Dos mujeres increpan a los concejales de Podemos durante la celebración de un pleno municipal
Dos mujeres increpan a los concejales de Podemos durante la celebración de un pleno municipal - A. V.
OPINIÓN

Cuatro gaznápiros

Algún día echaremos la vista atrás y nos sorprenderemos de cómo fue posible que durante tantotiempo Cádiz estuviera dirigida por semejantes ineptos del equipo de Gobierno de Podemos

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La suerte está echada. No nos engañemos. Si mañana se convocaran elecciones municipales, Kichi repite como alcalde de Cádiz. Probablemente tendría que contar de nuevo con el apoyo del PSOE, que se lo daría como hizo en 2015. Cualquier cosa, incluso volver a agachar las orejas ante los anticapitalistas, antes que devolver el bastón de mando al PP. Y eso que quien ejerce una oposición más dura contra el podemismo ilustrado gaditano es Fran González, cuya estrategia se basa en tratar de aglutinar el voto de la izquierda al grito de que el actual equipo de Gobierno está compuesto en su mayoría –sino en su totalidad– por un manojo que gaznápiros que no saben sumar 2+2. Y no le falta razón al líder socialista, pero me temo que no le va a ser suficiente. Ese mensaje de que sólo el PSOE sabrá conducir a los gaditanos por la senda izquierda correcta, la moderada, no la radical, tiene poco calado. Cádiz ha entrado en estos tres últimos años en una especie de letargo político. Da igual todo. Vale cualquier cosa. Cualquier persona puede dirigir sus designios sin que pase nada. Que la concejalía de Hacienda –nada menos– la lidera un señor que lo único que hizo anteriormente fue poner multas, no pasa nada. Que la de Turismo está dirigida por una joven que no tiene ni título universitario y cuya experiencia anterior fue trabajar de azafata, estupendo. Que al frente de Urbanismo está un imberbe obsesionado con cavar zanjas, adelante. Y estos son los teóricamente fuertes. Al menos según ellos mismo afirman. Al resto da rubor hasta mencionarlos. Sí, gente. Sí, de la calle. Sí, vecinos y vecinas como usted y como yo. Pero sin preparación ni capacidad para manejar la concejalía más simple. Ni por supuesto vergüenza torera para reconocerlo e irse a su casa. Si de verdad quieren a Cádiz, deberían irse, como los ‘colaos’ en la boda de Lolita. Pero no lo harán. Porque cobran unos sueldos que ni en sus mejores sueños. Y no volverán a cobrarlos cuando tengan que buscarse la vida fuera de la política. Pero ahí siguen, y seguirán, con su pléyade de asesores y adláteres repartiendo moralina barata desde la sombra. Con la aquiescencia de los gaditanos, a los que ya les digo que ha llegado un momento en el que parece darles lo mismo ocho que ochenta. Algún día echaremos la vista atrás y nos sorprenderemos de cómo fue posible que durante tanto tiempo esta ciudad estuviera dirigida por semejante panda de ineptos. Que obviamente los hay en todos los partidos. Pero no tan concentrados como en Podemos Cádiz. No tantos por metro cuadrado. Cuando llegue ese momento todos renegaremos. Pero a día de hoy, mirando hacia adelante, el panorama es el que es. Que repite Kichi como está ‘mandao’. El gaditano ha perdido su capacidad crítica. Quizá por miedo a que le tilden de facha o de cualquier tontería. Quizá por simple hastío. Las elecciones a la vuelta de la esquina. Y no pasará nada. Por lo visto seguiremos teniendo lo que nos merecemos.