El presidente de Vox, Santiago Abascal, durante el acto del partido ayer en el palacio de Vistalegre, en Madrid - EFE

Órdago de Vox contra Casado y Rivera de cara a las europeas de 2019

Los de Santiago Abascal abarrotan el recinto para exigir al Gobierno de Pedro Sánchez elecciones anticipadas

MadridActualizado:

Aquello que anheló Podemos en 2014 y 2017, lo consiguió ayer Vox. La formación más a la derecha del espectro político nacional abarrotó el palacio de Vistalegre con, según sus dirigentes, 10.000 asistentes y otros 3.000 en el exterior. Los allí presentes, al ritmo de Manolo Escobar, ondearon centenares de banderas de España que hicieron tangible el repunte de la formación en los últimos sondeos.

«Ya ninguna empresa de encuestas se atreve a ocultarnos, tendremos representación en el Congreso», aseguró el presidente de Vox, Santiago Abascal, que sacó pecho después de que el barómetro del CIS de septiembre estimase un 1,4% de crecimiento y la posibilidad de uno o dos diputados. El acto, bajo el lema «Elecciones ya», sirvió para hacer campaña y acusar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de pactar con los separatistas y de «arruinar España» por la vía del diálogo y de la «tibieza».

Los de Abascal exigieron, dentro de las 100 medidas que proponen para el país, la supresión de la autonomía de Cataluña, la creación de un Estado unitario y la ilegalización de los grupos que persiguen la ruptura de España. Y, además, demandaron la derogación «inmediata» de la ley de Memoria Histórica, la que es piedra angular del Gobierno y, por ello, uno de los principales imanes de votos de Vox.

Los asistentes al acto de Vox ayer en el Palacio de Vistalegre
Los asistentes al acto de Vox ayer en el Palacio de Vistalegre - EFE

El fundador del partido, José Antonio Ortega Lara, reconoció que «sus propuestas son arriesgadas, pero necesarias». Y atribuyó el crecimiento de militantes a que Vox es un «instrumento al servicio de España, no de los golpistas, los separatistas y los traidores». Pero ayer no sólo se cargó con dureza contra Sánchez, sino también hacia Pablo Casado y Albert Rivera.

«La veleta naranja»

Entre gritos de «¡presidente, presidente!», Abascal lanzó un órdago al Partido Popular y a Ciudadanos tachándoles de ser la «derechita cobarde que se esconde» y la «veleta naranja que cambia de opinión» a conveniencia.

Para el líder de Vox ellos son los culpables de que «los socios de los enemigos de España» llegasen a La Moncloa. Por su parte, la presidenta de Vox en Madrid, Rocio Monasterio, consideró que Vox es «la alternativa» debido a que el bipartidismo «caducó por la corrupción». De hecho, en el partido se estima que haya un trasvase de medio millón de votos populares.

Abascal, en este contexto, pidió a los asistentes que no hicieran caso al PP y a Cs cuando apelasen al voto útil. «Os van a culpabilizar, los mismos que permitieron que gobernara la izquierda os dirán que sois culpables ahora, pero no les hagáis caso, no tengáis miedo», insistió el líder de Vox, buscando el compromiso de sus afiliados que se han triplicado –de 3.400 a más de 10.500– desde 2017 hasta la fecha.

La personación como acusación popular en las causas contra los líderes del «procés» ha potenciado el protagonismo de Vox en el último año. Igual que sus querellas contra Sánchez por los plagios en su tesis, y contra el juez belga que admitió la demanda de Puigdemont contra el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena.