Pájaro emula al boxeador Cassius Clay
Pájaro emula al boxeador Cassius Clay - F.R.M.
ENTREVISTA A PÁJARO

«Soy rockero, semanasantero y macareno hasta la médula»

El artista sevillano actúa esta noche en el Rock And Roll Attitude, un festival que en el que también estarán Guadalupe Plata, Zaguán y La big Rabia

SEVILLA Actualizado: Guardar
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Andrés Herrera «Pájaro» (Sevilla, 1963) es lo más parecido a lo que su colega Kiko Veneno llamaría un superhéroe de barrio. Criado y crecido en el Parque Alcosa, ha tenido una vida repleta de claroscuros.

Ahora que su carrera brilla reluciente (este año ha publicado Gran Poder,su tercer disco en apenas cinco años) le encanta posar en las fotos emulando al mítico boxeador Cassius Clay, acaso para celebrar que sigue en pie y dando guerra, y que pese a que las drogas le hicieron morder la lona, la música consiguió levantarle antes de que la cuenta atrás terminara en K.O. técnico.

Esta noche tocará en el CAAC en la edición especial del Rock and Roll Attitude Festival, el evento que se celebra cada mes en la sala Malandar y que en esta ocasión completa un cartel de lujo netamente sevillano: Guadalupe Plata, La Big Rabia, Zaguán y el propio Pájaro acompañado de su banda.

Quedamos para hacer la entrevista en un bar situado justo al lado de las Setas de la Encarnación (oficialmente Metropol Parasol). Llega 5 minutos tarde, en bicicleta y a toda velocidad. Justifica su demora: «Tío, no me he pegado un trompazo en la calle O´Donnell de milagro».

«Me he quedado embobado mirando (con discreción) a una muchacha y casi me choco, ¡qué maravilla! He llegado un pelín tarde por eso, tío. Es que en Sevilla, o te pones un collarín o llegas tarde a los sitios». Luego, ya refugiados del Sol y cerveza en ristre, comenzamos.

Aunque naciese en La Encarnación, justo detrás de las actuales Setas, se ha criado y vive actualmente en el Parque Alcosa. ¿Se considera un superhéroe de barrio?

Un héroe no, pero sí es cierto que en el Parque Alcosa me saludan más que al alcalde, voy por la calle y me para todo el mundo. ¿Sabes? Conocen mi vida, yo en los ochenta estuve muy metido con las platitas y esas mierdas, me vieron muy mal y ahora saben que he levantado cabeza, que he sacado mis discos y que le he echado cojones a la vida, y eso la gente lo valora. Eso es lo más bonito, de lo que me siento más orgulloso y lo que considero mi mayor éxito: tener el cariño y el respeto de la gente, de mi gente.

Usted sí consiguió salir de ese oscuro agujero, pero hubo muchos jóvenes, en su barrio y en tantísimos otros, que no corrieron la misma suerte.

Yo fui de los últimos de mi generación en caer y ya tenía más información de toda esta historia, por lo que lo mío sí que fue imperdonable. Mira, de vez en cuando me encuentro a las madres de muchos amigos míos que murieron y me dan un abrazo enorme, nos emocionamos mogollón. Se nos saltan las lágrimas al recordarles.

¿Cómo fue su infancia?

Magnífica. Muy a mi bola, como ha sido toda mi vida.

¿Cuál es el germen de esa independiente y ese espíritu solitario que le caracteriza?

Viví durante 5 años en Torreblanca, y mi padre me apuntó a la Escuela Francesa. Era un contraste muy grande. Hacía que no encajara en ningún sitio, porque en la escuela era el de Torreblanca, y en Torreblanca era el niño pijo de los franceses. Es decir, yo no salía a la calle.

¿Era bueno en los estudios?

Sí. Mira qué anécdota más bonita: cada verano le pedía a mi padre las dos equipaciones del Betis de la nueva temporada, la de portero de Esnaola y otra con el 11 de Benítez, y él siempre me las daba el día que entregaban en el colegio las notas de final de curso. Llegaba tocando la bocina de su Seiscientos para que yo bajara corriendo a recoger mi recompensa por los buenos resultados académicos. Era el más feliz del mundo. Momentos inolvidables.

«Mi primera guitarra me la consiguió mi madre juntando los puntos del Avecrem»

¿Y el inicio de su pasión por la guitarra?

Cuando llegaba del colegio, debajo del uniforme de los franceses siempre llevaba la equipación del Betis. Me quitaba el uniforme y automáticamente me convertía en Benítez. Me ponía a jugar a fútbol en casa, un piso de 50 metros cuadrados, y mi madre me reñía a diario por el tema de los pelotazos. Así que como vio que también me llamaba la atención la guitarra que tocaban mis hermanas, que habían aprendido a tocar en el colegio de monjas pero que no me dejaban casi ni mirarla porque yo era más pequeño, cuando cumplí siete añitos mi madre me consiguió una guitarra buenecita ¡ojo! juntando los puntos del Avecrem. Era el premio más gordo junto con un reloj.

Pues ya tuvo que comprar Avecrem su madre...

[Risas] ¿No ves la cara de pollo que tengo? Anda que no he comido yo Gallina Blanca para conseguir la guitarrita. Ahora veo un pavo y salgo corriendo.

Antes de comenzar su carrera en solitario, fue guitarrista de artistas como Silvio, Kiko Veneno o Pata Negra, pero ha tocado para mucha más gente.

Por supuesto. Y aunque obviamente estoy muy orgulloso de haber tocado para los grandes artistas que nombras, si te soy sincero me da coraje que habitualmente no se nombre en las entrevistas a grupos como No me pises que llevo chanclas, Los Chunguitos, El Paquiro, Navajita Plateá y un largo etcétera. Especialmente a Los Chanclas.

Es que con Los Chanclas estuvo varios años.

Entré a formar parte de la banda en 1996 y me fui cuando se disolvió en 2002. Fueron muy buenos años, me lo pasé genial con Pepe Begines y compañía. Los Chanclas ha sido la banda que mejor me ha tratado y con la que más dinero he ganado. Luego seguí con Pepe cuando comenzó su carrera en solitario, con él he aprendí un montón, es un maestro de la improvisación. Le tengo mucho aprecio. Recuerdo perfectamente un concierto en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián, lleno a rebosar, y los dos mano a mano, él cantando y yo tocando. Pusimos aquello bocabajo.

«Me acuerdo de Silvio todos los días. Era el talento, la gracia y el punto elevados a la enésima potencia. Después de Camarón va él»

Pero el que más le marcó fue su admirado y querido Silvio Fernández Melgarejo.

Sin duda. Me acuerdo de él todos los días. Era el talento, la gracia y el punto elevados a la enésima potencia. Aunque muchos lo asocien simplemente al coñac, se equivocan de cabo a rabo, era un tío brillantísimo. Sacó los pies del plato más que nadie, después de Camarón va él. Como artista y como persona hacía y decía lo que le daba la gana, en él primaba más el romanticismo que la ambición por ganar dinero. Con Silvio no podíamos ir al País Vasco, por ejemplo, como hice con Pepe Begines ¿te lo imaginas en un teatro de Bilbao gritando ¡Viva España y viva la Benemérita!? [Risas]

De hecho estoy observando que cada vez se parece más a él físicamente y que hace, incluso, algunos de sus gestos.

¿Sí? Es que pasamos mucho tiempo juntos. Me sale solo, el gesto que hacía con la cabeza como afirmando cuando le preguntaban, y que puede que se me haya pegado, era y es una estrategia para ganar un segundo o dos con el fin de ganar tiempo para madurar más la respuesta y no soltar el primer disparate que se te pase por la cabeza.

Otro aspecto curioso que guardan en común es que ambos han presumido de ser rockeros y semanasanteros.

Hasta la médula. Aunque no soy creyente, soy de la Macarena. Cosas de Sevilla. Lo que más me gusta de la Semana Santa son las marchas. La primera vez que vi tocar en Triana a la banda de Las Tres Caídas, aluciné. Es que no es normal lo de esa banda. Musicalmente tienen un nivel altísimo.

¿Te pones marchas de Semana Santa en casa?

¡Durante todo el año! Sin ir más lejos, hoy, en pleno mes de agosto, me he levantado al son de «Virgen del Valle», que probablemente sea la que más me gusta; «Madre Hiniesta», de mi amigo Manuel Marvizón; y «La Pasión», que es brutal.

Y lo mismo mañana se pone a Jimmy Hendrix, ¿no?

¡Hombre, por supuesto! Mira, antes he dicho que no era creyente, rectifico. Para mí Dios es Jimmy Hendrix. Era un verdadero genio de la guitarra. Recomiendo la lectura de «Empezando de cero», una especie de biografía repleta de vivencias y de frases suyas. En las pinceladas que decía se veía que estaba tocado por la varita. Las personas que son especialmente buenas tocando la guitarra y otros instrumentos suelen ser personas inteligentes. Y no lo digo por mí, que conste.

¿Lo explica?

La música es matemática, es una ciencia pura y exacta. Al igual que ocurre con los números, con la música se puede hacer una cantidad infinita de combinaciones. Por eso, entiendo que para sacar las mejores composiciones hay que ser, casi obligatoriamente, muy inteligente.

¿Con los futbolistas ocurre lo mismo?, ¿crees que los grandes, Messi o Cristiano Ronaldo, son seres especialmente inteligentes?

Para nada. El deporte es otra cosa. Además, Cristiano y compañía me caen mal, son muy soberbios y les gusta mucho el postureo. Los grandes peloteros de antes eran más auténticos. A mí me gustaba más Maradona. Tenía todo el arte.

¿Lo llegaste a conocer en su etapa del Sevilla?

¡Sí! Era una pasada de personaje. Una noche en la Alfalfa, llegó con Diego Rodríguez, que también jugaba en el Sevilla, los dos con un vacilón importante. No veas la que lio Maradona, un show. Nos fuimos de copas y no pagamos en ningún bar, ¡íbamos con Maradona! Nos invitaban en todas partes.

- Silvio, Maradona…Tiene historias para escribir un libro.

Ya te digo. Precisamente dentro de poco, seguramente en octubre, se publicará un libro con mi biografía. Lo sacará Ruta 66, la prestigiosa editorial especializada en música. Será una lectura entretenida, no por mi vida, si no por lo que cuento.

«La escena musical sevillana atraviesa uno de los mejores momentos que yo he vivido»

¿Cómo ve la escena musical sevillana de hoy?

Atraviesa uno de los mejores momentos que yo he vivido. Hay un montón de artistas y bandas que están haciendo cosas buenísimas. Sin ir más lejos, el festival de esta noche es una muestra clara. Otro ejemplo son los All la glory, tienen mucho talento. Hay que partir de la base de que no es lo mismo un músico de Sevilla o de Jerez que uno de Bilbao, aquí hay más compás, aunque obviamente hay músicos espectaculares por todas partes.

La trilogía de discos que ha publicado recuerda en muchos momentos a míticas bandas sonoras. ¿Tiene alguna explicación?

De hecho, dos de mis temas ya han formado parte de BSO de películas recientes: «Santa Leone» en El Mundo es nuestro, y «Palo Santo» en Carmina y Amén. La explicación es que mi padre era la persona encargada de poner las películas en los cines de Torreblanca. Así que de pequeño me cargué cientos de películas. Me fascinaba la música de las pelis, especialmente la de «El bueno, el feo y el malo». Está claro que aquello ha influenciado luego en mi forma de componer.

Fue una versión sevillana del pequeño Toto de Cinema Paradiso.

Puede ser. Nunca puedo ver terminar esa película. Me emociona demasiado. Yo tuve la suerte de conocer las entrañas de un cine de los sesenta: la cabina, el proyector, el cambio de rollo, etc. Mi padre murió cuando yo tenía 13 años y de golpe se acabó el cine. ¡Qué pena de mi padre!

Especialmente algunos de sus temas son muy «Tarantinos», ¿Se imagina que su música sonara en una película como Pulp Fiction o Kill Bill?

Mucha gente nos lo dice, y si te digo la verdad, le hemos enviado nuestra música. Nunca se sabe lo que puede pasar, sería un honor, por supuesto.

¿Qué le queda por hacer en la música?

Llevo desde los 17 tocando, montado en una furgoneta, y algún día me tendré que retirar. Cuando llegue ese momento me gustaría dedicarme a la composición de bandas sonoras. También me hace ilusión sacar un disco con mi hijo, que toca y canta “pa” reventar. Y además el tío se parece a Bob Dylan.