Editorial ABC

La penúltima treta de Sánchez

Sánchez apuesta ahora por reunirse con diferentes colectivos de la sociedad civil, desde ONG y asociaciones feministas hasta sindicatos, para diseñar un nuevo programa con el que presionar a Podemos

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El noble ejercicio de la política debería regirse por la responsabilidad, el sentido de Estado y la búsqueda del interés general, pero si algo ha demostrado Sánchez desde que alcanzó la secretaría general del PSOE es que su única motivación no es otra que la desmedida ambición de poder, tal y como ha evidenciado su llegada al Gobierno a través de una inédita e instrumental moción de censura, el uso partidista de las instituciones durante su breve mandato o el actual maniqueísmo del que hace gala para lograr la investidura a toda costa. Tras meses de infructuosas negociaciones y apenas una semana después de fracasar en su intento por hacerse con la Presidencia, Sánchez apuesta ahora por reunirse con diferentes colectivos de la sociedad civil, desde ONG y asociaciones feministas hasta sindicatos, para diseñar un nuevo programa con el que presionar a Podemos a fin de que acepte un Gobierno a la portuguesa, con apoyo externo, descartando así la tan cacareada coalición.

Este movimiento no deja de ser una nueva treta para hacerse con el poder a cualquier precio. En primer lugar, porque son los partidos políticos, en legítima representación de los colectivos sociales y la población, quienes tienen atribuida la función de formar gobierno tras las elecciones, y, en segundo término, porque el gran escollo entre PSOE y Podemos nunca ha sido el programa, sino el reparto de cargos y competencias en su particular pugna por acaparar sillones. La insistencia de Sánchez solo prolonga la inestabilidad política. Dado el excelente resultado que otorga al PSOE el último barómetro del CIS en caso de repetición electoral, cabe preguntarse a qué viene ahora tanta prisa por retomar, una vez más, la negociación con Podemos.