Los agentes se preparan para salir hacia los objetivos. - ANTONIO VÁZQUEZ / VÍDEO: MARÍA ALMAGRO
SUCESOS | OPERACION BAHIROSKY

La crónica, así fue el espectacular operativo para acabar con la banda del BMW

LA VOZ es testigo del impresionante despliegue de más de un centenar de agentes para detener en Sevilla a los ladrones más insaciables de Andalucía

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«¿Tienes ubicado el domicilio?». Son las cuatro y media pasadas de la madrugada y por el cuartel de Montequinto (Sevilla) se mueven ya cientos de agentes preparados para actuar. Es martes y 13 de noviembre y hoy se espera que caiga, otra vez, una de las bandas itinerantes de aluniceros más dañina, más voraz, que ha actuado en los últimos tiempos por Andalucía, la banda del BMW. Esta vez al parecer no han cometido sus 'palos' solos. Según la investigación, tras ser detenidos hace apenas unos meses en la 'operación Valdivias', y tras salir en libertad, se reagruparon y se unieron a la banda del SEAT. Y volvieron a lo mismo. A robar casi todas las semanas. Una o varias veces. Se les imputan al menos medio centenar de asaltos de establecimientos de Cádiz, Sevilla, Jaén, Málaga y Córdoba.

Quedan horas todavía para que salga el sol y el día se prevé largo. Hay más de una decena de objetivos. Nombres, descripciones, domicilios... El capitán dirige en una sala grande del cuartel el 'briefing', la puesta en común de la información para ir a por cada uno de ellos. Se asignan los objetivos. «En esa casa puede haber armas, cuidado cuando entréis», se advierte. Se reparten las bolsas de evidencia, donde van las fichas con las fotos de cada investigado. La barriada de los Pajaritos en Sevilla, Las Liebres en Alcalá de Guadaira, Dos Hermanas o Camas... son algunos de los destinos de este viaje. «Buscamos teléfonos, tablets, dinero... estad atentos».

Fuera, reciben también muy concentrados sus debidas instrucciones los agentes del Grupos de Reserva y Seguridad 2 (GRS) con base en Montequinto y de la Unidad de Seguridad Ciudadana (Usecic). Completamente equipados se preparan para actuar. Ellos serán los encargados de entrar en las viviendas y dar seguridad a los registros y detenciones. Ver como preparan todo el material antidisturbios y el armamento da pistas sobre que el asunto es bastante serio. Cargan uno a uno los furgones y se uniforman perfectamente para que todo vaya según lo previsto. «En estas cosas hay que estar preparados siempre para todo», nos cuenta uno de ellos mientras se coloca el chaleco antibalas, el casco y el pasamontañas que tapará completamente su rostro.

Todo está dispuesto ya. Llegan los agentes judiciales que presenciarán las entradas y registros, y en marcha. Una caravana en línea de coches patrulla y furgones se dirigen hacia los diferentes objetivos. Nuestro destino es uno de los más peligrosos. Basta con divisar de lejos donde vamos a trabajar para revolverse un poco en el asiento y tragar saliva.

Uno de los bloques donde se produjo el registro.
Uno de los bloques donde se produjo el registro. - ANTONIO VÁZQUEZ

Comienza a llover con intensidad. «Es la urbanización Las Liebres», nos dicen. Pero de urbanización, poco. En medio de una explanada de fango y piedras, apartado del mundo, se levantan dos bloques de pisos que parece que acaban de ser bombardeados. Son pisos okupados. La entrada es complicada. No hay donde resguardarse y desde cualquier ventana puede presentarse el peligro.

Los GRS no dudan ni un segundo. Avanzan formados, protegidos y entran con firmeza, parapetados con sus escudos en el bloque señalado. Allí se tiene constancia que podría encontrarse la mano derecha del líder de la banda. Comienza la acción. Y en la más completa oscuridad, solo una pequeña luz de linterna alumbrando, se escucha: «¡Guardia Civil, Guardia Civil!». Los impactos del ariete contra la puerta son inconfundibles.

Revientan en segundos la puerta, entran y aseguran. «No hay nadie». Sin embargo, el registro es del todo fructífero. Los agentes empiezan a peinar la vivienda. Habitación por habitación. Encuentran diversos efectos y algunas útiles que supuestamente se utilizan para los robos como unos guantes o unos dispositivos que parecen servir para abrir coches. Y lo que más impresiona: en el dormitorio infantil de la casa, guardado en un armario, junto a unas zapatillas de Minnie y unas pequeñas deportivas de purpurina, hay un maletín sospechoso. «¡Venid!». Bingo. Abren la caja y aparece una escopeta superpuesta Pietro Beretta. Al lado,una caja de cartuchos.

Escopera hallada en el armario del cuarto infantil de la casa.
Escopera hallada en el armario del cuarto infantil de la casa. - ANTONIO VÁZQUEZ

Continúa el registro pero nos trasladamos a otros de los puntos calientes de este operativo. En Dos Hermanas, en el pasaje de La Laguna. Allí se ubica un chalet. La entrada ya se ha producido y hay seis personas detenidas. La casa es, según la investigación, el ‘boquete’ donde se guarda lo robado. El resultado: una lista de la compra que llena hasta cuatro páginas de acta. Hay jamones, cañas de lomo, sierras mecánicas sin estrenar, cajas registradoras que han sido forzadas y están abiertas y tiradas por el suelo del jardín, equipaciones de moto, y dos bolsas enormes llenas de camisetas del Betis. Más de un centenar de ellas podría haber. Todo un bazar del delito.

Y además, por si había alguna duda, un espléndido BMW color azul. «Sí, figura como sustraído», confirman. En el maletero, más pruebas: unas mazas y también un pasamontañas.

Sigue el rastreo y se le leen los derechos a los detenidos. Engrilletados, uno a uno van saliendo hacia la Comandancia. Ya allí y ante un juez darán las explicaciones que ellos consideren.