Un miembro de los CDR lanza un adoquín a los Mossos
Un miembro de los CDR lanza un adoquín a los Mossos - Oriol Campuzano

El blindaje policial se impone al intento de asedio separatista

El operativo para proteger el Consejo de Ministros acaba con 13 detenidos y 66 heridos

BarcelonaActualizado:

Lo intentaron, pero no lo consiguieron. Las consignas amenazantes que los encapuchados lanzaron encarándose a uno de los cordones policiales con los que los Mossos d’Esquadra protegían del asedio el Consejo de Ministros en Barcelona dejaban claro cuál era el objetivo del independentismo más radical. «¡La paz social se ha acabado! ¡Pasaremos!», gritaban, mientras lanzaban vallas, huevos y pintura contra los antidisturbios de la Brigada Móvil (Brimo) de la Policía catalana. Pero se toparon con el excepcional despliegue de un operativo conjunto de Mossos, Policía Nacional y Guardia Civil que funcionó a la perfección. Tras el fallido intento de coordinación de los tres Cuerpos de seguridad contra el referéndum independentista del 1 de octubre de 2017, el de ayer estaba perfectamente engrasado. La Policía catalana cumplió con su deber, pese a los numerosos intentos de politizarla a la que la someten tanto el consejero de Interior, Miquel Buch, como el mismo presidente de la Generalitat, Quim Torra.

Estas pretensiones de sobreponerse al cordón policial de los radicales se sucedieron sobre todo en el entorno de Colón, al final de la Rambla. Fue el punto más caliente durante la mañana. Allí se había citado una de las tres columnas de activistas que los Comités de Defensa de la República (CDR) organizaron para asediar el Consejo de Ministros que acogió la Llotja de Mar. Era la columna autodenominada «ingobernables» que, pese a su nombre, los antidisturbios consiguieron frenar en seco. Que esta fue la zona de la ciudad más candente a primera hora lo confirma que aquí se produjeron siete de las diez detenciones que los Mossos practicaron durante la mañana en la ciudad de Barcelona. Otros dos radicales fueron detenidos en el entorno de la Vía Layetana –donde se concentraba la columna que bautizaron como «1 de octubre»– y un último fue arrestado en la cercana plaza Urquinaona. La tercera de las columnas, la denominada «no pasarán», tampoco superó el cordón policial –una vez más, pese a su nombre– y la situación aquí –entorno del parque de la Ciutadella– no pasó de un «tira y afloja» frente a la línea policial.

Pedradas contra los Mossos

Como ya se ha dicho, los secesionistas protagonizaron los mayores incidentes de la mañana en los alrededores de Colón. Allí se llegaron a concentrar casi un millar de activistas. Los más radicales trataron de despistar el cordón policial asomándose alternativamente en tres de las calles que dan acceso al monumento erigido en honor del descubridor de América: la Rambla, paseo Drassanes y Paral·lel. Los tres pasos estaban perfectamente blindados por la Brigada Móvil de los Mossos. En Paral·lel y Drassanes se reprodujeron secuencias casi idénticas con los mismos protagonistas y pocos minutos de diferencia: lanzamiento de objetos –piedras, huevos y pintura– contra la línea policial; barricadas con vallas y contenedores, e intentos en vano de los manifestantes más razonables de que los encapuchados depusieran su actitud violenta. Finalmente, rápidas cargas policiales que –previa advertencia por megafonía– despejaron el terreno en pocos segundos, mientras los encapuchados –en su mayoría jóvenes veinteañeros– huían en estampida mientras a la carrera no cesaban de lanzar objetos.

Los más radicales lanzaron en varias ocasiones piedras, huevos y pintura a la policía, que respondió con cargas

Los radicales lo tuvieron imposible para superar ya el primero de los dos perímetros de seguridad desplegado en el entorno de la Llotja de Mar, que a esas horas acogía el Consejo de Ministros. Donde más cerca podían estar del edificio era en la Vía Layetana. Y por eso aquí, ya cuando la reunión de Pedro Sánchez con sus ministros había finalizado, se produjeron algunas escaramuzas y cargas aisladas, una vez que buena parte de los radicales que habían estado antes en La Rambla y Drassanes se acercaron a este lugar.

A falta de contabilizar posibles incidentes por la concentración que se convocó en paseo de Gràcia con la avenida Diagonal –que al cierre de esta edición había sido ya desconvocada, aunque todavía quedaban manifestantes dispersos por la ciudad– el balance de la jornada fue de un total de trece detenidos. Los diez de la ciudad de Barcelona y tres en la localidad de L’Ampolla (Tarragona) por desórdenes públicos durante el corte de la autopista AP-7. Los heridos, al cierre de esta edición, alcanzaban la cifra de 66, la mayoría por contusiones de carácter leve. Una treintena de ellos, agentes de los Mossos d’Esquadra. También deben contabilizarse numerosos daños en el mobiliario público –contenedores, jardineras y semáforos destrozados– y desperfectos en comercios y establecimientos hosteleros, que se vieron obligados a bajar sus persianas durante horas.

Los radicales no pudieron ni superar el primero de los dos círculos de seguridad en torno a la Llotja del Mar

Los CDR se habían marcado como uno de los objetivos de la jornada paralizar las principales infraestructuras. A primera hora del día, pequeños grupos consiguieron cortar, aunque a trompicones, la AP-7 y la N-340 en L’Ampolla (Tarragona); la AP-7 y la N-II en Gerona; la A-2 en Alcarràs (Lérida), la B-23 en Martorell (Barcelona), entre otras, con sentadas en plena calzada o columnas de neumáticos incendiados. A diferencia de lo que ocurrió hace un par de semanas –cuando los activistas paralizaron durante más de 15 horas la autopista en Tarragona– ayer fueron acciones esporádicas. En Barcelona se siguió la misma tónica, y las rondas y las entradas a la ciudad vivieron atascos puntuales. Las afectaciones, sin embargo, fueron menores de lo previsto, en parte por los avisos preventivos y sobre todo por el hecho de que a las 8.30 horas los manifestantes quisieran concentrar todos sus esfuerzos en los accesos a la Llotja de Mar. Menores fueron las alteraciones en el transporte público. Sí que se vio afectado a primera hora del día el servicio ferroviario entre Celrà y Bordils (ambas en Gerona) por un incendio próximo a las vías, posiblemente provocado por activistas. A pesar de ello, la huelga convocada en Renfe ya había mermado de antemano los servicios y el fuego solo alteró el paso de tres trenes. En la estación de Sants, otro de los puntos que se vaticinaba objetivo prioritario, hubo absoluta normalidad.

En resumen, ayer los independentistas más radicales no consiguieron el sabotaje que se proponían. Coincidiendo justo con la entrada al invierno, se acaba el «otoño caliente» con el que los CDR pretendían presionar al Govern de Torra para acelerar su desafío separatista.