Las cantantes María José Montiel y Davinia Rodríguez, ayer en el Palau de la Música
Las cantantes María José Montiel y Davinia Rodríguez, ayer en el Palau de la Música - INÉS BAUCELLS

Un «Réquiem» de Verdi con acento español

La obra llega al Palau de la Música con dos divas nacionales por invitación de BCN Clàssics

BARCELONAActualizado:

Capitaneados por su titular, Josep Pons, los cuerpos estables del Gran Teatre del Liceu, su Orquestra Simfònica y su Coro, llevan este martes al Palau de la Música Catalana por invitación del ciclo BCN Clàssics, una de las obras maestras absolutas de Giuseppe Verdi, su «Messa da Requiem» (1874), obra profunda, espiritual y pasional que propone lo mejor del genio teatral verdiano.

Y no solo es noticia la salida de las masas liceístas, también lo es que se haya confiado para las difíciles partes solistas a dos cantantes españolas, la soprano canaria Davinia Rodríguez y la mezzo madrileña María José Montiel. Un tercer español se ha unido en último momento, el bajo menorquín Simón Orfila, que reemplaza al artista anunciado previamente, de origen italiano.

Es triste que cantantes nacionales que triunfan en escenarios internacionalestengan tan pocas oportunidades de demostrar su valía en los escenarios de su propia tierra. Rodríguez y Montiel sí que han cantado en el Liceu en alguna ocasión -Orfila es de la casa-, y reconocen que hace falta confiar más en artistas que deben hacer carrera en el extranjero.

Debut

María José Montiel se ha paseado por medio mundo con el «Requiem» verdiano. «He perdido la cuenta de las veces que lo he cantado, y lo debuté en Parma con Romano Gandolfi en 2002 y después lo canté en varias giras con Riccardo Chailly por media Europa y Japón», una obra que, afirma, «la tengo en la piel de mi alma». Cantar junto a los miembros del Liceu y en el Palau «es un honor y una responsabilidad. Recuerdo con mucho cariño esa “Carmen” que fue lo último que canté en ese escenario, y que en lo personal me significó el Premio Lírico Campoamor, producción con la que después fuimos a Palermo y que allí nos dieron el Premio Abbiati de la crítica italiana».

Davinia Rodríguez, en cambio, canta el «Requiem» por primera vez en su carrera, reconociendo que su temperamento vocal está «muy cerca de Verdi, con él me siento muy cómoda». Precisamente de Verdi fue la obra con la que debutó en la temporada del Liceu, «Simon Boccanegra», hace ya dos años. «Verdi era un genio, y es verdad que no fue un hombre religioso, pero él ya había intentado escribir música sacra antes de este “Requiem”; tenía un proyecto con Rossini» que al final no se pudo hacer por la muerte del autor de «Il Barbiere». «En el “Requiem” Verdi dejó su huella, esa pasión muy operística pero que supo llevar al pentagrama de manera excepcional en su madurez», apunta la soprano canaria.

Ambas tienen claro que se enfrentan a una obra maestra de la música de todos los tiempos, conscientes de que es una creación espiritual de un hombre sin fe religiosa. «Verdi era agnóstico -explica María José Montiel-, pero su genio hace que su música trascienda la obra de arte para entrar en el alma humana, ya que Verdi era un profundo conocedor del ser humano. Incluso diría que era uno de los primeros psicoanalistas de la historia. Lo veo como una meditación sobre la vida y la muerte. Esta obra va más allá de la fe religiosa. Él ve la muerte como un final, como un paso trascendente».

Para Davinia Rodríguez, esta misa de difuntos significa también una mirada personal. «El hecho de haber perdido a mis padres hace poco y con poco tiempo de diferencia, me hace meditar más todavía la profundidad de la música y del texto. No ha sido fácil estudiarlo. Tengo que controlarme porque de lo contrario no podría seguir cantando de la emoción. Interpretar esta obra es un doble reto, me toca demasiado». A ambas cantantes y a Simon Orfila se unirá este martes en el plantel de solistas el tenor italiano Vincenzo Costanzo.