La primera ministra británica, Theresa May
La primera ministra británica, Theresa May - AFP

Una torpeza deja al descubierto el plan de May para el Brexit

Un periodista oyó al hombre de confianza de la «premier» decir sus planes en un bar

Corresponsal en LondresActualizado:

Theresa May no acaba de apagar un incendio cuando otro ya está quemando parte de su plan de Brexit. Lo que menos se imaginaba es que la llama la avivase el hombre en el que más confía ahora mismo para sacar lo que necesita de Bruselas, el negociador jefe del Brexit, Olly Robbins.

En un descuido en un bar de Bruselas, mientras tomaba unas copas con unos amigos tras otra jornada maratoniana de reuniones con los representantes europeos, el encargado de verse las caras con el negociador europeo, Michel Barnier, y tratar de conseguir cambios legales en la «salvaguarda» de la frontera irlandesa, contó la estrategia de May para las próximas semanas. El problema es que había un periodista de la cadena de televisión británica iTV en ese mismo local que le escuchó.

Según la opinión de Robbins, la elección final que dará May a los diputados será si quieren respaldar su acuerdo o extender las conversaciones con la UE, lo que supondrá aplazar la fecha de salida programada para el 29 de marzo. Algo que la primera ministra ha negado que formase parte de su estrategia.

«El problema es si Bruselas es clara en cuanto a los términos de la extensión. Al final, probablemente solo nos darán una extensión», habría afirmado el negociador británico.

El principal problema es precisamente ese, que May sigue repitiendo por activa y por pasiva que el posible retraso no está sobre la mesa y que, como afirmaba ayer en el Parlamento en la semanal sesión de control al Gobierno, «entregará el Brexit el próximo 29 de marzo». La oposición teme que la estrategia de la «premier» sea la de poner toda la presión en los hombros de los diputados y que vean que no hay otra opción que el acuerdo de May o alargar el proceso. «Hay que hacerles creer que la semana que comienza a finales de marzo, la extensión es posible, pero si no votan por el acuerdo, entonces la extensión es larga», habría señalado Robbins. Habla sobre todo de los euroescépticos «tories», que no aprueban esa extensión porque piensan que es mejor salir sin acuerdo que aprobar el actual.

Su principal problema sigue siendo esa «salvaguarda» irlandesa y, precisamente, sobre eso también habló Robbins durante esa conversación informal con amigos. Reconoció que no estaba concebida en el plan original como tal, sino como una ayuda para desarrollar la futura relación comercial entre ambas partes. «Nosotros acordamos el mecanismo como un puente, pero ha aparecido como una red de seguridad», habría asegurado el británico.

Mientras, el Brexit volverá hoy al Parlamento, donde se debatirá y votará una nueva moción neutra presentada por el Gobierno, que pide a la cámara que reitere el apoyo a la estrategia de May de tratar de renegociar el acuerdo con la UE. Como la última vez que ocurrió, se podrán presentar enmiendas que no serán vinculantes, y que también se someterán a votación. Entre ellas, una del Partido Laborista que pide al Gobierno que lleve al Parlamento antes del 27 de febrero su plan B.