Ignacio Moreno Aparicio ha sido durante 18 años presidente de honor del Ateneo.
Ignacio Moreno Aparicio ha sido durante 18 años presidente de honor del Ateneo. - LA VOZ
ENTREVISTA A IGNACIO MORENO APARICIO

«2012 fue la última bala perdida para haber hecho un Cádiz más competitivo»

Su compromiso con el Ateneo no ha terminado a pesar de haber dejado la presidencia tras 18 años. Asegura que estará a plena disposición para colaborar

CÁDIZActualizado:

Ignacio Moreno Aparicio presidió durante 18 años el Ateneo de Cádiz ejerciendo una importante labor de difusión y acercamiento de la cultura a la sociedad gaditana. Ahora, la junta directiva de esta institución le ha nombrado presidente de honor otorgándole además la medalla de oro por su labor en defensa de la cultura.

¿Que supone para usted este nombramiento?

Supone un honor que me sobrepasa. Representa todo un orgullo y satisfacción que me obliga moralmente a seguir a plena disposición de lo que el Ateneo necesite y yo pueda ofrecerle.

¿Qué balance puede hacer de sus 18 años como presidente del Ateneo?

En estos 18 años de mandato, el Ateneo ha organizado aproximadamente unas 3.500 actividades. Entre estas, por citar sólo algunas, hemos organizado 18 ediciones de los Premios Gaditanos del Año; 16 ediciones del Premio Drago; 14 ediciones del Premio Gaditano de Ley; hemos editado 18 maravillosos libros recogiendo la colaboración de grandes profesionales de casi todas las materias del saber; hemos contribuido al engrandecimiento del patrimonio cultural gaditano con la colocación de 21 lápidas conmemorativas de hechos históricos o recordando a personajes íntimamente relacionados con nuestra ciudad. Creo que nos debemos de sentir orgullosos y reconocer con modestia pero con satisfacción del deber cumplido, que no está nada mal.

Durante todo este tiempo ha luchado por acercar la cultura a los gaditanos. ¿Qué logro destacaría de su gestión?

En el apartado de logros en el «Haber» del Ateneo, apuntaría la compra de una sede en propiedad en la calle Ancha por primera vez en la historia. Que el Ayuntamiento nos concediera la Medalla de Oro de la Ciudad y la Diputación, la Medalla y Placa de Oro de la Provincia. Ayudamos a fundar varios Ateneos en la Provincia y nos hermanamos con los Ateneos de Sevilla, Madrid y Sanlúcar. Que consiguiéramos ser Institución de Utilidad Pública y como colofón de la gestión, el conseguir conveniar con nuestra Universidad la Cátedra Ateneo de Cádiz, única en España, gracias al buen hacer y generosidad del actual rector, Eduardo González Mazo.

¿Le ha quedado algo pendiente?

Quedan pendientes nuevos objetivos y nuevas tareas para nuestro Ateneo puesto que se amolda al dinamismo de sus socios y de los tiempos que nos toca vivir. No oculto mi pesar por cuestiones que no se terminan de vislumbrar como es la necesidad permanente de rejuvenecer la edad media de nuestra entidad y poder asegurar la transmisión de nuestros valores y principios. En una época en que lo audiovisual y digital busca la inmediatez y la rentabilidad instantánea, debemos encontrar la forma de hacer llegar nuestra oferta a una juventud que necesita referencias sólidas, estables y con criterios de medio y largo plazo. Intuyo que el Ateneo ha sabido dar respuestas rápidas en declaraciones y manifiestos a los temas más preocupantes de la sociedad gaditana frente a cuestiones políticas o patrimoniales que lo amenazaban. Con educación y cortesía pero sin ceder en nuestros principios, nos hemos posicionado a favor del sistema democrático y contra la desintegración territorial de España; contra atentados al patrimonio, ante desgraciados atentados contra la convivencia, etc, y sin caer bajo los intereses partidistas o ideológicos de nadie. No es casualidad que nuestro Ateneo sea la «docta casa» en cuanto a ser el espacio de diálogo y reflexión de tantas personas con ideas y creencias diferentes pero que cierran filas ante el bien común.

¿Qué papel tiene el Ateneo en la sociedad gaditana?

El de procurar ser la voz independiente de la conciencia de la sociedad civil gaditana al lado de la prensa libre e intentar cohesionar y fortalecer al mayor número de ciudadanos posibles detrás de un modelo democrático, solidario, emprendedor e ilustrado de nuestra convivencia.

Desde el Ateneo impulsó la creación de una cátedra en la UCA. ¿Cree que los jóvenes se implican en la cultura?

Como he dicho, esa ha sido nuestra asignatura pendiente. La Cátedra puede y debe ser el instrumento académico que nos permita fidelizar a un grupo de jóvenes lo suficientemente importante para que entiendan que el Ateneo puede y debe ser una Institución para hacer oir una voz moral que la administración y nuestros políticos respeten y la tengan siempre en cuenta por la defensa permanente de los intereses generales de la sociedad.

Desde el Ateneo tuvieron un papel muy activo en los actos de 2012. ¿Cree que ese espíritu se ha perdido?

El Bicentenario de 1812 fue la última bala perdida para haber hecho un Cádiz más competitivo e integrado en los negocios internacionales. El Ayuntamiento fue la única institución que cumplió con una programación cultural digna para la ocasión, aunque desoyó por activa, pasiva cualquier proyecto de engrandecimiento de la ciudad. Por cierto, en la Comisión del Bicentenario, mi voto fue negativo a la propuesta de la exalcaldesa para realizar el monumento a las famosas «Antorchas de la Libertad», más conocido en Cádiz por los «Queco y Queca» o los «Mamotretos».

El Ateneo ha apostado además por los debates políticos y de actualidad de la ciudad. ¿Qué opina sobre la situación en la que se encuentra la ciudad y qué demanda de los políticos?

Desde la pérdida de la Casa de Contratación en el siglo XVIII, Cádiz no ha levantado cabeza. Sevilla es una ciudad bellísima y maravillosa. La mayoría de los sevillanos son gente extraordinaria, pero, los que detentan el poder político, están acostumbrados a darnos lo mínimo imprescindible para que Cádiz esté quieta y parada. Por otro lado, nuestros políticos casi nunca han estado a la altura de lo que la ciudad demanda salvo honrosísimas excepciones. El poder político sevillano casi siempre ha ninguneado a Cádiz. En los últimos años, admiro los planteamientos políticos, económicos, culturales, tecnológicos y comerciales de la sociedad malagueña. Málaga ha sabido torcer el pulso histórico a Sevilla y actualmente, casi la ha desbancado. Cádiz está descolgada de los ejes donde se deciden el futuro económico andaluz. No todo es Carnaval y fiesta, que están muy bien y debemos de apoyar, pero me gustaria participar de otros planteamientos de lo que algún día fue Cádiz Emporio del orbe y no sólo como ciudad «que sonrie». Con consenso y respaldo ciudadano se podría reconducir y amortiguar esta situación. A los políticos lo único que les pido es «absoluta honestidad personal y que sea un buen gestor de los intereses generales».