PLAYAS | Cádiz

Hinchables, el peligro que acecha tras la diversión

Coloridas colchonetas colonizan playas y piscinas pero para evitar accidentes es necesario conocer las normas básicas de uso

CádizActualizado:

Unicornios, flamencos, donuts y cisnes se multiplican en playas y piscinas y arrasan en Instagram. Los nuevos diseños han desbancado a las clásicas colchonetas para convertirse en un accesorio imprescindible para estar a la moda. Son juguetes coloridos y divertidos pero su uso no está exento de peligro: son muy vulnerables a las mareas, el viento y cualquier cambio en el clima.

Para evitar sustos y prevenir ahogamientos –este fin de semana hay alerta amarilla en Cádiz por levante–, conviene no bajar la guardia y actuar siempre con precaución. Desde el Servicio de Protección Civil del Ayuntamiento de Cádiz insisten en la importancia de conocer el entorno y la previsión meteorológica que permitirá saber el estado de la mar, vientos, temperaturas y horario de pleamar y bajamar.

Las cinco playas urbanas de Cádiz capital destacan por su arena blanca y la calidad de sus servicios –todas tienen la bandera azul–, pero cada una tiene sus características propias. No es lo mismo bañarse en la playa de La Caleta, más reguardada y de aguas más tranquilas, que hacerlo en más allá de Cortadura o en Santa María de Mar donde hay más corrientes y el usuario está más expuesto. Además, nunca hay que bajar la guardia.

El viento es uno de los grandes peligros ya que cuando el Levante sopla con intensidad, los bañistas se ven empujados desde orilla hacia el interior del mar. El viento de componente Este puede generar más incidencias y es el que lleva, en la mayoría de las ocasiones, a elevar la bandera amarilla en las playas. Cuando se utilizan objetos como hinchables y colchonetas se ha de extremar la precaución y atender a la señalización de las banderas de las playas. Además, hay que ser consciente de que cuanto más voluminoso es el hinchable, con más facilidad es desplazado por el viento.

Las corrientes también son peligrosas. Sobre todo las denominadas corrientes de retorno que se producen cuando se abren bancos o canales de arena paralelos a la playa. Si una persona se ve atrapada por el oleaje y la corriente es fundamental mantener la calma y dejarse llevar por la marea para, poco a poco, ir buscando una salida lateral. Hay que evitar nadar contra la corriente para no desfallecer y saber que una buena alternativa es flotar de espaldas e impulsarse sólo con las piernas, en paralelo a la playa.

Cuando se producen los cambios de marea, –de pleamar a bajamar sobre todo–, también hay que extremar la precaución. Por ello, es recomendable localizar nada más llegar a la playa donde se ubican la torre del socorrista y el botiquín más cercano. «En una situación de emergencia, suelen aparecer los nervios pero si tenemos localizados estos puntos nos sentiremos más respaldados y podremos actuar de manera más efectiva y sosegada».

Además, en la torre del socorrista se suele colocar la bandera que con su código de tres colores advierte sobre las condiciones del baño. Una playa con bandera verde señala un mar tranquilo, sin corrientes ni olas grandes, al contrario que una bandera roja, que prohibe el baño. La bandera amarilla, por su parte, indica condiciones poco favorables para el baño: precaución y mucha atención a los menores.

La seguridad, lo principal

La Organización de Consumidores y Usuarios alerta de que las figuras hinchables, los barcos y la mayoría de colchonetas y flotadores se consideran juguetes acuáticos y que, por lo tanto, que no están obligados a cumplir unas normas de flotabilidad básicas. «No hay que confiarse».

Además del sentido común, la OCU recuerda que en el entorno marino la seguridad es vital. Por ello, si se va a navegar en una embarcación de recreo o a practicar algún deporte náutico, como el esquí acuático, hay que usar chaleco salvavidas. Y asegurarse de que los pequeños van siempre protegidos. Se debe evitar bucear o saltar en aguas turbias, podría haber rocas u otros nadadores que no son visibles.

En la piscina, evitar los juegos en los bordillos y no dejar que los niños corran y jueguen cerca de los bordes. Si el agua está muy fría, se deben extremar las precauciones. Y si se bebe alcohol, esperar a que se pasen los efectos.

Finalmente, hay que ser consciente de las propias limitaciones ni sobreestimar las fuerzas.