DE FAMILIA. Los premiados posan para los fotógrafos junto a la alcaldesa. / ANTONIO VÁZQUEZ
CÁDIZ

Los premios de las Cortes se entregan por primera vez en la misma ceremonia

Rosa María Mateo era la cara más conocida de un elenco de premiados que agrupaba áreas tan diferentes como el diseño y las ciencias sociales

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El salón de Plenos lucía lleno y muy iluminado con ocasión de la entrega de Premios de las Cortes de Cádiz. Se trataba de la primera ocasión en la que estos galardones se entregan en una misma ceremonia. Entre los distinguidos, la cara más conocida era la de Rosa María Mateo, habitual en los telediarios hasta hace poco tiempo.

La mayoría de los premiados fue parcos en sus agradecimientos, como si un apuntador insensible les estuviera advirtiendo para que hicieran sus discursos cortos. Fueron precisamente Rosa María Mateo y Carmen Boves -premiadas con la Distinción Emilio Castelar a la Eficacia Comunicativa y la I Distinción Eduardo Benot al rigor científico y lingüístico, respectivamente- las que más se extendieron en su discurso.

Recuerdos de El Palmar

La periodista resaltó las «maravillosas puestas de sol» que pueden contemplarse en la provincia y se refirió a las playas de Conil y El Palmar, donde suele pasar algunas de sus vacaciones. «Mi recuerdo de Cádiz es de paz», manifestó la comunicadora, que no quiso dejar de hacer referencia a la Constitución de 1812.

Boves, por su parte, reveló su «fascinación» por la habilidad de los gaditanos a la hora de conversar y esa «especial calma en esa forma de terciopelo de comunicarse la ciudad con el mar».

También se explayó algo más el escritor cubano Enrique del Risco, Premio de Relatos Iberoamericanos. Del Risco, que confesó que fue en Cádiz donde pasó «la primera Semana Santa de mi vida», en 1996, dedicó su premio a la ciudad, con la que dijo sentirse «muy identificado». Tomás Silva y el dúo Solitas (Ana Sánchez y Susana Galindo) recogieron el II Premio de Diseño, mientras que el II de Bellas Artes Juan Luis Vasallo fue a manos de Antonio Agulló, Pepe Cano, Elena Jiménez, Gloria Martín e Ismael Pinteño.

La única premiada que no pudo asistir por encontrarse enferma fue Carmen Iglesias Gómez, Distinción Emilio Castelar a la Elocuencia Retórica. En su nombre recogió el galardón Juan Antonio González Márquez, que precisó que la alegría de la catedrática no sería completa «si no se mencionase a mis tres maestros, Luis García de Valdeavellano, José Antonio Maravall y, sobre todo Luis Díez del Corral».

mcaballero@lavozdigital.es