INVESTIGACIÓN ABIERTA

Investigan al catedrático de la UCA Del Valls por otro supuesto desfalco de 60.000 euros

En una segunda fase de la investigación, se señala que pudo apropiarse de ese dinero a través de facturas falsas de equipos de laboratorio que ya se habían pagado años atrás

La Policía ha detenido a una persona más, otro de los proveedores con los que supuestamente actuó en connivencia para emitir los cobros fraudulentos

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Continúa la investigación sobre el supuesto desfalco del catedrático de Medio Ambiente de la Universidad de Cádiz (UCA) Tomás Ángel del Valls, detenido por la Policía Nacional por esta causa el pasado mes de marzo.

Según ha podido saber este periódico por fuentes consultadas, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de Cádiz ha concluido recientemente una segunda fase de esta operación que se centra en probar que supuestamente el profesor pudo llegar a desviar hasta unos 60.000 euros de la UCA a través de la falsa compra de una serie de útiles a costa del dinero que la universidad le daba para financiar sus reconocidos proyectos.

Como se recordará, estas pesquisas se suman a las anteriores ya realizadas que demostrarían que supuestamente Del Valls desvío otros 700.000 euros para construirse un chalet en la urbanización portuense de Vistahermosa y que la equipó con domótica y otra serie de instalaciones y acabados de gran lujo en connivencia con varios promotores que le habrían emitido las facturas falsas para que esos gastos se le pasaran a la UCA y no a su cuenta corriente.

La amplia y detallada investigación cuya instrucción dirige el juzgado número cuatro de Cádiz apunta en esta ocasión a un 'modus operandi' similar al de la primera fase. Según se asegura, con las facturas falsas se simulaba la compra de bienes y servicios a estos empresarios (también imputados), como si fueran nuevas adquisiciones para sus trabajos de la UCA, cuando, en realidad, estos útiles –tales como por ejemplo frigoríficos– ya habían sido comprados anteriormente a otros proveedores distintos. Sin embargo, entonces no se habían inventariado por lo que esa primera adquisición no había quedado registrada en ningún lugar. Al parecer, en las facturas señaladas ponían cuantías bastantes superiores, que llegaban a inflar triplicando o cuadriplicando sus precios originales de mercado.

Según siempre la investigación, que tendrá que ser analizada de manera minuciosa en el juzgado para delimitar si finalmente existe o no responsabilidad penal, aprovechando el trámite legal, habrían comprado equipos para uso de su departamento de ciencias a través de proveedores habituales pero sin cumplir dichas normas, es decir, camuflando que no se inventariaban porque eran materiales fungibles.

La UCA pagaba por lo mismo dos veces

Una vez que este material (ya abonado) llegaba al laboratorio se dejaba en él y, posteriormente, incluso bastantes años después, se le pedía a unos de los empresarios con los que supuestamente estaba compinchado, que le hiciera la factura correspondiente en cuyo concepto ya se detallaba las características de dicho equipo que antes no había quedado registrado. Es decir, la UCA lo pagaba dos veces, sin embargo, se sospecha que esa segunda cantidad abonada se fue desviando a los fondos privados de estas personas.

Las pesquisas que se realizaron en la primera parte de esta supuesta trama de un desfalco de cientos de miles de euros fueron determinantes para ir destapando otros posibles engaños. Por ejemplo la curiosa coincidencia de que unas empresas constructoras de Sanlúcar dedicadas exclusivamente a hacer casas y venderlas fueran de repente también proveedores de la UCA de aparatos que nada tenían que ver con el ladrillo, como por ejemplo frigoríficos y otros equipos utilizados en laboratorios de Química. Y que, además, esas mismas empresas fueron las que hicieron la señalada casa de 500 metros cuadrados de Vistahermosa. Era incompatible con el uso social con el que se habían inscrito estas sociedades en el registro mercantil.

El análisis de los números de series de los equipos ha sido crucial para saber quién, cuándo y cómo los vendió a la UCA

De esta forma, los investigadores se pusieron a intentar desenredar esta nueva madeja. Un trabajo muy laborioso y puntilloso que, según señalan fuentes judiciales a este periódico, consistió entre otras cosas en revisar cada uno de los números de serie de esos equipos y constatar su fecha de compra real, el proveedor, intermediarios comerciales, fábrica, transporte, e incluso su comprador final. Se estudió todo el recorrido del producto para así poder saber con fechas y precios cuando se compró, de qué manera y cuánto costaron. En total se estima que este nuevo supuesto engaño desviando fondos públicos para otros fines particulares ha podido costar a las arcas de la universidad 60.000 euros, dinero de subvenciones que estaba destinado para diferentes proyectos universitarios.

Y así, y con otro tipo de gestiones realizadas en las que también han participado de forma muy activa además de la UDEF, el gabinete jurídico de la UCA, se destapó otra serie de nuevos delitos que presuntamente pudieron cometer el catedrático Tomás Ángel Del Valls y el resto de imputados.

Por otro lado, en esta segunda fase se ha practicado una nueva detención, un proveedor de la UCA que realmente, como se sospecha, nunca llegó a dar sus servicios a la institución académica sino que, en realidad, sirvió como otro ‘empresario de paja’ con el que se pudo urdir el plan. Además, según apuntan fuentes judiciales, han vuelto a ser llamados a declarar los cuatro investigados detenidos en la primera parte de la operación:el matrimonio Del Valls-Riba, el constructor del chalet de Vistahermosa y otros dos empresarios de Cádiz y Sanlúcar. A todos ellos se les cree presuntos autores de los mismos delitos:malversación de fondos públicos, asociación ilícita y falsedad documental.

Casi un millón, de momento

Con este nuevo supuesto desfalco de 60.000 euros a través de bienes comprados por dos veces y con precios inflados, se calcula que podrían haberse apropiado de casi 800.000 euros en total. La Policía cree que gran parte de ese dinero fue a parar a la construcción y equipamiento de la casa de Vistahermosa, ubicada cerca de la Casa Grande en una parcela (que sí compró) de 800 metros cuadrados.

Como responsable del departamento de Química manejaba mucho dinero. La universidad confiaba en su valía y profesionalidad para que él mismo hiciera los cargos que estimara oportunos a la vez que iba desarrollando nuevos estudios y proyectos. Según las mismas fuentes, jamás ningún cobro fue directamente a su cuenta donde sí consta la hipoteca y otra serie de movimientos.

La propia universidad mandó hacer una auditoría interna cuando tuvo sospechas de que algo «raro» podía estar ocurriendo. Les inquietó la cantidad de material que estaba pasando a facturación, sobre todo en el período coincidente con los tres o cuatro primeros años de la compra del chalet.