De izquierda a derecha: Maroral, Calvo, Bueno, Casado y Rivera.
De izquierda a derecha: Maroral, Calvo, Bueno, Casado y Rivera. - FRANCIS JIMÉNEZ
DEBATE

El Oratorio de San Felipe vuelve a ser el centro de la política nacional

Todos los partidos, excepto el PP, abogan por una reforma del texto constitucional de 1978 cuando se cumplen 40 años de su aprobación

CÁDIZActualizado:

El Oratorio de San Felipe Neri ha vuelto a convertirse en el epicentro de la política nacional con la celebración de un debate a cuatro organizado por la Cadena Ser y El Pais -con la colaboración de la Fundación Cajasol- en el que se analizó, 40 años después de su aprobación, la Constitución española de 1978.

Este debate está enmarcado en los encuentros que este medio de comunicación está organizando con motivo de la celebración del 40 aniversario de la Carta Magna.

El primero de ellos reunió a dos ex presidentes de Gobierno, como son Felipe González y José María Aznar. El segundo, moderado por la periodista Pepa Bueno y celebrado en un lugar emblemático como es el Oratorio en el que se fraguó la primera Constitución española de 1812, contó con la participación de la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo; el presidente del Partido Popular, Pablo Casado; el diputado de Podemos, Rafael Mayoral; y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera.

Bajo una gran expectación en los alrededores de esta sede constitucional, la primera en llegar fue Carmen Calvo, arropada por líderes socialistas de la provincia y de la ciudad como la presidenta d ela Diputación, Irene García; el subdelegado del Gobierno, José Pacheco; la delegada de Zona Franca, Victoria Rodríguez; el delegado del Gobierno andaluz, Juan Luis Belizón; o el candidato del PSOE y portavoz municipal, Fran González.

Seguidamente lo hicieron Rafael Mayoral, al que también estaban esperando el alcalde gaditano, José María González Santos 'Kichi' y varios concejales del equipo de Gobierno; Albert Rivera, acompañado también de miembros de su partido y de los dos concejales gaditanos, Juan Manuel Pérez Dorao y María Fernández-Trujillo; y Pablo Casado, que entró en el Oratorio junto a la exalcaldesa de la ciudad y diputada nacional, Teófila Martínez, el presidente provincial del PP y senador, Antonio Sanz, el candidato a la Alcaldía gaditana, Juancho Ortiz, además de distintos cargos públicos del partido en la provincia.

Cuando pasaban diez minutos escasos de las seis de la tarde daba comienzo el debate. Los cuatro líderes políticos coincidieron en la singularidad del espacio en el que se celebraba y en el que 204 años antes se aprobaba la primera carta magna de nuestro país, más conocida por todos como La Pepa.

El eje del debate fue la necesidad o no de la reforma de la Constitución que este año cumple cuatro décadas en vigor, siendo el presidente del PP, Pablo Casado, el más crítico y reticente a esta modificación asegurando que «existen muchos riesgos y no es urgente».

«No» rotundo del PP

A las reiteradas preguntas de la moderadora sobre si el Partido Popular se sentaría a consensuar una posible reforma del texto constitucional, Casado ofreció como respuesta un rotundo «no» sentenciando que «España en estos momentos no está ni para bromas ni para debates estériles».

A juicio del dirigente popular, «tenemos una Constitución moderna y aunque permite reformas, nos ha dado los mejores 40 años de nuestra historia». Casado insistió en que en otros países existen constituciones con muchísimos años de antigüedad «y se ha mantenido el texto tal cual a lo largo del tiempo».

Cs apuesta por la actualización

Por otro lado, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, se ha autocalificado de «reformista» y, aunque da su apoyo a esta reforma, defiende que ésta hay que hacerla desde el «diálogo y el consenso» de las principales fuerzas políticas.

Rivera manifestó que más que una modificación integral del texto, desde su formación se apuesta por una «actualización»del mismo. Sobre los «miedos» y «riesgos» que ve el PP en esta modificación, ha defendido que «en lugar de miedo tenemos que tener esperanza y ser valientes para impulsar un proyecto de futuro para España».

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, abrió su intervención recordando el «gran problema» que tiene España en estos momentos, como es la seguridad de las mujeres tras los sucesivos casos de la violencia de género y «las últimas 48 horas, que han sido especialmente duras tras la pérdida de cuatro mujeres ydos menores».

Celebró los 40 años de la Constitución, en los que habido unos buenos resultados en cuanto a la llegada de la democracia, la pluralidad de ideas, el progreso económico del país o la entrada en la Unión Europea aunque aseguró que «no podemos bajar la guardia ni debemos tener miedo».

Calvo no se mostró partidaria de una modificación integral asegurando que «no hace falta» aunque sí en algunos aspectos, como es el caso de la diversidad territorial asegurando que es necesario «mirar y revisar» el Título VIII en el que se habla de la organización territorial del Estado.

Cataluña, a debate

En este sentido y como era de esperar, la situación de Cataluña salió a relucir durante todo el debate siendo Albert Rivera el más insistente en que «si debemos tener algún miedo es a que las minorías no respeten a las mayorías».

Desde el PP, Pablo Casado cree que la mayor «amenaza» de la reforma constitucional es precisamente el asunto de Cataluña precisando que «si se abre este debate y nos sentamos corremos el riesgo de que salga un texto absolutamente irreconocible con el que redactaron nuestros padres constitucionales».

«Pueblo soberano»

El representante de Podemos, Rafael Mayoral, centró la mayor parte de sus intervenciones en la reivindicación de la participación directa de los ciudadanos ya que - a su juicio- con la Constitución vigente «no se cumplen los derechos sociales».

Criticó reiteradamente la modificación del artículo 135 asegurando que «no podemos entregar un cheque en blanco para que hagan lo que les dé la gana». Mayoral defendió que la postura de su partido es que «no se va a reformar la Constitución sin el pueblo soberano» insistiendo en que «lo primero es la gente y después van las leyes».

El diputado de la formación morada ni ensalzó ni alabó en ningún momento la Constitución que ahora cumple 40 años, a diferencia del resto de partidos, que consideran que es una gran Carta Magna. La incógnita está ahora si la reforma se hará o no efectiva.