EFE
EDITORIAL ABC

Contra los cristianos, contra la libertad

ABC
Actualizado:

Los terroristas no podían haber escogido una fecha más significativa para golpear a una pequeña comunidad cristiana de un remoto país como Sri Lanka. El Domingo de Resurrección, todos los atentados estaban dirigidos contra cristianos y contra extranjeros, lo que revela una intencionalidad extremadamente clara por parte de esos asesinos de más de dos centenares de personas. Sin embargo, la víctima final también es ese pequeño país, que estaba en plena reconstrucción después de décadas de guerra civil y que empezaba a ver la luz del desarrollo basándose en el turismo atraído por sus paisajes y su tranquilidad, ahora rota con estrépito por las bombas.

A pesar de que los criminales han actuado siguiendo pautas bien conocidas, y utilizadas sistemáticamente por el terrorismo islámico, todavía es arriesgado señalar a un grupo concreto o a una orientación religiosa determinada, porque Sri Lanka no es un país musulmán ni tampoco cristiano, sino mayoritariamente budista. Ni siquiera se pueden sacar todavía conclusiones pensando en lo que representan los lugares contra los que se han producido los ataques y que también coinciden con los objetivos habituales de los extremistas musulmanes, que no toleran nada que irradie libertad y que sea visto como herético por sus estrechas entendederas.

En todo caso, lo sucedido revela hasta qué punto el cristianismo es la religión más perseguida del mundo y es objeto permanente de ataques en todo el planeta. Atacan a la religión que se basa en el perdón y la reconciliación y a la que Dios le pide que siga poniendo la otra mejilla frente a aquellos que la golpean, en lugar de buscar la venganza. Lo que no impide exigir que se haga justicia con aquellos que, sean quienes sean, merecen una condena a la altura de sus gravísimos crímenes.