El detenido junto un agente, tras asistir a la reconstrucción de los hechos.
El detenido junto un agente, tras asistir a la reconstrucción de los hechos.
SUCESOS | CRIMEN DE ALGAR

«Se me fue la mano», el detenido por la muerte de Lele en Algar confiesa

Francisco Javier Becerra se declara ante la jueza responsable del homicidio de la vecina británica cuyo cadáver fue hallado enterrado en su finca

Actualizado:

Eran las dos de la tarde de este pasado lunes cuando, escoltado por los mismos guardias civiles que le habían detenido, Francisco Javier Becerra, acudía al lugar del crimen. El sospechoso de haber matado y enterrado el cadáver de Lesley Pearson, conocida en Algar como 'Lele', atendía engrilletado las indicaciones de los agentes y de la comisión judicial mientras se dirigía la reconstrucción de los hechos. Tan solo unas horas antes, este vecino del municipio serrano de 45 años, considerado por todos como «un muchacho callado que nunca se había metido en problemas», había sido arrestado como la mano ejecutora de uno de los crímenes más terribles que se recuerdan en este tranquilo paraje. Supuestamente, había acabado a golpes con la vida de Lele, una británica de 74 años que se había instalado junto a su marido en el pueblo hacía más de una década. En esa misma casa rural con impresionantes vistas al Tajo del Águila donde ahora se señalaba la muerte.

Y fue en esta reconstrucción donde al parecer Becerra ya asumió su culpa después de que no tuviera otra salida, al lado del hoyo donde había enterrado a la víctima. «Se me fue la mano», apuntan algunas fuentes que llegó a decir durante las horas que ha estado detenido. El detonante que provocó este fatal desenlace se continúa investigando aunque la Guardia Civil ya ha entregado un completo atestado con numerosas pruebas hiladas en una rápida y efectiva investigación que han terminado por acorralar al presunto homicida que este martes volvía a asumir su responsabilidad sobre los hechos ante la jueza.

Con arañazos y acorralado

En un primer momento, Francisco Javier se había mostrado huidizo, con unas explicaciones contradictorias, sin sentido. Además tenía arañazos en su cuerpo que, según dijo, se las había hecho un perro al que había enterrado. Sin embargo, lo que tristemente hallaron los agentes en esa zanja a pocos metros de profundidad fue a Lele.

Con todos estos indicios en sus manos, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Arcos de la Frontera, en funciones de guardia, ordenaba, a petición de la Fiscalía, el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza de este único sospechoso. Como apuntan fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) se le investiga por un delito de homicidio, que se elevará o no a asesinato según avancen las pesquisas y las conclusiones que se obtengan acerca de si hubo por ejemplo premeditación, ensañamiento o indefensión.

Entre las pruebas de momento obtenidas ha sido clave, –además de la propia confesión–, el resultado de la autopsia practicada al cadáver en el Instituto de Medicina Legal de Cádiz. El cuerpo de la víctima tiene moratones y varios golpes, uno de ellos en el cráneo. Además todo se completa con los indicios hallados en los registros que se han efectuado, tanto en la casa de la víctima como en la del supuesto agresor, las declaraciones de algunos testigos y la reconstrucción de los hechos.

Como se recordará, el sospechoso fue detenido este pasado domingo por la tarde después de que los agentes que llevan este trágico suceso hallaran por la mañana el cuerpo sin vida de Lesley enterrado en su finca, al lado de la vivienda, tapado con unos tablones y cal viva.

La mujer era muy conocida en la localidad donde había pasado largas temporadas y ofrecía masajes y clases de gimnasia. Hace unos años se trasladó a vivir a Estepona pero seguía yendo por Algar con cierta asiduidad para ver su casa. Su desaparición fue denunciada el pasado miércoles ya que hacía días que sus allegados no sabían nada de ella. Además tenía que haber entregado un coche de alquiler que nunca devolvió.

La investigación llevó a los agentes a esta vivienda de Algar. El presunto autor de su muerte trabajaba para ella en labores de mantenimiento y jardinería de la finca.

Todo apunta que una discusión por motivos económicos pudo ser el detonante de este escabroso final. Según testimonios aportados, él estaba vendiendo bienes de la casa «de gran valor». Además había extendido el 'bulo' por el pueblo de que la finca ya era de otros dueños extranjeros, «unos rumanos», y por eso se tenía que «vaciar la casa», sin embargo nadie los había visto nunca por allí. Este artificio pudo provocar el evidente enfado de Lele, lo que terminó por escribir su desgraciado final.