Susana Díaz, en el astillero de Puerto Real el pasado martes
Susana Díaz, en el astillero de Puerto Real el pasado martes - ANTONIO VÁZQUEZ
INDUSTRIA

La plantilla de Puerto Real da por hecho el anuncio del quinto petrolero

La nueva presidenta de Navantia, Susana Sarriá, asiste el viernes en San Fernando a la entrega del BAM 'Audaz' a la Armada

CÁDIZActualizado:

El discurso que pronunció la presidenta de la Junta, Susana Díaz, el pasado martes en el astillero de Puerto Real tiene dos lecturas. Por un lado, se ha ganado a la plantilla puertorrealeña con su defensa en favor de la obra del quinto petrolero y, por otro, tiene la versión política, que pone al nuevo Gobierno en la tesitura de apostar o no por una obra nada rentable. El mensaje de la presidenta froma parte de su estrategia política de cara a un adelanto electoral en Andalucía.

Díaz, que asistió como madrina a la entrega del segundo petrolero de la serie Suezmax en la planta puertorrealeña, se mostró convencida de la ampliación del contrato de obra de estos barcos. Aprovechó la oportunidad para reclamar desde el atril su construcción. Precisamente esta actuación había sido descartada por los anteriores gestores de la SEPI y de Navantia debido a su escasa rentabilidad. El presidente del comité de empresa de la factoría de Puerto Real, Antonio Noria (CC OO), señaló este lunes que el mensaje de la presidenta «abre la puerta a una nueva carga de trabajo civil, clave para mantener con vida la planta hasta la firma de los acuerdos anunciados por Defensa».

La presidenta de la Junta utiliza la carga de trabajo en Navantia como arma política

Noria insiste en que la factoría quedará paralizada a partir de la próxima primavera, una vez que Navantia entregue al grupo Ibaizábal el cuarto petrolero, el 'Monte Uría'. La continuidad de la obra de los petroleros a una quinta unidad más permitirá cubrir el desierto laboral que se avecina, según Noria, hasta que el Gobierno de la nación autorice la obra del séptimo Buque de Acción Marítima (BAM) para la Armada y la construcción de un barco logístico, tipo ferry, de transporte de tropas para el Ejército de Tierra.

Cambio de posturas

Para entender el cambio de posturas en la continuidad de las obra y la presión que ejerce Susana Díaz sobre su compañero y presidente Pedro Sánchez habría que recordar los antecedentes que llevaron a la firma del acuerdo en junio de 2015. El grupo vasco Ibaizábal, a través de su armador Ondimar Transportes Marítimos, firmó con Navantia la construcción de cuatro barcos de la serie Suezmax, preparados para el transporte de crudo por el Canal de Suez, con opción a dos unidades más. El Gobierno de la nación, entonces en manos del PP, vio con buenos ojos la operación, aunque sabía de antemano que se trataba de una obra poco rentable para los astilleros públicos. Navantia tuvo que aliarse con el astillero coreano de Daewoo para sacar adelante el proyecto y fueron los asiáticos quienes pusieron sobre la mesa las patentes, los bienes de equipo y el diseño. Navantia se ha limitado a aportar la mano e obra y, sobre todo, su perfecto cronograma de trabajo, que ha permitido cumplir a rajatabla con el calendario de entregas. El segundo petrolero se ha construido en un tiempo récord: nueve meses.

El Gobierno sopesó entonces la escasa rentabilidad de la obra y la necesidad de trabajo en la Bahía de Cádiz. Finalmente, la balanza se inclinó a favor del mercado laboral, con puntas de ocupación en el astillero de hasta 3.200 personas diarias. Este periódico publicó en su momento que el precio de los buques dejaba a la industria auxiliar sin margen de beneficio. Fuentes consultadas por LA VOZ señalaron entonces que se trataba de una operación no rentable, ya que el precio marcado por Corea estaba por debajo de lo fijado en el mercado europeo y era justo la mitad del precio de mercado español.

La Facultad de Náutica de Barcelona, por ejemplo, realizó un estudio sobre los costes que entraña la construcción de un petrolero, modelo Suezmax, similar a los barcos del proyecto que abandera Navantia para el grupo vasco Ibaizábal. El informe de los ingenieros catalanes concluyó que el precio de un buque de estas características ronda los 114 millones de euros por unidad. El precio impuesto por Corea sería poco más de la mitad.

La obra de los Suezmax cruzó el pasado martes su ecuador con la segunda entrega y toca ahora, por tanto, empezar a despejar la incógnita del futuro. El anterior Gobierno dio por cerrada la continuidad de los petroleros, sin embargo, la presidenta de la Junta ha abierto el melón del quinto y presiona en Madrid para sacar tajada política de ello.

El comité de empresa ha recibido, por tanto, con satisfacción los cambios que se han producido en la cúpula tanto de la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI) como en Navantia. Antonio Noria insiste en que la obra del quinto petrolero es vital para Puerto Real.

La nueva presidenta de Navantia, Susana Sarriá, acudirá el viernes al astillero de San Fernando al acto de entrega a la Armada del quinto BAM, el 'Audaz', construido en la planta isleña y está por confirmar aún si mantendrá una reunión con los comités de la Bahía.