CENTENARIO DE LA VENGANZA DE DON MENDO

La venganza portuense más famosa cumple cien años de risas y versos

'La venganza de don Mendo', escrita por Pedro Muñoz Seca, se ha convertido en una de las piezas teatrales más representadas en España

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Una de las obras de teatro clásicas por antonomasia de la literatura española ha cumplido un siglo y sigue tan vigente como el primer día. Además, tiene un inconfundible aire gaditano que la ha elevado a las cimas del humor y una agilidad que la hace accesible para el lector más culto y para el menos versado en letras. Se trata de ‘La venganza de don Mendo’, publicada por el portuense Pedro Muñoz Seca en 1918. Una obra que «logró situar la parodia en la cima de la literatura», como explica el catedrático de Literatura Española de la UCA Alberto Romero.

Romero Ferrer lamenta que la politización de Muñoz Seca ha eclipsado su enorme valor literario

Precisamente, el director del departamento de Filología es el responsable de la última edición de esta obra de Muñoz Seca, publicada por la editorial Espuela de Plata. En ella, realiza un estudio sobre ‘La venganza de don Mendo’ en el que destaca, sobre todo, cómo el escritor es capaz de «seleccionar lo más épico de la tradición española, ponerlo en solfa y, con un cuidadísimo lenguaje y uso de la métrica, llegar a todos los públicos en una obra de plena vigencia».

La razón de hacer una nueva edición de Don Mendo es doble y, como la obra de Muñoz Seca, eleva y pone los pies en la tierra: «queríamos hacer otra lectura con la perspectiva del siglo de su publicación y, además, en la editorial saben que publicar a Muñoz Seca te garantiza las ventas, como buen clásico».

La politización de Muñoz Seca

En los últimos años, la figura de Muñoz Seca, que fue ajusticiado en Paracuellos de Jarama (donde se le atribuye la anécdota de que a sus carceleros les espetó que había algo que nunca le podrían arrebatar, su propio miedo), se ha visto unida a una politización «de la que él mismo se hubiera burlado», en palabras de Romero Ferrer.

«Sería un error vincular a Muñoz Seca con el Franquismo porque murió al poco de iniciarse la guerra y porque sus ideas no eran franquistas, aunque sí era conservador y monárquico». Un conservadurismo que no le impidió en vida recibir los elogios de Valle Inclán o de la crítica teatral más progresista de la época, por ejemplo, y un sentimiento monárquico que no fue óbice para realizar una sátira de los valores tradicionales como el honor, la patria y la moral.

Pedro Muñoz Seca
Pedro Muñoz Seca

«Como en el caso de Lorca, se ha abusado del hecho de que fuera asesinado en la Guerra Civil lo que, si bien ha puesto a Muñoz Seca en el debate, sí ha apartado la atención del excepcional literato y dramaturgo que fue», insiste el responsable de la última edición del libro, que lamenta que «mientras que en los años 90 se podía reivindicar sin problema su figura e, incluso, en los actos relacionados con su obra se contaba con intelectuales abiertamente de izquierdas, hoy todo sería polémica».

En lo que se refiere a ‘La venganza de don Mendo’, la obra tampoco escapó de la censura franquista. «Se dio el hecho surrealista de que, en la versión para el cine protagonizada por Fernán Gómez, se ponen problemas al baile de Azofaifa porque mostraba mucho el cuerpo y le obligan a ponerse una malla de color carne... lo que hace que sea la primera bailarina sin ombligo, haciendo si cabe más rocambolesca la escena», analiza Romero.

El género paródico e ingenioso de Don Mendo recuerda al tratamiento estilístico del Carnaval

Lo que es innegable es el carácter profundamente gaditano de la obra «que, por momentos, puede recordar a un cuarteto; de hecho, a mí me gusta imaginarme la representación con el Peña en el papel de Don Mendo», medio bromea el catedrático. Y es que la representación eleva la burla, la parodia, lo ridículo a las más altas cotas del ingenio a la vez que «hace suyos los típicos temas carnavalescos, como son las infidelidades conyugales, los equívocos del lenguaje, la sexualidad confusa... y hasta la crítica al catalanismo».

El nombre de la ‘caricatura de tragedia en cuatro jornadas, original, escrita en verso, con algún que otro ripio’ «viene de mezclar el tema recurrente de la venganza de las obras clásicas con un nombre de reminiscencias medievales como ‘Don Mendo’». Sus herederos fueron, en parte, López Rubio, Jardiel Poncela, Tono, o el más actual Alonso de Santos y compañías teatrales que apuestan por el humor y lo absurdo como Tricicle o Els Comediants, incluso Els Joglars.