Rafael ha llegado esposado y en un furgón de la Guardia Civil hasta la Audiencia de Toledo esta mañana
Rafael ha llegado esposado y en un furgón de la Guardia Civil hasta la Audiencia de Toledo esta mañana - Luna Revenga

El acusado de abusar de una adolescente alcanza un acuerdo para rebajar su condena a 3 años y 3 meses

La fiscalía explica que la conformidad ha sido pactada porque el reo ha reconocido los hechos y para «ahorrar» también a las tres jóvenes perjudicadas declarar en un juicio

ToledoActualizado:

Rafael D. G. será condenado a una pena global de tres años y tres meses de prisión por abusar sexualmente de una chica de 15 años en Madridejos en 2015, enviar vídeos y fotografías de contenido sexual a ella y a otras dos menores más, además de estar en posesión de pornografía infantil cuando fue detenido por la Guardia Civil. Como ha informado ya ABC, la adolescente logró librarse de su agresor sexual propinándole una patada en sus genitales.

El juicio, que estaba señalado en la Sección Primera de la Audiencia de Toledo para esta mañana, no se ha celebrado finalmente porque ha habido una conformidad, aunque la Fiscalía pedía en principio un total de cinco años y medio de prisión por tres delitos: uno de abuso sexual a menores, otro de exhibicionismo y provocación sexual, y uno más por posesión de pornografía infantil.

Sin embargo, ha habido acuerdo entre el ministerio público, la acusación particular y la defensa; un pacto que se gestó la pasada semana, según ha explicado Alberto Gil, abogado del inculpado. El fiscal del caso, José Luis Gómez, ha señalado que la conformidad se ha alcanzado porque el reo ha reconocido los hechos y se ha «ahorrado» también a las tres jóvenes perjudicadas, menores de edad cuando ocurrieron los hechos, tener que declarar en un juicio.

En total, Rafael será condenado a tres años y tres meses de prisión: por el delito de abuso sexual a menores, un año; por los de exhibición y provocación sexual, un año y seis meses; y por el delito de posesión de pornografía infantil, nueve meses de prisión, según ha detallado el fiscal jefe de Toledo, Antonio Huélamo.

Además, estará cinco años en libertad vigilada cuando salga de prisión. Tampoco podrá trabajar en profesiones que impliquen contacto con menores y tendrá la obligación de participar en programas formativos de educación sexual. «Mi cliente y yo entendemos que es el acuerdo más beneficioso para él», ha añadido el abogado del reo confeso. El tribunal de la Sección Primera tiene que dictar ahora una sentencia de conformidad.

Con gafas de sol y una braga

El acusado, un español de 51 años, ha entrado en la Audiencia a las 9:52. Como se encuentra en prisión por otra causa, aunque su abogado ha señalado que desconoce ese procedimiento, Rafael ha llegado esposado dentro de un furgón de la Guardia Civil. Ha bajado cubriendo sus ojos con unas gafas de sol, una braga que le tapaba gran parte del rostro, hasta la nariz; y un chaquetón negro, además de unos pantalones y zapatos marrones.

La comparecencia para ratificar la conformidad se ha retrasado dos horas, debido a la demora de la abogada de la acusación particular (sustituida después por un compañero), y el procesado ha pedido ir al baño durante esa espera. Como ha tenido que pasar andando por el vestíbulo de la Audiencia, acompañado de dos policías nacionales, Rafael lo ha hecho ocultando sus ojos con las gafas de sol para evitar que alguien le pudiera grabar (aunque dentro del edificio está prohibido, excepto en las dos salas de audiencia).

El reo ha reconocido, punto por punto, el relato del fiscal José Luis Gómez sobre el abuso a una chica de 15 años. En un día no determinado de junio de 2015 la menor entró en un bar de Madridejos que regentaba el encartado, al que pidió una consumición. «Tras servirla, el acusado cerró la puerta del bar y con ánimo libidinoso, sin mediar palabras, se acercó [a la menor] y le puso por detrás la mano en los genitales», narra el ministerio público. La adolescente «le propinó un bofetón y el procesado se retiró. Posteriormente, la agarró de los brazos y la metió a la fuerza en el interior de la cocina del bar, intentando bajarle el pantalón». La menor cogió un cuchillo y le hizo un corte en el brazo, pero el hombre no cejó. «Cuando R. D. G. se agachó para bajarle el pantalón, la menor le propinó una patada en los genitales», con lo que la víctima consiguió que el acusado depusiese su actitud.

Le regaló peluches

Un mes más tarde, el procesado comenzó a enviar a la menor mensajes, en los que le pedía fotografías de ella en ropa interior y desnuda. También le requería vídeos de contenido sexual en los que la adolescente participara.

Al mismo tiempo, enviaba a la chica vídeos en los que se veía a los participantes realizando actos sexuales, «diciéndole que lo que ocurría en el vídeo era lo que le iba a hacer a ella», según recoge la Fiscalía en su escrito de acusación. Igualmente, el procesado le mandaba vídeos en los que él aparecía masturbándose y ofrecía a la menor dinero a cambio de que le dejara realizar actos sexuales con ella. Hasta en una ocasión el imputado regaló peluches a la adolescente.

El procesado no solo envío vídeos y fotos de contenido sexual a esta chica. Ese mismo mes de julio de 2015 comenzó a hacerlo también con una menor de 16 años, y ya llevaba un año mandando vídeos similares a otra adolescente un año mayor. Estas dos jóvenes también iban a declarar en el juicio este martes.

Cuando la Guardia Civil lo detuvo, el reo poseía material de abominable contenido pedófilo en varios dispositivos electrónicos, aunque había borrado varias imágenes.