Fernando Benzo
Fernando Benzo - EFE

Fernando Benzo: «Nunca he mezclado mi actividad política con mi labor como escritor»

El exsecretario de Estado de Cultura publica «Las cenizas de la inocencia», su séptima novela

MadridActualizado:

Hay un Madrid «nocherniego y golfo» inherente a todas sus décadas. Un Madrid de clubs, truhanes y movidas a deshora. Un Madrid sin Al Capone, que no es Chicago, pero que también tiene gánsteres. Esto parece entenderlo Fernando Benzo (Madrid, 1965) que acaba de publicar «Las cenizas de la inocencia» (Plaza y Janés). Una novela que atraviesa el Madrid de la década de los cuarenta del siglo pasado para centrarse en los gánsteres de entonces y en la intrahistoria de una ciudad donde, en plena posguerra y su miseria, tienen lugar las noches más desenfrenadas de España. «Una de las cosas que tenía muy clara cuando escribí esta novela era que Madrid tenía que ser un personaje más, no un escenario. Yo quería que el lector sintiese la ciudad. Para mí eso era un elemento importante. No quería introducir la política en la novela. Quería escribir una novela de aventuras».

«En España, en los años cuarenta, hubo gánsteres. Los estraperlistas eran gánsteres», afirma el escritor. «Para mí, esta novela, era un ejercicio de valentía, de coger determinadas referencias cinematográficas y literarias que todos teníamos y superarlas. Traer los gánsteres a Madrid, porque existieron».

A la pregunta de qué queda de aquel Madrid, Benzo desarrolla su propia teoría: «En primer lugar, quedan los escenarios. La gente ha cambiado, los escenarios son los mismos. En Madrid sigue existiendo un enorme instinto de supervivencia. Todo el que viene a Madrid se convierte en madrileño. Y todo el que viene a Madrid aprende a sobrevivir», arguye. «Esa idea de supervivencia vinculada a Madrid me gusta mucho. Y creo que eso sigue existiendo».

«Las cenizas de la inocencia» es un thriller por un Madrid nocturno entre las últimas luces de la Gran Vía y el brillo de las pistolas y las navajas. Un Madrid con un código de lealtades que va más allá de cada época. Porque la novela de Fernando Benzo entronca sin quererlo con la España de todas las épocas: la de la picaresca. «Yo no era muy consciente mientras la escribía. A veces te das cuenta después de las influencias que tienes en el subconsciente porque sin duda Emilio, el protagonista, es un lazarillo de Tormes. Pero esto ocurre porque eso es muy intrínseco a lo español. Tal vez si fuéramos suecos y esto fuera una novela sueca...», bromea. «Los personajes tienden a la picaresca porque tenemos esa tradición literaria, pero es que es una tradición en la vida… En el fondo, somos así», apunta.

Jekyll y Hyde

Esta es la séptima novela de Benzo, un escritor acostumbrado a los galardones y que, además, ha sido secretario de Estado de Cultura con Rajoy, entre otros cargos. Sobre si se puede ser un escritor político por las mañanas y un escritor lírico por las tardes, como decía Umbral, reflexiona: «Yo he llevado siempre una vida de doctor Jekyll y Mr. Hyde. Lo que ocurre es que no sé en qué versión era Jekyll y en cuál Hyde. Pero nunca he mezclado mi actividad política y en determinados cargos con mi labor como escritor. Simplemente soy así. Cuando estoy en mi cargo me comporto de una determinada manera que no tiene nada que ver con lo que pueda pensar o sentir cuando me pongo a escribir. Yo el chip lo cambio por las mañanas. Empiezo el día siendo escritor y ya después paso a ser otra cosa», resuelve. «Yo entraba en mi novela, me ponía a convivir con los personajes y me olvidaba de todo lo demás. Y así hasta que me tocaba volver a la vida real, que es una vida mucho más aburrida que el libro, claro».

Y en la vida real se queda el escritor cuando termina esta entrevista. Una vida que se difumina entre un Madrid, que es una novela, que son muchas novelas. Porque «Madrid es una excusa para escribir».