palabrería. Porque hay un Cádiz que no es necesariamente el de las ‘Tres C’ (Carnaval, Cofradías y Cádiz CF), aunque a muchos nos gusten las tres, o dos o una de ellas. Hay un Cádiz que va más allá de lo que últimamente se empeñan algunos en ‘vender’. Un Cádiz de alto nivel profesional, cultural, con educación, con saber estar. A ratos da la impresión de que se ha perdido, pero soplos de aire como el de esta orden guayaberil le hacen a uno recuperar la fe en la ciudad que le vio nacer.

En cualquier caso, la Real Orden Gaditana de la Guayabera no pretende erigirse en nada. El único afán de sus integrantes es pasar un rato agradable entre amigos de cuando en cuando. Divertirse, que no es poco. Siempre fieles a su lema: «Guayaberus gaditanae gaudeamus… con las dos manus». Pero como en Cádiz somos como somos, no faltará quien lo critique. Quien acuse a sus miembros y miembras de cualquier papanatez tan propia de estos tiempos. Allá cada cual con sus complejos y sus prejuicios. En lo que a mí respecta no me cabe sino felicitar a todos y cada uno de sus integrantes, personalizándolos en tres de sus promotores como son mis admirados Antonio Hernández Rodicio, Antonio Burgos y Carlos Alarcón. Que dure muchos años más. Viva Cádiz.