José Ignacio Mijangos (C), expresidente de Cajacírculo
José Ignacio Mijangos (C), expresidente de Cajacírculo - ICAL

«Los poderes públicos quitaron de en medio a las cajas porque estorbaban»

El exvicepresidente de Cajacírculo dice que podían haber seguido «perfectamente»

ABC
VALLADOLIDActualizado:

El que fuera presidente de Cajacírculo José Ignacio Mijangos acusó este pasado jueves a los «poderes políticos» de «quitar de en medio» a las cajas de ahorro porque les «estorbaban». «Desde el punto de vista político estorbábamos y teníamos que ir quitándonos», aseguró ante la Comisión de investigación sobre las estas entidades abierta en las Cortes de Castilla y León. Allí también defendió que no tenían «problemas» y podían haber seguido como Cajacírculo «perfectamente» en su ámbito de actuación local burgalés.

Mijangos, quien ocupó el cargo entre 2003 y 2011, cuando la entidad burgalesa se integró en el SIP (fusión fría) de Caja 3 (con Caja Inmaculada y Caja Badajoz), insistió en que a partir de 2006 «llegaron los poderes políticos y se empezaron a complicar las cosas». «No entendí nunca en aquella época el por qué nos querían quitar de en medio; pensamos que podía haber otros intereses particulares», indicó en declaraciones recogidas por Ical. «¿Qué hemos hecho para que nos traten así? ¿Hemos sido malos? Nuestra caja podía haber seguido perfectamente y habría que preguntar a los políticos por qué», resumió.

El expresidente de Cajacírculo enfatizó que «quién iba a decir en 2005» que se iba a «venir abajo» un sector con 45 cajas de ahorro, con un gran poder y una Obra Social. «La sociedad no tenía que pagar algo que en su momento no se hizo bien», dijo, para lamentar que a partir de 2005 «se empezó a decir que sobraban las cajas de ahorro, porque había que potenciar a otros elementos bancarios para sacar más rendimiento».

Mijangos insistió en que algunas cajas podían estar mal, pero no todas, y denunció que la sociedad «ha perdido mucho con su desaparición», aunque «la asociación española de banca esté muy contenta con haber acabado con las cajas». Aclaró, además, que eran una «caja pequeña, de 110 años, saneada, sin problemas económicos». «Sabíamos que teníamos un campo limitado, el pueblo de Burgos, que nos quería y trabajábamos en ello», aclaró. Al respecto, el exalto ejecutivo analizó los intentos de fusión previos a la crisis con las entidades de la Comunidad y remarcó que nunca vieron «rentable» unirse ni con Caja de Burgos, que les hubiera hecho perder clientela y posibilidades al estar en el mismo mercado, ni con el resto de cajas de Castilla y León.

Una regional, «no rentable»

En cuanto al papel de la Junta, destacó que siempre actuó «con rectitud» en su defensa de que «era bueno» contar con una entidad única de carácter autonómico, pero su caja hizo cuentas y «no consideró que fuese oportuno». «Pensamos que no era rentable y no hay más misterio», dijo, para afirmar que «el trato que teníamos con la Junta era bueno, tuvimos montones de reuniones y nunca hubo un problema».

Incidió también en que tenían una situación «medianamente buena al estar menos expuestos al sector inmobiliario» y no tuvieron que emitir preferentes y subordinadas. Recordó que, en 2009, el Banco de España les inspeccionó y les dijo que estaban «perfectamente bien». Sin embargo, acusó a la autoridad monetaria de imponer el proceso de concentración con el argumento de «ser más fuertes», cuando entró la crisis inmobiliaria y empezaron a llegar las presiones de Europa. «No es bueno» que sólo queden «cuatro o cinco entidades», concluyó.