RECONOCIMIENTO. Momento en el que el alcalde de Jerez le impone la Medalla de la Ciudad al médico Juan Carlos Durán por su trayectoria profesional.
Jerez

Insignes pilotos, marinos y médicos

En la familia Durán hubo hasta cinco profesionales de la medicina, ingenieros, almirantes y un piloto


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Hablando con Pilarita Aranda sobre los diferentes apellidos de familias jerezanas, ya inmersos en la letra D, al hacerle referencia de los Durán me dijo con su natural gracejo: «¿No te vayas a olvidar de Don Juan Carlos Durán!», insigne y humano profesional de la medicina cuya labor quedó grabada para los anales en la memoria de todos los jerezanos que les conocimos. Y prosiguió: «A los Durán les ocurre lo que a los Aranda que tienen a dos jerezanos ilustres dentro de su familia, en la mía: mi abuelo Fermín Aranda y mi madre, y en la de los Durán: Juan Manuel Durán el celebre aviador del Plus Ultra y el entrañable doctor Don Juan Carlos Durán».

Emparentados con los Calle, con los Cuadra, con los Perea Los Durán tienen raíces y razones sobradas para sentirse profundamente jerezanos, porque sus antecesores se encargaron de dejar su apellido grabado en oro en la historia de Jerez, ya que debido a su profesionalidad contribuyeron al desarrollo y prestigio de nuestra ciudad. Téngase en cuenta que es una familia en la que hubo hasta cinco profesionales de la medicina, ingenieros, almirantes y el célebre Juan Manuel Durán, marino, piloto y tripulante de la gesta transatlántica. En esta ocasión, y debido a su acusada personalidad y a la trascendencia social de su obra, traemos a las páginas de LA VOZ a estos dos distinguidos personajes jerezanos: los hermanos Juan Manuel Durán (1899-1926), marinero y tripulante del Plus Ultra, y a Juan Carlos Durán (1891-1964), médico.

Aviador

Aunque sólo vivió 27 años, Juan Manuel Durán González fue un destacado personaje jerezano que ilustró la historia de su ciudad y la de España, como bien enuncia una placa conmemorativa de dicha efeméride en el número 12 de la calle Honda, casa donde nació nuestro personaje.

Aunque su abuelo, su padre y tres de sus hermanos fueron médicos, Juan Manuel sintió especial atracción por la marina, por lo que, tras realizar el bachillerato, con apenas 17 años ingresó en la Escuela Naval, donde al año obtuvo el título de Guardia Marina de la Armada. A los 21 años ya era alférez de fragata y en el año 1924 le ascendieron a teniente de navío. Los primeros años de su vida como oficial de la marina los pasó a bordo de los barcos Reina Regente, Carlos V y El Cataluña, para luego ser destinado al acorazado Alfonso XIII. Y siendo uno de los primeros marinos españoles que pusiera pie en tierras americanas tras la guerra estadounidense, en cuya contienda España perdió las últimas colonias que nos quedaban.

Tras pasar este periodo como navegante, regresó para ingresar en la Escuela Aeronáutica, en la que formó parte de la escuadrilla de vuelo que comandaba el Infante Don Alfonso de Orleáns. No obstante, y ostentando este puesto, fue destinado por el mando mayor a Italia, para hacerse cargo allí de la recién adquirida escuadrilla de hidroaviones, siendo así nombrado instructor de aviación.

Corría el año 1925 cuando los aviadores Franco, Ruiz de Alda, Durán y Prada presentaran a la Dirección General de Aeronáutica el detallado proyecto de un vuelo trasatlántico. Al tener la importancia de ser el primero de la historia con estas características, fue aceptado por el Gobierno, encargándose a una fabrica italiana un avión cuyas características de vuelo, autonomía, etc. hicieran posible llevar a cabo tamaña gesta, por lo que se pensó fuera un hidroavión, para que en caso de avería pudiera amerizar en medio del océano. Una vez fabricado y entregado al Gobierno español se le bautizó con el nombre de Plus Ultra.

Dicha gesta fue llevada a cabo en 22 de enero del año 1926, partiendo del puerto de Palos de la Frontera, Huelva, desde donde, cubriendo las diferentes etapas de Las Palmas, Porto Praia, Pernambuco, Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires, estos intrépidos aviadores lograron hacer que por primera vez un avión cruzara todo el océano Atlántico.

Fue el 10 de febrero de 1926 cuando al llegar a Buenos Aires dieron por cumplida la expedición, teniendo dicha noticia una repercusión mundial. Fueron recibidos tanto en Argentina como en España tal si fueran auténticos héroes. Se lanzaron las campanas al vuelo, sonaron las sirenas de las fábricas y de las bodegas, se encendieron tracas y cohetes, se colocaron banderas y gallardetes y la gente se echó a la calle jubilosa leyéndose un manifiesto en las puertas del Ayuntamiento, el cual promulgó una jornada festiva. Los tripulantes del hidroavión Plus Ultra regresaron a España a bordo del buque Buenos Aires, siendo recibidos por Su Majestad el Rey Alfonso XIII en el puerto de Palos. El 5 de febrero de 1926 el Ayuntamiento jerezano acordó hacer Hijo Predilecto de nuestra ciudad al insigne piloto Juan Manuel Durán.

No habían pasado ni seis meses de ese clamoroso reconocimiento a nuestro ilustre paisano cuando el 19 de julio, estando ejecutando unas pruebas aéreas sobre el puerto de Barcelona, falleció al chocar en pleno vuelo con otro avión. La dolorosa noticia produjo una gran conmoción en toda España y un profundo dolor en la ciudad de Jerez. Por orden ministerial fue trasladado desde Barcelona a Cádiz en el destructor Alsedo. Una vez en el puerto gaditano y cubierto su féretro por una bandera española, fue llevado en un armón de artillería hasta San Fernando para ser enterrado en el panteón de marineros ilustres, a donde llegó acompañado por las autoridades civiles y militares, así como por la corporación en pleno del Ayuntamiento de Jerez.

La comitiva fue seguida por sus familiares y por dos camiones de flores mandadas desde multitud de pueblos y ciudades de España, Europa y América. El Ayuntamiento de Jerez acordó rotular con su nombre la Calle Santa María así como levantar en su memoria el monumento que tan bellamente preside la bonita alameda de las Angustias. Fue distinguido con la Cruz del Mérito Naval, la Medalla de África y la de Oro obtenida con la gesta del Plus Ultra. Fue también nombrado gentilhombre de Cámara de Su Majestad el Rey y declarado hijo adoptivo y predilecto de Huelva, Moguer y Rota.

Médico

Como ya anunciábamos en nuestra introducción, esta distinguida familia jerezana consta de dos jerezanos ilustres, siendo, junto al piloto, el doctor Juan Carlos Durán quien por cuya obra y humana trayectoria llegó a ser persona queridísima en nuestra ciudad. Todavía lo recordamos andando por la calle Medina camino de la de Higueras, en cuyo número 11 vivía y tenía su consulta.

De enjuta y breve figura, no era extraño ver cómo la gente, conocedora de su gran corazón, le esperaba en la esquina de su casa o lo abordaba en plena calle para en años de penurias de la posguerra contarle la triste situación por la que atravesaba de hambre o de enfermedad. Eran encuentros que Juan Carlos Durán paliaba metiéndose la mano en el bolsillo para entregarle una limosna o recetarle medicinas, sufragando además el coste de las mismas.

El doctor Juan Carlos Durán era poseedor de una gran prestigio profesional, gozando entre sus pacientes de una enorme confianza, por lo que apenas entraba en las casas se calmaban los enfermos y silenciaban las parturientas, a las que al reconocerlas y hablarles se relajaban y daban a luz. Por ello que era frecuente oír a los familiares: «Nada más llegar Don Juan Carlos, dio a luz». Dedicó por completo su vida al que sufre con una entrega, capacidad de trabajo, amor al prójimo y altruismo que no hemos visto jamás en ningún otro profesional de la sanidad.

Ginecólogo

Hijo del también médico Juan Durán Martínez, nació el 5 de febrero de 1891 en el número 1 de la calle Doctrina, residiendo más tarde en la cercana calle Honda, en cuyo número 12 nació su hermano Juan Manuel. Como muchos niños de su época, realizó los estudios primarios junto a sus hermanos con un profesor particular en el propio domicilio. Haciendo más tarde el Bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media de la Alameda Cristina. Al terminar se trasladó a Cádiz, en cuya Facultad de Medicina se licenció brillantemente en 1914. Obtenida su licenciatura en Cádiz, viajó a París para durante dos años especializarse en Tocoginecología, estudios que completó con otro año más en Cataluña, concretamente en la ciudad de Barcelona. En 1917 regresa a Jerez, instalando su consulta en la calle Caracuel número 3, la que tuvo gran éxito y repercusión social, haciéndose por sus dotes y humanidad el médico más popular de la ciudad.

Apenas ocho años después de abrir su consulta en Jerez ya había adquirido un gran y merecido prestigio profesional, por lo que se casó con María Díaz Aguirre, con la que tuvo tres hijos: Juan Manuel, Salvador y María del Carmen. Fue asimismo médico titular de la Beneficencia Municipal y de la Renfe, y aunque su especialidad era la tocología, ejercía la medicina general e incluso la cirugía menor.

Sus extraordinarias características humanas, afabilidad y cariñoso trato le hacían ganarse el aprecio de todo el que le conocía o acudía a su consulta médica, en la que, como hemos señalado anteriormente, nunca le movió el dinero.

Consulta

Su consulta de la calle Higueras era un constante ir y venir de enfermos, por lo general gente modesta e inclusive inmersa en la indigencia a los que, además de no cobrarles, les ayudaba económicamente. Su vida fue todo un ejemplo de caridad y dedicación a los más necesitados, por lo que en 1961 le fue concedida la Medalla de Plata de la Ciudad. Un año después, el Gobierno le otorgó la Orden Civil de Sanidad, así como la Cruz de Oro de los practicantes y matronas por su dedicación y amor a la profesión. Falleció el 11 de diciembre del año 1964.

A su muerte, el Ayuntamiento de Jerez acordó rotular con su nombre la calle Higueras, lugar donde vivió y ejerció la medicina hasta su muerte. En la actualidad, y tras devolverle a cada calle su antigua identidad, es el Parque de la Unión el que lleva su nombre. Loor, por tanto, a este buen médico e ilustre jerezano, hombre cabal y ejemplar caballero quien a su paso por la vida dejó una profunda e inolvidable huella.