REPORTAJE | CRIMEN DE ALGAR

Y la comarca se volvió a vestir de luto

Algar vive uno de sus episodios más trágicos por el asesinato de su vecina Lele. Desde 'el crimen del granjero', cuando un hombre mató a sus dos hijas, su mujer y su suegra en San José del Valle, la zona no había sufrido un suceso tan escalofriante

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El mismo domingo que se descubrió el cadáver de Lele en su finca del Tajo del Águila, en el pueblo, en Algar, ya no se hablaba de otra cosa. El evidente trasiego de numerosos guardias civiles yendo para arriba y abajo por las empinadas calles de este tranquilo municipio serrano les pareció extraño. Porque en esta localidad de algo más de 1.400 habitantes no suele pasar nada. Nada malo. La costumbre es no tener problemas. Ni que nadie los dé. De hecho, el ya autor confeso del crimen de esta mujer británica de 74 años, Francisco Javier Becerra, es para todos sus vecinos, «un buen muchacho». Y a todos les impresiona que haya podido ser capaz de acabar con la vida de una persona, enterrar su cadáver y ocultarlo. Durante días. Porque desde que se tuvo la última noticia sobre la «sociable y dicharachera» Lesley Pearson, Lele, hasta que se encontró su cuerpo sin vida pasó más de una semana. El tiempo que pudo estar sepultada en un hoyo dentro de su finca, tapada con tablones y cal viva.

El suceso, escalofriante, ha vestido de luto a Algar. Los vecinos insistían en que les parecía algo increíble. «De película», afirmaban. Un terrible episodio de esos que siempre pasan lejos y que allí no. Pero ocurrió. Becerra fue detenido el mismo día que se halló el cadáver de Lele, el domingo pasado, y el martes, ante la jueza que instruye el caso, admitió los hechos. Las pruebas aportadas por una efectiva investigación realizada por la Guardia Civil y los testimonios aportados dejaron pocas dudas a la Fiscalía que pidió su inmediato ingreso en prisión sin fianza y así lo corroboró el juzgado.

Y en la calle, mientras, los vecinos no han dejado de comentar todo lo que ocurría. «Nunca habíamos vivido algo así», insisten. «Aquí nos conocemos todos y no te lo llegas a creer». «¡Pobre Lele, no merecía un final así!».

Como ha venido contando LA VOZ estos días, la mujer, una británica viuda, estaba muy bien relacionada en el pueblo donde llegó a dar clases de pilates y yoga en el Hogar del Pensionista. También ofrecía masajes. Vivió en Algar durante años hasta que hace dos su marido falleció y se trasladó a Estepona. La casa, con vistas al impresionante Tajo del Águila, la seguía manteniendo y para ello contaba con la ayuda de su presunto homicida, Javi, Francisco Javier Becerra, de 45 años, que trabajaba para ella como jardinero.

La principal hipótesis que se maneja para explicar este crimen es el económico. Al parecer, según han venido contando algunos testigos, Becerra estaba vendiendo bienes de «gran valor» de la finca y contando que la casa ya estaba vendida. Sea esta tesis del todo cierta o no, es que por alguna razón se produjo un enfrentamiento entre ellos que acabó de la peor manera posible. Esta truculenta historia ha dejado ya para siempre huella en Algar, que jamás se había visto envuelto en unas circunstancias tan tristes. Por el pueblo algunos recuerdan solo otro funesto suceso pero cuyo escenario fue el vecino San José del Valle.

Se le conoció como 'el crimen del granjero' y sucedió en junio de 1975. Como reproduce la prensa de aquella época, un hombre, Salvador Almarcha, mató a su esposa, su suegra y sus dos hijas. Los hechos ocurrieron durante la madrugada de un sábado a un domingo, sobre las cuatro y media de la mañana. El parricida, de 46 años y natural de Villena (Alicante) se valió de un cuchillo y una navaja y con ellos hirió de muerte a sus familiares. Su esposa Rosa, de 47 años, sus hijas Rosa María y María del Pilar, de 12 y 9 años, y su suegra, María Josefa, de 75. Se da la triste circunstancia que la menor de las niñas acababa de hacer la Primera Comunión.

El crimen se conoció a primera hora de la mañana cuando Salvador se presentó voluntariamente en el cuartel de la Guardia Civil de Jerez y confesó lo que había hecho.