José Antonio Muñoz-Cueto, frente a la Facultad de Ciencias del Mar y Ambientales.
José Antonio Muñoz-Cueto, frente a la Facultad de Ciencias del Mar y Ambientales. - Antonio Vázquez
Cádiz

El coordinador de la Universidad Europea de los Mares: «Queremos multiplicar por diez la movilidad»

José Antonio Muñoz-Cueto repasa los cambios que supondrá para Cádiz la pionera integración en el consorcio con otros países

CádizActualizado:

La UCA dio un salto cualitativo al confirmar que coordinará la nueva Universidad Europea de los Mares. La institución educativa será, junto con la Universidad de Granada y la Autónoma de Barcelona, las únicas tres españolas que liderará una de las 17 Universidades Europeas aprobadas.

¿Cómo ha sido posible colarse en el club de la Sorbona, Bolonia o Estrasburgo? ¿Por qué ha sido elegida una universidad mediana, con apenas 40 años de historia, para estar al mando de uno de los consorcios del mayor proyecto diseñado por la Unión Europea para la homogeneización cultural y educativa? El «principal responsable», en palabras del rector en funciones, González Mazo, se llama José Antonio Muñoz Cueto.

Usted dice que al descubrir este proyecto se dio cuenta de que por primera vez Europa ponía la cultura y la educación en el centro. ¿Cuándo decidió intentarlo?

Estaba mirando la televisión y el rector me llamó porque se enteró en el Ministerio de que la convocatoria iba a salir. Aquello fue en mayo de 2018, después de que Macron propusiese una nueva visión comunitaria ante el crecimiento del euroescepticismo. Ese mes tomé posesión como delegado del rector para Universidades Europeas y me puse en marcha.

¿Por qué Universidad Europea de los Mares?

Podríamos hacer un consorcio distinto cada persona que quisiera hacerlo, pero partíamos de un caso de éxito como CEI-Mar. Y si había tenido éxito era porque respondía a las necesidades de nuestro entorno: somos una provincia con tradición marino-marítima y en la Bahía tenemos un ecosistema de conocimiento en torno al mar impresionante. La proyección lógica del campus de excelencia hacia Europa era la extensión hacia ese ámbito.

Comparte proyecto con Bretaña Occidental (Francia), Kiel (Alemania), Gdańsk (Polonia), Split (Croacia) y Malta. ¿Por qué estas universidades?

Una de las cosas que valoraban era la diversidad geográfica. Teníamos tres universidades en el Báltico, una en Alemania y otra en Polonia. Primamos la diversidad geográfica, que cubre casi todos los mares de Europa. Eso lo dejamos muy claro: éramos universidades periféricas que queríamos llegar al centro de Europa desde el conocimiento. Tratamos además de buscar universidades con un tamaño y edades muy parecidas y que hubiera un balance entre países de la nueva y la antigua Unión Europea. Hemos buscado un buen balance respondiendo a la integración que solicitaban. Buscaban construir Europa.

Es un proyecto que además de pionero es complejo. ¿Cómo lo resumiría en tres claves?

Internacionalización, movilidad e inclusión. Pretende buscar la movilidad de estudiantes y profesores para promover la internacionalización de nuestras universidades y buscar una idea común.

Puede interpretarse como un desarrollo de lo que ha sido el programa Erasmus. ¿Qué diferencias hay?

En Europa hasta ahora participaban en movilidad un 5% de los estudiantes. Erasmus es un programa muy extendido pero alcanza a una parte muy pequeña del alumnado. El salto es que se pretende multiplicar por diez ese número. Antes de lanzar el proyecto hicimos una encuesta de movilidad en las seis universidades, destinada a estudiantes, administrativos y docentes. Identificamos las barreras principales para no moverse. Una de ellas era la económica, por ejemplo.

¿Es posible eliminar esa barrera? 

Habría que buscar una solución. En el proyecto está planteado, implicando a los otros actores del proyecto: Ayuntamientos de las ciudades con campus, Diputación, empresas... La idea es implicarlos, aunque el propio proyecto ya cuenta con fondos para eso. El problema en ningún caso será económico.

¿Está la UCA en la élite española y europea, como dijo el rector?

Somos una Universidad joven y se han dado los pasos de forma adecuada. En esto González Mazo ha tenido gran parte de culpa por su tenacidad y empecinamiento. Él dice que la Universidad de Cádiz es tan buena como cualquiera. Yo creo que esta es la forma de ver las cosas: de forma ambiciosa y sin ponernos palos en la rueda. El potencial lo tenemos y si no somos más es porque somos jóvenes. Esto es una demostración de que cuando se hacen las cosas bien se nos valora. Digamos que nos ha puesto el mapa.

¿Cuál sería el órgano de dirección de esta nueva Universidad? ¿Estaría integrado por distintas universidades?

El proyecto cuenta con una estructura de gestión en la que se establece una gobernanza. Hay un Consejo de Dirección representado por cada uno de los rectores y participado por el coordinador del proyecto, en este caso yo. Además, hay un comité de trabajo, un comité técnico, grupos externos y un consejo de sabios, donde participan agentes que desde fuera nos ofrecerán su impresión de si estamos dando respuestas a las necesidades socio-económicas del entorno. El rector podrá ser rotatorio, por ejemplo, y será designado por el Consejo de Dirección formado por vicerrectores representantes de todas las universidades.

¿Pero los órganos de la UCA seguirían existiendo como tal?

Hay que cambiar el chip: si la UCA ahora funciona con seis campus distintos hablamos de una Universidad Europea que lo hará con seis. Imaginemos un estado federal. Pues estamos en seis estados pequeños que tienen su propia estructura, la cual mantendremos como Universidad de Cádiz, pero entre todos formaremos el Estado de Universidad Europea, que es un poco lo que pasa en la Unión Europea.

—Le veo un profundo europeísta.

–Con esta concepción de Europa sí. Ahora me parece mucho más sensata, ya que responde a una visión humanista que quizás nos diferencie de otros sitios. Es una visión que se forjó durante muchos años de historia y en una época muy importante como la ilustración, en la que la educación y las personas se convierten en actores protagonistas y no secundarios. La Unión se ha construido hasta ahora poniendo la economía y la moneda única por delante y ha generado algunos problemas. Esto es mucho más vertebrador.