Xuxo Ruiz, en una de las aulas del colegio en el que imparte clases. - Gogo Lobato
EDUCACIÓN

La magia gaditana que abre mentes y corazones

Xuxo Ruiz es pionero en la incorporación de la magia a la docencia

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Al gaditano Xuxo Ruiz (1975) se le puede presentar de muchas maneras. Se le puede nombrar como uno de los distinguidos en la gala de los 90 años de Zona Franca. O como el ganador de un Guiness de los Record en 2010. O como uno de los 50 mejores docentes del mundo según la Global Teacher Prize 2018 (considerados los ‘Nobel’ de la educación). O como el autor del bestseller ‘Educando con magia’, en el que une sus dos pasiones, «la docencia y la magia». Pero este profesional del ‘magiasterio’ prefiere definirse como «un profesor que tiene pasión por lo que hace».

Ruiz, que imparte clases en el CEI Sebastián de la localidad sevillana de Albaida de Aljarafe, obró el prodigio de unir magia y educación hace justo 20 años. «Me encontré con que había un problema grande de motivación en clase y traté de aplicar mi afición a la magia para estimularlos».

De esta alquimia, surgió un oro que le ha llevado no sólo a escribir un libro «que fue pionero, porque no había nada antes que combinara ambos aspectos» sino a dar conferencias y talleres a otros profesores para trasmitirles alguno de sus pedagógicos sortilegios.

«Con la magia, el alumno se interesa por la materia, le ve utilidad y, al imitarla, mejora su autoestima y capacidad de comunicación»

«En las charlas les trato de trasmitir el mensaje de que asombren a sus alumnos y les enseño tres juegos de magia fáciles para que apliquen en el aula... es muy gratificante hablar para 1.500 profesores y que te digan que están deseando que llegue el lunes para poner en marcha lo que han aprendido».

Un Dumbledore gaditano

Xuxo Ruiz, en su colegio (ahora da clases a niños de tercero de Primaria), es como un Dumbledore, de la saga Harry Potter. Adapta la magia al programa docente, como refuerzo de la materia. «Así, si estamos repasando las medidas les preparo juegos con pesos y longitudes, por ejemplo».

Sorprende más cuando indica que aplica incluso la magia con la asignatura de lengua. «El mago debe ser un buen comunicador, debe elegir correctamente las palabras y si ellos quieren reproducir los números, tiene que emplear un lenguaje adecuado». Y es que junto con los exámenes y la materia tradicional, sus alumnos tienen un cuaderno de magia y hacen incluso sus exámenes de los trucos. «Por supuesto, es voluntario, pero un 99% de los niños quieren hacerlo».

No son trucos, es ciencia. «Actualmente, los estudios de neurociencia están enseñándonos cómo funciona el cerebro y están demostrando que el niño aprende mejor cuando está motivado y asombrado; la emoción es la clave del aprendizaje». Y, ¿cómo se consigue emocionar y lograr la atención del alumno? «Mostrándole algo distinto a lo que está acostumbrado a ver, si le planteas la clase como algo mágico ya lo tienes ganado y, sobre todo, si le haces ver que él también puede ser mago», detalla Ruiz.

«La neurociencia muestra que un niño aprende si está emocionado y motivado», sostiene Ruiz

Pero la magia tiene consecuencias inesperadas. Lo mismo hace que aparezca un conejo de la chistera que mejora otras capacidades del niño. «Con la magia los niños mejoran su autoestima. Uno de los momentos más gratificantes de mi carrera fue reencontrarme con un alumno que tenía, que era tremendamente tímido, y saber que estaba estudiando Dirección y Administración de empresa». Magia. Nada por aquí, y todo por allá, como cuando le dijo a sus alumnos que acudía un par de veces al mes a la planta de oncología infantil del hospital para animar y enseñar a los niños y «ellos se ofrecieron para acompañarme y se organizaron para poder hacer un grupo que asistiera al hospital».

Reconocimiento internacional

Ruiz habla con modestia, aunque con satisfacción, de su nominación entre los 50 profesores mejores del mundo en 2018, al que se presentó animado por sus compañeros. De hecho, pone el acento en que «no ha sido sólo un reconocimiento para mí, sino que lo es para todos los compañeros que tratamos de llevar la docencia con ilusión en la escuela pública».

Sobre la razón de su nominación, cree que influyó el método novedoso de incluir la magia en la pedagogía «y el haber ganado un premio Guinnes en 2010». A él, en cambio, lo que más le gusta de esta experiencia es que muchos compañeros de profesión le pidan consejos para aplicar sus mágicas técnicas en la aulas o que reconozcan que les ha ayudado.

De sus referentes de la magia, destaca a David Copperfield y a su amigo Jorge Blass. «Y, por supuesto, a Juan Tamariz, que fue quien escribió el prólogo de mi libro; la verdad es que los gaditanos no sabemos la suerte que tenemos de que un mago como él tenga tanto cariño a la ciudad». De hecho, fue viendo a Tamariz como se fue enamorando de la magia. En esa época era un niño, como lo son los que, ahora, disfrutan de la suya.