La Guardia Civil retira el cuerpo del sexto inmigrante. - ANTONIO VÁZQUEZ
TRAGEDIA EN EL ESTRECHO

«Esto es completamente dantesco»

El mar devuelve a tierra una nueva víctima, la sexta, del naufragio de la patera en Los Caños. Podría haber más

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Las mismas rachas de suroeste que empujaron hacia las rocas a la patera en la que viajaban más de 40 personas haciéndola zozobrar y sembrando la tragedia devolvían a tierra el cuerpo sin vida del sexto inmigrante fallecido en este trágico episodio que escenifica a la perfección los riesgos y miedos del viaje de la desesperación.

En torno a las once y media de la mañana una pareja de extranjeros que paseaba por la playa del Pirata, exactamente en el mismo lugar donde apareció la primera víctima este pasado lunes, vio en la orilla el cadáver de un joven de unos 20 años flotando. Con ayuda de otros dos vecinos lo sacaron y avisaron a la Guardia Civil. En total ya son seis los fallecidos que han sido hallados aunque todavía hay al menos otra quincena de desaparecidos por lo que esta fatídica lista podría aumentar en las próximas horas.

El mismo lunes se recuperaron los cadáveres de cuatro hombres de entre 30 y 40 años, todos de origen magrebí, y fueron localizados 22 supervivientes, entre ellos nueve menores. Ya el martes por la tarde se encontró el quinto que fue avistado en el mar. La Guardia Civil desconoce si los que se encuentran en paradero desconocido están vivos, y escondidos para evitar ser localizados y devueltos a Marruecos, o si se ahogaron también al caer al mar tras el choque. La preocupación crece por momentos debido a que la mitad de ellos no llevaban puesto chalecos salvavidas aunque este extremo tampoco es definitivo porque uno de las víctimas mortales sí lo tenía.

«Esto es inhumano. No se puede explicar con palabras», lamentaba uno de estos agentes de la Guardia Civil que están siendo testigos directos del horror. Frente a él, el cuerpo sin vida de un joven que apostó por embarcarse para intentar cruzar el Estrecho pero cuyo viaje terminó antes de tocar tierra. En el mar, las patrulleras del Servicio Marítimo y del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS) no cejan en la búsqueda. Sobre ellos, un helicóptero rastrea también la zona con el mismo objetivo. La escena es dantesca. Difícil de contar. Pintada como el oscuro gris del cielo que amenaza tormenta.

«Nos tememos que haya más fallecidos», cuentan. El choque contra el arrecife fue mortal. A las cinco de la mañana en la absoluta oscuridad se sembró el pánico y cada ocupante de la patera intentó salir del agua como pudo. Estaban a unos 200 metros de la arena seca. Se agarraban entre ellos. Los que tomaron el camino más corto, hacia la orilla, se salvaron. Los que perdieron la orientación brazeando hacia el lado contrario o vencidos por el espanto pudieron correr la peor de las suertes. El mar dará la respuesta. De momento los cuerpos, petrificados por el frío, pueden seguir hundidos o encajados en las rocas pero en horas serán expulsados. Uno a uno.

El trabajo de los agentes en la zona es muy complicado. El mar no da tregua alguna. Aún así el operativo desplegado sigue en marcha. Los supervivientes han contado que no saben qué pudo pasar con los compatriotas que venían con ellos. No se veía apenas. La lluvia tampoco ayudaba. Algunos creen que hubo un grupo que sí logró alcanzar tierra y que escapó. Otros cuentan que vieron cómo se hundían una vez que el fondo del barco se quebró.

Un superviviente entró en una vivienda

Vecinos de Los Caños afirman que durante la mañana de ese ya lunes fatídico vieron como algunos de estos magrebíes corrían por la avenida de Trafalgar. Uno de ellos incluso llegó a entrar a la fuerza en una vivienda de la urbanización Playas del Estrecho. Allí, aterido de frío, se cambió con la ropa que encontró en el domicilio e incluso se metió en la cama. Fue interceptado y detenido.

Pasadas las doce de la mañana la forense llegaba al lugar donde estaba tendido el sexto fallecido. A los pocos minutos se levantaba el cadáver. Ahora se le realizará la autopsia como a sus otros cinco compatriotas. También se les devolverá su identidad. Pero el drama no cesará. Mientras que esto ocurría llegaban noticias de otro rescate. Otros cuarenta inmigrantes que desde la otra orilla se lanzaban a un mar completamente embravecido. Una patrullera del Servicio Marítimo les auxiliaba y en esta ocasión eran trasladados a puerto con vida. Esta vez.