Imagen de un operativo antidroga anterior en el que fue arrestada 'La Pantoja'.
Imagen de un operativo antidroga anterior en el que fue arrestada 'La Pantoja'. - LA VOZ
SUCESOS

La nueva caída de la reina del 'rebujo' en Cádiz, del bingo al chabolo

Ingresa en prisión M. M. Camacho, alias 'La Pantoja', después de que la Policía la detuviera este pasado lunes cuando iba a entrar en un salón de juegos. Regentaba el punto más activo de venta de cocaína y heroína de la capital gaditana

Podía llegar a vender unas cien papelas por día. Ya fue arrestada hace un año y estaba a la espera de juicio

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Su pasión por el bingo ha sido finalmente su perdición. Eso y que, por supuesto, los agentes de la Unidad de Pequeño Tráfico de la Udyco de la Comisaría de Cádiz no le habían dejado de quitar el ojo de encima desde hace tiempo en su constante e incansable labor de limpiar de droga las calles. M. M. Camacho, alias 'la Pantoja', de 43 años, y conocida por los agentes por ser la narco más activa de cocaína y heroína de la capital gaditana, ha vuelto a caer. Y ahora, se ha ido directa a prisión. La última vez que la arrestaron -por exactamente los mismos motivos- fue hace un año. Estaba a la espera de un juicio que se celebrará próximamente en la Audiencia. Sin embargo, el sentir en su nuca el aliento judicial parece que no le había restado las ganas de seguir vendiendo decenas de papelas al día. Todo lo contrario. Según cuentan los agentes que le han seguido este tiempo la pista, cada vez iba a más. «Lo único que reparte es ruina».

Y cayó el lunes cuando iba al bingo. Sí, al bingo. No salía apenas de casa para no ser cazada, sabedora de que la Policía le seguía los pasos, sin embargo no fue capaz de dejar su pasión por el juego. Cogió un taxi desde su domicilio en el número 22 de la avenida del Guadalquivir y cuando se bajó del coche para entrar en la sala los agentes la interceptaron. Le acusan de tener su casa un dispensario de droga abierto las 24 horas del día.

«Sus vecinos ya no podían más». Las quejas sobre el trasiego continuo de toxicómanos sumado a las informaciones propias de los agentes de la Udyco volvieron a ponerla en el punto de mira. Su agenda de clientes era amplísima. La mayoría, politoxicómanos que conseguían como podían los euros que les costaba la papela e iban directos a por ella. Se desplazaban hasta la Barriada desde cualquier punto de Cádiz. Sabían que La Pantoja seguía en activo.

Trueque de comida, ropa y joyas por droga

Y además en esta ocasión, las vigilancias hechas por los investigadores descubrieron más sobre su 'modus operandi'. Al parecer, la 'reina' del rebujo aceptaba como pago no solo dinero, sino también otro tipo de artículos. Tanto es así que los agentes descubrieron que 'la Pantoja' llegaba a hacerle listas a los toxicómanos para que le trajeran aquello que necesitaba. A veces lo robaban en los lunes en el Piojito que quedaba cerca de su casa. También se sospecha que le pagaban con oro. Con joyas de poco valor que tenían quizá en su casa o que, apresurados con el 'mono', le habían robado a algún familiar cercano que no los denunciaban.

La Policía también constató que a partir de las diez de la noche había más tránsito de clientes en este punto de venta. Vieron como se trapicheaba en las escaleras del edificio e incluso en presencia de menores de edad «con total descaro y sin escrúpulo alguno».

Poco a poco, los agentes fueron recabando toda esta información y las pruebas necesarias para poder ir a por ella y que esta vez no tuviera escapatoria. Interceptaron a numerosos toxicómanos que acababan de comprarle sus dosis de droga. Según calculan, la Pantoja podía estar vendiendo cerca de cien papelas al día. Ella no se desplazaba por la droga. No iba a Sanlúcar u otros puntos de la provincia a por ella. Las pesquisas apuntan a unos proveedores que le dispensaban de cinco a seis cartuchos diariamente (cada cartucho suele contener unos 16 envoltorios/papelinas). Y los vendía, por supuesto, por un precio más elevado del que a ella le habían cobrado. En eso consiste este 'negocio'. Una venta ahora por micras que ha vuelto a posicionar en todo lo alto el temido consumo de heroína.

Cuando la detuvieron llevaba 176 euros encima y un móvil que estalló contra el suelo, quizá para evitar que la Policía pudiera sacar de él información y repasar su agenda de contactos. Aún así, lo han podido recuperar.

La Pantoja cogió hace tiempo el testigo del punto de venta del domicilio familiar después de que su pareja ingresara en prisión. A principios del año pasado fue detenida hasta en dos ocasiones. La primera fue puesta en libertad con cargos, al mes, estaba otra vez vendiendo. Ingresó en prisión y volvió a la calle. Y de nuevo, la misma historia.

Esta vez tras pasar dos días en los calabozos de San Fernando fue puesta a disposición del juzgado de guardia que le ha enviado directamente a una cárcel portuense.