Prada Poole este jueves en la exposición junto a un ejemplar de ABC con publicidad del Hielotrón
Prada Poole este jueves en la exposición junto a un ejemplar de ABC con publicidad del Hielotrón - Raúl Doblado
Centro Andaluz de Arte Contermporáneo

Sevilla presenta la primera exposición sobre Prada Poole, el arquitecto que diseñó el futurista Hielotrón

El CAAC muestra hasta el 1 de septiembre la obra de este arquitecto utopista y radical a través de 1.400 piezas que incluyen planos, maquetas y fotografías

SevillaActualizado:

El arquitecto José Miguel Prada Poole no es un arquitecto convencional. Su obra, que en Sevilla tuvo ejemplos tan emblemáticos hoy desaparecidos como el Hielotrón, una futurista pista de hielo, y El Palenque, la recordada sala de conciertos levantada para la Expo92, se puede relacionar el movimiento de la llamada arquitectura radical que tan bien definió en los años sesenta Archigram o la redefinición de la ciudad que proponía el Situacionismo.

Su concepto de arquitectura lo define bien su posición sobre el hecho de que sus dos edificios en la ciudad, uno de ellos tan querido para él como el Hielotrón - que logró Premio Nacional de Arquitectura en 1975-, hayan desaparecido, lo que no le produce ninguna pena y desazón.

«Siempre he tratado de construir cosas que terminaran desapareciendo y que se recreen con el recuerdo, quedando como algo mágico», señaló el arquitecto en la presentación este jueves de la exposición «Prada Poole: la arquitectura perecedera de las pompas de jabón», que presenta el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) hasta el próximo 1 de septiembre.

La muestra, coproducida por el centro de la Cartuja junto al Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (Musac), es la primera gran retrospectiva que se le dedica en España al arquitecto vallisoletano y muestra su trayectoria desde los años sesenta a los noventa del pasado siglo a través de 1.400 piezas entre planos, fotografías, vídeos, publicaciones, maquetas e, incluso, estructuras hinchables.

En la muestra también colabora ABC de Sevilla que ha prestado un tomo de su colección de ejemplares en el que puede verse un número de abril de 1976 en el que aparece una doble página de publicidad del Hielotrón. En ella puede leerse: «La era Hielotrón. La pista espacial sobre hielo».

A la presentación de la exposición, que plantea un recorrido por su obra agrupada en cuatro ejes temáticos, acudieron, además, del propio Prada Poole, el director del CAAC, Juan Antonio Álvarez Reyes; el director del Musac, Manuel Olveira; y el comisario de la muestra, Antonio Cobo Arévalo, arquitecto por la Universidad de Roma y profesor de la Escuela Superior de Diseño de Madrid.

El arquitecto vallisoletano hizo hincapié en lo explicativo que resulta el título de la exposición, una frase del propio Prada Poole contenida en un artículo que publicó en la mítica revista «Urogallo», para definir una obra que apuesta por ser perecedera, a diferencia de «egipcios, asirios y caldeos. Siempre es más hermoso reconstruir las cosas con la mente», como las recuerdan los niños, señaló.

Esa conexión con la infancia de la arquitectura de Prada Poole se hace explícita en la exposición en el caso de la pista de hielo sevillana, cuyos diseños se contraponen en una de las salas con una colección de novelas de kiosko de los años cincuenta que leyó este creador en su adolescencia.

Se trata de un ejemplar de «Novelas de ciencia y futuro», encontrado por el comisario de la muestra, en cuya portada, junto a unos astronautas, se puede ver una construcción que guarda una evidente relación con el Hielotrón.

Experiencia inmersiva

El proyecto, que estuvo en pie en Dos Hermanas, era una pista de patinaje sobre hielo bajo una cúpula que Prada Poole concibió blanca con idea, aunque nunca se hizo, de proyectar imágenes de paisajes africanos o de la selva amazónica, que, combinadas con aromas, provocaran en el usuario una experiencia inmersiva, lo que convierte al diseño en muy adelantado para su época.

Ese carácter futurista e, incluso, utopista de la arquitectura de Prada Poole, explica el comisario de la muestra, no estaba reñido con el diseño una construcción de gran eficiencia energética, para lograr superar un diferencial de unos treinta grados entre la temperatura de la pista, de cuatro grados, y la del exterior.

«Concibió la arquitectura como una máquina de frío, en la que el calor se iba hacia lo alto de la cúpula, la pista se mantenía refrigerada y patinabas en mangas cortas», señaló Cobo Arévalo. «El Hielotrón salió en publicaciones de la época por ser la pista de hielo con menor coste energético de su época».

Pero el Hielotrón es solo una obra en la larga carrera de este arquitecto que diseñó, tal como puede verse en la muestra, futuristas gasolineras en los años sesenta, un gran neumático transparente para andar por el agua, una ciudad flotante para científicos o un hotel bajo cúpulas transparentes en Abu Dabi concebido como un oasis.

«Con este proyecto quise plantear algo parecido a lo que los árabes hicieron con la Alhambra, que es la materialización del sueño que es el oasis», explicó Prada Poole.

Diseño original del Palenque

Respecto al Palenque, la exposición muestra el diseño original de este arquitecto que no se llevó a cabo, en el que las lonas que daban forma a este auditorio no eran blancas, sino transparentes, porque la idea inicial era que se formara como una especie de nube adherida a ellas fruto de la climatización y la aspersión de agua en contraste con las altas temperaturas y el sol.

«Con esa nube hacía el arquitecto una analogía con la nube que, según las escrituras, protegía al pueblo de Israel del sol durante su éxodo por el desierto hasta la tierra prometida», explicó Álvarez Reyes.

Entre sus últimos proyectos presentes en la exposición destacan la denominada «Ciudad 3D One», un complejo de rascacielos interconectados en las que el habitante siempre está a 250 metros del entorno natural; y la «Ciudad orbital», una especie de nave espacial que reproduce las condiciones naturales de la Tierra para que el hombre la abandone y la naturaleza pueda desarrollarse sin su intervención.

«La contaminación ha llegado a tales extremos que lo mejor es sacar a la gente de la Tierra», explicó el arquitecto, y reproducir las condiciones de vida en el planeta, a la que los habitantes de la nave podrían regresar una vez al año, para que la naturaleza deje de sentirse amenazada por la humanidad.

Grandes eventos del arte del siglo XX

La singularidad de este arquitecto con una obra que está muy relacionada con el arte contemporáneo puede rastrearse también en su participación en dos «de los grandes eventos» de la creación española de la segunda mitad del siglo XX, señaló el director del CAAC.

De un lado, su participación en el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, en cuyo seminario de generación automática de formas plásticas creó el «Estetómetro», un programa de computación primigenio que permitía a la máquina medir de forma científica el valor artístico de una creación.

De otro, Prada Poole intervino en las míticas jornadas de arte contemporáneo de Pamplona, para las que diseñó una serie de 25 cúpulas de PVC, de once metros de altura y veinticinco de diámetro, que se extendían en unos 5.000 metros cuadrados y que se erigían como alternativa a las construcciones de la ciudad.