Julio Revilla, fundador de Chemtrol Española
Julio Revilla, fundador de Chemtrol Española - ROCÍO RUZ
Empresa

Energía nuclear, teatros, jamón... Los negocios de Chemtrol

El grupo fundado por Julio Revilla tiene proyectos para tratar residuos nucleares en Abu Dabi, construye escenarios para teatros en todo el mundo y produce 1.300 cerdos ibéricos

SEVILLAActualizado:

En el edificio de la torre de Abdelaziz —en la esquina de la calle de Santo Tomás con la avenida de la Constitución— se gestiona uno de los grupos empresariales más singulares de Andalucía. Sus actividades van desde la cría de cerdos ibéricos y la elaboración de jamón puro de bellota, al diseño de maquinaria escénica e iluminación para teatros, palacios de congresos y otros espacios.

El germen de la compañía está en la ingeniería industrial para centrales nucleares (diseñó e instaló sistemas de protección en las grandes plantas españolas a fines de los setenta y principios de los ochenta), de ahí que una de sus principales líneas de negocio sea el tratamiento de residuos radioactivos de baja y media actividad. «En mis 42 años de trayectoria empresarial he creado 33 compañías», afirma Julio Revilla, fundador del holding Chemtrol Española SA, que tiene otras inversiones como el edificio Bluenet en la Isla de la Cartuja. El grupo emplea a 150 profesionales divididos fundamentalmente entre Sevilla y Madrid.

Hijo de militar, Revilla estudió Ingeniería Industrial en una de las primeras promociones de la Escuela de Sevilla y comenzó a trabajar en Iturri, desde donde pasó a una ingeniería española especializada en nucleares y finalmente a un grupo americano del mismo sector. «Cuando no existía Internet, la mejor manera de obtener buena información para crear un negocio era viajar… en Estados Unidos podías ver cosas que triunfarían en España cinco años más tarde», rememora. El otro acicate para emprender era «no tener nada y asumir el riesgo de saltar al vacío, porque quien hereda una empresa familiar está obligado por el resto de los accionistas a ser muy conservador con la gestión de aquello ha recibido».

Salto adelante

Revilla adquirió en 1982 la filial española de la empresa en la que trabajaba, Chemtrol , y participó en centrales como las de Almaraz, Lemoniz, Asco, Cofrentes, Trillo, Vandellós, Garoña y Zorita, y en centrales de Italia, Bélgica o Argentina. Diez años después, en la Expo 92, decidió entrar en el sector de los escenarios para teatros. «Había muy poca competencia y se iban a realizar inversiones considerables, así que negocié en Estados Unidos la adquisición y el desarrollo de la tecnología más avanzada y logré el contrato del Teatro Central, el primero de España –y quizá de Europa– con toda la maquinaria escénica computerizada», recuerda. Al Teatro Central le siguió el Maestranza y, años después, otros 600 proyectos en toda España.

En este momento la mayoría de su cartera está en el mercado exterior, con contratos como el teatro Gabriela Mistral de Santiago de Chile, un Palacio de Congresos para el Ejército de Egipto o diversos espacios para la Universidad de México, entre otros. Gracias al salto exterior la división de teatro genera un negocio de más de 20 millones de euros anuales, «unas cifras similares a las de antes de la crisis».

En el ámbito de la energía, el fin de las grandes inversiones en nuevas plantas nucleares obligó a la compañía a reconvertirse. «Entramos en el tratamiento de residuos nucleares, instalando y manteniendo equipos de alto nivel tecnológico, totalmente automatizados, en instalaciones de almacenamiento como la de El Cabril en Córdoba, además de los equipos de protección radiológica para los trabajadores de centrales nucleares».

En este segmento está culminando uno de sus grandes proyectos internacionales en Abu Dabi, donde se ha abierto un nuevo campo de negocio. «Los lodos que se generan en el proceso de extracción de petróleo tienen radioactividad, de ahí que en este emirato hayan creado una instalación pionera, en el área industrial de Ruwais, para gestionar estos residuos».

El complejo lo está realizando Intecsa –filial de ACS– y Chemtrol ha realizado los equipos para el tratamiento de dichos residuos. «Además de esta iniciativa, hemos sido innovadores en el sector nuclear, como con el desarrollo del sistemas para el secado con microondas de los barriles con materiales radioactivos», remarca Revilla.

Negocio ibérico

El negocio que arraigó a Chemtrol en Andalucía fue de los ibéricos. Esta sociedad fue el máximo accionista de Consorcio de Jabugo, que vendió posteriormente a Agrolimen. «En 1998 era la actividad con mayor facturación del grupo (unos 40 millones de euros), así que decidí trasladar la sede de la presidencia desde Madrid a Sevilla». Aunque vendió Consorcio de Jabugo, en este momento la compañía controla 3.000 hectáreas de dehesa, en las que cría unos 1.200 cerdos ibéricos de bellota. Todo el proceso de industrialización lo realiza en unas instalaciones artesanales en Corteconcepción, bajo la denominación Sierra Mayor Jabugo SAU. Revilla sostiene que «es el pueblo mágico del ibérico, porque la influencia del pantano de Aracena aporta un nivel de humedad en verano que influencia y modera muy positivamente a la curación del jamón».