Javier Bermúdez, con una camiseta verde, logró acceder al primer piso trepando por una valla - L.V.

Incendio en CádizYuyu, el héroe del incendio de Cádiz: «Si llega a ser una segunda planta esa mujer se muere»

Javier Bermúdez es un bombero retirado que, a falta de escalera, usó una valla para trepar al balcón de plaza de las Viudas y salvar a una mujer

CádizActualizado:

Eran las cinco de la tarde cuando en un piso de la plaza de las Viudas una niña avisa a su padre: «Huele a quemado, papá». Tras cerciorarse de que no hay fuego su casa, el padre se asoma a la ventana y ve, en su misma calle, una vivienda en llamas. Yuyu, que así se llama nuestro protagonista, sale corriendo y se identifica ante Policía Local y Nacional como bombero jubilado. Tiene más de 20 años de experiencia y en pocos segundos realiza una valoración de la situación. «Es crítica».

La finca, utilizada como hogar eventual de varios toxicómanos y sin techo, acumula kilos de basura y material inflamable. La entrada está en llamas y es imposible acceder al primer piso donde una señora ha quedado atrapada y a merced del fuego. El humo negro ya puede verse desde muchos puntos de la ciudad. Los vecinos se arremolinan con intención de ayudar pero no encuentran modo. Los bomberos están de camino pero el fuego sigue avanzando devorándolo todo. No hay forma de acceder al primer piso. Nadie tiene una escaleras.

«Traedme esa valla», grita Javier Bermúdez. Unos metros más allá, una valla amarilla señaliza una zona en obras. La mente de bombero de Yuyu, entrenada para enfrentarse a situaciones límite, ha barajado las opciones y ha tomado una resolución. Ayudado por los vecinos y la policía sube por la improvisada escalera y con una agilidad sorprendente llega al primer piso. Caen rescoldos del techo, el tiempo corre en su contra y, aunque ya está dentro la vivienda, ahora tiene que ejercer de psicólogo y negociador. La señora está atenazada por el miedo, quiere recuperar a su gato y se resiste a salir pese al peligro de morir asfixiados. Se están jugando la vida.

Yuyu convence a la dubitativa mujer. La sostiene por los brazos y la desliza «a peso» mientras aprieta los dientes porque su maltrecha mano se resiente de dolor. Hace un último esfuerzo y consigue que los pies de la señora alcancen la valla que sostienen policía y vecinos. Está a salvo.

«Si llega a ser una segunda planta esa mujer se muere», explica rotundo el que sin querer se ha convertido en el héroe de la plaza de las Viudas. Yuyu resta importancia a su gesto y lo disfraza de obligación: «cualquier compañero hubiera hecho lo mismo». Sin embargo, este bombero se ha vuelto a jugar la vida aún estando jubilado por incapacidad, apartado de su trabajo con 44 años porque hace tres años un accidente laboral (que terminó catalogado como enfermedad común) lo obligó a dejar el Consorcio cobrando una pensión que apenas alcanza para vivir. Un día después, mientras espera que el traumatólogo le de una cita que podría tardar casi un año, asegura que lo volvería a hacer «porque este trabajo es mi pasión. Siempre voy vestido de bombero».