ANÁLISIS

Probamos el Samsung Galaxy S8

El nuevo buque insignia de la firma surcoreana demuestra las virtudes de las pantallas sin bordes, seduce en su estética vanguardista y ofrece un gran rendimiento

Mira en el video el análisis del producto - VIDEO: J.M.NIEVES Y C.MÍNGUEZ

Potente, con un diseño espectacular y que demuestra que esa tendencia de las pantallas sin bordes han venido para quedarse. Así son los nuevos teléfonos móviles inteligentes de Samsung, los Galaxy S8 y Galaxy S8 Plus, cuya estética es rompedora y muy innovadora, aunque en su interior, lo que no se aprecia a primera vista pero que es posiblemente lo más importante, no se queda tampoco atrás.

Con pantallas de 5.8 y 6.2 pulgadas que cubre casi toda la superficie, se ha reducido casi por completo los marcos horizontales -verticales no tiene- para obtener un formato 18,5:9 que no es exactamente 2:1 (el LG G6 sí lo es) y se ha eliminado el botón de menú, aunque en la pantalla se ha habilitado una zona sensible a la presión que hace las mismas funciones. Además, ofrece HDR+ y una resolución de 2.960 x 1.440 píxeles, al tiempo que permite que el usuario divida la pantalla para realizar dos tareas a la vez: como enviar un mensaje mientras ve un vídeo. La posición del botón físico ubicado en la parte atrás, sin embargo, resulta algo incómodo y Bixby, su nuevo asistente virtual, es todavía demasiado limitado como para aportar algo.

El dispositivo, con Android 7.0 Nougat como sistema operativo, está equipado con un procesador propio Exynos de ocho núcleos que aumenta la potencia en un 10% y la capacidad gráfica en un 21% en comparación con el S7. En su interior, además, una memoria RAM de 4 GB y un almacenamiento de 64 GB que puede ampliarse en otros 256 GB.

En el apartado gráfico, sin embargo, Samsung ha optado por ser conservador, pero no por ello menos exigente, ya que las imágenes obtenidas son excepcionales y, pese a no subirse al carro de las dobles lentes, la calidad es asombrosa. El Galaxy S8 alberga una cámara principal de 12 megapíxeles y una frontal de 8 megapíxeles con autofoco (aquí sí ha supuesto una mejora respecto a su predecesor), destinada además al sistema de reconocimiento facial. Ambas tienen una apertura focal F1.7 que ofrece una buena calidad de imagen.

Otra de las novedades del Galaxy S8 es que se puede utilizar como un ordenador cuando se acompla a un «dock» (algo adicional) que lo conecta a una pantalla y a un teclado, de forma que, cuando se detecta, el sistema operativo se adapta a un formato de ventanas. Sumergible, el nuevo Galaxy cuenta con tres capas de seguridad biométrica: se puede desbloquear mediante reconocimiento facial, con la huella dactilar o con el iris, aunque estos últimos no son tan rápidos como la huella dactilar y, además, pueden generar fallos en condiciones de baja luminosidad. Es decir, ofrece múltiples formas de acceso que, incluso, por ubicación. Es decir, da la posibilidad de elegir si, por ejemplo, estando en casa se desea optar por una forma en concreta y que otra esté desactivada, se puede.

Una de las cuestiones que más se debe mirar con lupa es su batería. Si la autonomía es uno de los principales desafíos de la industria y una de las grandes preocupaciones de los usuarios, aquí más que Samsung se estrelló el pasado año con el fracasado Note 7. En esta ocasión, sin riesgos; una pila de 3.000 miliamperios que soporta la carga inalámbrica y rápida, otro aspecto clave que debe llegar a todos los modelos de alta gama. Los terminales llegarán a España el próximo 28 de abril en los colores negro, plata y gris azulado-. El modelo más pequeño está disponible a partir de los 809 euros, mientras que el S8+ tendrá un precio de 909 euros.

comentarios