Manuel Marchena, presidente del tribunal
Manuel Marchena, presidente del tribunal - ABC

Un policía herido el 1-O: «Niños de ocho años nos gritaban asesinos desde patio de recreo»

Un agente ha relatado que fueron objeto de la ira de los radicales el 1-O, pero también después

MadridActualizado:

Las testificales de los policías heridos el 1-O que han protagonizado las últimas sesiones del juicio a los líderes del «procés» han dejado dos ideas básicas. Que la resistencia de muchos votantes ante el deber de los agentes de retirar las urnas fue «violenta». Y también que la actitud de los Mossos en esas escuelas fue de pasividad y nula colaboración. Estas testificales refuerzan la tesis de las acusaciones. Las defensas, por supuesto, discrepan, y entienden la consulta como una jornada reivindicativa.

Si los agentes ya habían apuntalado con sus testimonios en sesiones anteriores este relato de violencia por parte del independentismo aquel 1 de octubre de 2017 –en colegios de Tarragona, Barcelona y Gerona–, hoy miércoles uno de los policías ha ancheado la línea temporal de este «acoso» (tal fue su definición en el juicio). Fue al día siguiente. Las palabras de odio salieron también entonces de los muros de una escuela, pero esta vez no procedían de activistas atrincherados para obstaculizar la actuación policial, sino niños de «ocho o diez años». Les llamaron «asesinos» a la hora del recreo desde el patio de la escuela de enfrente de la comisaría de Lérida. Según la versión de este subinspector, fueron los propios profesores quienes sacaron a los niños al patio para que les insultaran.

Los policías han aportado otra muestra de que el acoso de los radicales se mantuvo más allá del 1-O: cuando estaban alojados en un hotel de Reus (Tarragona), de donde los echaron, también recibieron amenazas: «¡Sabemos dónde os alojáis, os vamos a matar!», les dijeron, según ha asegurado este miércoles uno de los agentes. Este y policías coincidieron en relatar, respecto a la actuación del mismo 1-O, que en Lérida había sucedido lo mismo que en las otras capitales catalanas:resistencia violenta de los concentrados, y barricadas de niños y ancianos para impedir la acción policial.

Pero los agentes que actuaron en Lérida han añadido otro dato: se habían encontrado con dificultades para entrar en los colegios, sí, pero fue peor la salida: «Eran el doble, estábamos totalmente rodeados» y fueron más violentos al ver cómo se llevaban las urnas, siempre según su relato.

Una versión de los agentes que también ha sido coincidente con la de días anteriores al acusar de desidia a los Mossos ante el deber de retirar las urnas: «No hicieron nada», resumía uno de los policías al tribunal.

El goteo de testificales de agentes fue continuo estos días y eso ha provocado el error del Supremo de citar dos veces a uno de los policías. Se ha percatado el abogado de la defensa Jordi Pina al verlo entrar y así se lo hizo saber al tribunal. El juez Manuel Marchena se lo ha preguntado al policía, que lo ha confirmado. «Sí, comparecía el jueves». El magistrado le ha dicho que se podía ir, no sin antes agradecer al abogado su aportación con una nota de humor que contagió la sonrisa al resto de la sala: «¿Qué haríamos sin usted, señor Pina?». La distensión ha contiado con el siguiente testigo: «Esté usted atento señor Pina, para gestionar un posible ‘non bis in idem’». Bromeaba con el aforismo latino con el que se expresa que no se puede juzgar dos veces por la mismo.