ANDALUCÍA

Muere deshidratado un niño de dos años en Sevilla tras permanecer varias horas abandonado en un coche

El padre olvidó dejar al pequeño en la guardería y se marchó a su puesto de trabajo en un colegio

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Un juzgado de Sevilla ha abierto una investigación para esclarecer la muerte de un niño de casi dos años de edad por un golpe de calor tras permanecer durante varias horas en el interior de un coche mientras su padre realizaba unas gestiones. El pequeño llegó al hospital con graves daños cerebrales y evidentes síntomas de deshidratación y falleció cuatro días después.

El suceso se produjo en la mañana del pasado viernes 18 de julio. Según fuentes de la investigación, padre e hijo salieron de su domicilio sobre las 9,30 horas de la mañana. En vez de dirigirse a dejar al pequeño en la guardería, a la que llevaba acudiendo desde primeros de mes, el padre se despistó y realizó su recorrido habitual hacia su puesto de trabajo en un instituto de secundaria en la localidad sevillana de Camas, donde tenía previsto acudir a una reunión de profesores.

El niño se había quedado dormido en la sillita del coche, por lo que al parecer el padre se olvidó de que el pequeño estaba bajo su custodia y continuó con sus actividades laborales en el instituto, que se prolongaron por espacio de al menos tres horas, según indicó el mismo posteriormente. Ese día las temperaturas en la provincia de Sevilla alcanzaron los 40 grados centígrados, aunque pudieron ser aún mayores dentro del vehículo.

Golpe de calor

Sobre las 12,30 horas, el hombre, cuya identidad no ha sido facilitada, regresó al aparcamiento del centro educativo y encontró a su hijo semi-inconsciente. Inmediatamente se dirigió al Centro de Salud de Camas, donde los médicos diagnosticaron que el niño, que iba a cumplir los dos años el próximo mes de agosto, sufría un golpe de calor y deshidratación tras permanecer encerrado en el habitáculo del coche con las ventanillas cerradas durante un largo periodo de tiempo.

El menor presentaba una temperatura corporal de 43 grados y sufría convulsiones, por lo que los facultativos decidieron trasladarlo cuanto antes al Hospital Infantil Virgen del Rocío de la capital hispalense, donde no pudieron hacer nada por salvarle su vida.

El hospital confirmó que el óbito se debió a muerte cerebral provocada por un golpe de calor, por lo que dieron aviso al juzgado de guardia para que investigara en qué circunstancias se produjo y si pudo haber negligencia por parte de su progenitor. El juzgado de instrucción número 5 de Sevilla se hizo cargo del caso y ordenó practicarle la autopsia, cuyos resultados se conocerán en breve.

El niño fue enterrado el pasado miércoles, una vez que sus padres decidieron donar algunos de sus órganos para que puedan ser trasplantados a otros niños con diversas patologías. Fuentes del caso explicaron que los progenitores, que tienen otros dos hijos, están destrozados por lo sucedido.