A LA ESPERA. Jesús Usechi, con su gorrilla campera, en plena plaza del Arenal.
Jerez

Días sin sol, días sin ilusión

Jesús Usechi Mayo lleva en Jerez ocho años disfrutando del buen sol de Andalucía y de sus pasiones que son los toros y el caballo

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Jesús Usechi iba calle Larga arriba preguntándose si se iba a Málaga o a Sevilla a ver los toros del Domingo de Resurrección. La cuestión se debatía entre Talavante o José Tomás, más o menos. «Al final me quedo en casa, aunque no televisen ninguna de las dos corridas, pero soñar es gratis», dice sonriendo.

Usechi es un navarro cabal que aterrizó en Jerez hace ocho años. «Me hice jerezano con el nuevo milenio», subraya. A Jerez se vino no sólo para ver toros -tampoco hay mucho que rascar en la ciudad- sino más bien «buscando el sol que para mí es fundamental». Reconforta los huesos y da vigor al ánimo. Así lo ve, al menos, nuestro protagonista. Posiblemente por eso va ilusionado Usechi. La mañana acompaña, levantándose extraordinaria para tomar el sol.

Exquisito, elegante y refinado, el señor Usechi va detrás siempre de la acera que más calienta el sol porque en estos días de aire y frío es imprescindible. El verano ya será otra cosa. Pero no sólo de sol vive Jesús. Jerez era además el mejor lugar para mantener su otra gran afición: el mundo del caballo. «Ya no tengo la yegua que era una maravilla. Se llamaba Pabana por una que tuve anteriormente en Pamplona y que se me murió saltando», comenta ahora Jesús, al cual le encanta el concurso de salto. Pabana era su yegua, una angloárabe esbelta, espabilada y nerviosa, acaramelada, que necesitaba siempre a un jinete serio, con capacidad para sujetar el torbellino de su inquietud. Jesús la montaba, aunque para los saltos prefería que concursara un jinete más joven.

Ahora el señor Usechi disfruta de la vida en Jerez. Como buen aficionado taurino -su padre fue gran amigo de Antonio Ordóñez y la familia siempre ha estado muy vinculada a la Casa de Misericordia de Pamplona- ya se relame los labios pensando en la temporada que comienza. «Creo que va a ser un gran año, si los toros respetan a los toreros», argumenta. Se queda con los nuevos valores «Castella, Talavante y, no sé, pero pienso que podría ser la temporada de este chiquito de Málaga Salvador Vega», dice Jesús, que ya ha llegado a la plaza del Arenal. Se posa en un palco de los que quedan todavía vivos y se coloca para la foto. El estilo es lo último que se pierde. Usechi, de elegancia, va sobrado.