Jon Santacana sigue los pasos de Miguel Galindo
Jon Santacana sigue los pasos de Miguel Galindo - ABC

Paralímpicos 2018Jon Santacana: esquiar a ciegas a 120 por hora

El español se guía solo con las instrucciones de Miguel Galindo para sortear las puertas en el descenso

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Tener un 5% de visión dificulta muchas cosas pero impide muy pocas. Ese es el pensamiento que le implantaron a Jon Santacana cuando a los ocho años le detectaron la enfermedad de Stargardt, una dolencia genética que afecta a la retina y que le cambiaría la vida pero que no le haría renunciar a nada que se propusiera. Tampoco a ser el principal referente del esquí paralímpico español ni a conseguir ocho medallas en unos Juegos de Invierno.

Creció como un niño normal: montaba en bicicleta, jugaba al frontón… y, cuando dijo que quería aprender a esquiar, lo consiguió. «No puede haber barreras para casi nada, al menos no para lo que te gusta», comenta el donostiarra a ABC poco antes de competir en los que serán sus quintos y puede que últimos Juegos Paralímpicos, en Pyeongchang. Hasta ahí ha llegado con la ayuda de sus padres, que no solo no frenaron sus desafíos sino que le ayudaron a conseguirlos, tiñendo de colores llamativos aquella pelota con la que jugaba al frontón de pequeño o poniéndole sus primeros esquís. De ellos heredó ese lema que hoy le acompaña en su vida: «No sé si lo puedo conseguir, pero sí sé que lo puedo intentar».

Santacana es el gran favorito a medalla de la delegación española que acude a Corea y luchará por los metales en cinco modalidades en las que llegará a alcanzar los 120 km/h. Todo sin ver prácticamente nada y solo con la ayuda que le proporciona su guía Miguel Galindo a través de un auricular. El aragonés es una pieza clave del éxito de Santacana. Con él lleva 16 años y ha formado un tándem perfecto que les permite ser la pareja del circuito internacional que desciende con menos separación el uno del otro (menos de un metro en el eslalon y cinco o seis en las pruebas de velocidad).

De sus padres heredó el lema que le acompaña en su vida: «No sé si lo puedo conseguir, pero sí sé que lo puedo intentar»

Fueron, además, los pioneros a la hora de poner en marcha un sistema de comunicación por Bluetooth. «Vimos que Jon necesitaba más información de la que yo le podía proporcionar e investigamos hasta que dimos con la forma», explica Galindo. Hasta entonces se comunicaban a gritos en el descenso, pero ese avance fue importantísimo para su progresión. «Ahora yo puedo dibujar con la voz de Miguel el recorrido que tengo que seguir, especialmente en los momentos en los que le pierdo», comenta Santacana, orgulloso de que ahora todos los esquiadores con discapacidad visual hayan copiado su sistema.

Una pista conocida

En Pyeongchang intentarán ampliar su palmarés aunque la pista coreana no es la que más se ajusta a sus cualidades. «Es muy ancha, con pocas referencias de terreno, de cambios y de curvas, así que es más difícil para mí situarme en la carrera», explica el vasco. La parte positiva es que la conocen, ya que disputaron allí una de las pruebas de la Copa del Mundo el año pasado. «Tenemos que estar fuertes y tener ese punto de suerte, ver qué hacen los rivales y ver en qué lugar nos posiciona eso», indica. Para él, lo bonito de los Juegos es que se lo juegan todo en un día, todo a una carta.

No estarán solos en Corea. Son la principal referencia del esquí paralímpico español pero otros dos representantes acuden con opciones de conseguir medalla. Astrid Fina, que ejercerá este viernes de abanderada en la ceremonia de inauguración, disputará sus segundos Juegos Paralímpicos, tras finalizar sexta en Sochi en snowboard. El que debutará en esta ocasión es el asturiano Víctor González, que estará en Pyeongchang después de tener un accidente en la nieve que le produjo una tetraplejia en 2015 y de prometerle a su madre a las pocas semanas que iría a unos Juegos.