Las células sanguíneas acumulan mutaciones con el paso de los años
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ATEROSCLEROSIS

La aterosclerosis, como el cáncer, podría estar causada por mutaciones acumuladas con los años

La acumulación de mutaciones en las células de la médula ósea da lugar a un aumento de la producción de macrófagos y, por tanto, a una mayor inflamación en los vasos sanguíneos

MADRIDActualizado:

Con el paso de los años, el material genético –o lo que es lo mismo, el ADN– de las células va acumulando un mayor número de mutaciones, en su gran mayoría ‘inocuas’ o inofensivas. Sin embargo, algunas de estas mutaciones pueden ser muy, pero que muy perjudiciales para la salud. De hecho, es bien sabido que las alteraciones genéticas son responsables de la aparición de muchos tipos de cáncer. Y ahora, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston (EE.UU.) muestra por primera vez que la aterosclerosis, tal y como ocurre con el cáncer y cuando menos en hasta un 60% de los casos, podría estar causada por la acumulación de mutaciones genéticas típica del proceso de envejecimiento.

Como explica Kenneth Walsh, director de esta investigación publicada en la revista «Science», «nuestros resultados muestran que las mutaciones en los glóbulos blancos, mutaciones que adquirimos según envejecemos, pueden originar la enfermedad cardiovascular. El conocimiento de este nuevo mecanismo de la enfermedad cardiovascular podría conllevar al desarrollo de nuevas terapias para tratar a las personas que padecen lesiones en su corazón y vasos sanguíneos por causa de estas mutaciones».

Mutaciones competitivas

Las enfermedades cardiovasculares constituyen, con cerca de 17,5 millones de decesos anuales, la primera causa de mortalidad en todo el planeta. Y entre las mismas, cabe destacar la aterosclerosis, enfermedad caracterizada por el ‘endurecimiento’ de las paredes de los vasos sanguíneos y la formación de las denominadas ‘placas de ateroma’, que además de dificultar un flujo adecuado de la sangre pueden romperse y provocar un trombo –y, por ende, un infarto de miocardio o un ictus–. Y llegados a este punto, ¿cuáles son los factores de riesgo de desarrollo de aterosclerosis? Pues entre otros, una presión sanguínea elevada o unos niveles excesivos de colesterol. Sin embargo, cerca de un 60% de las personas mayores con aterosclerosis no presentan ningún factor de riesgo de la enfermedad. Por tanto, debe haber algún otro factor de riesgo asociado directamente a la edad que aún no se ha identificado.

Las mutaciones que adquirimos en los glóbulos blancos según envejecemos pueden originar la aterosclerosisKenneth Walsh

Numerosos estudios han constatado que las células del sistema hematopoyético –o lo que es lo mismo, de la médula ósea y la sangre– acumulan más y más mutaciones con el paso de los años. Y estas mutaciones, ¿conllevan algún beneficio para estas células? Pues sí. Las células de la médula ósea dan lugar a las células sanguíneas, caso de los glóbulos blancos –o ‘leucocitos’–, y una mayor acumulación de mutaciones aumenta su probabilidad de producción de un mayor número de células. Se trata, por tanto, de acaparar la ‘fabricación’ de células sanguíneas e imponer su ‘estirpe’ al resto de la médula ósea. El problema es que esta proliferación puede llegar a ‘descontrolarse’ y dar origen a un tumor. Es más; la mayor expansión de glóbulos blancos también se ha asociado a una mayor incidencia de aterosclerosis, aunque no se sabe muy bien por qué.

Por ello, el objetivo del nuevo estudio fue evaluar la posible existencia de una relación directa entre las mutaciones y la aterosclerosis. Y para ello, y utilizaron un modelo animal –ratones– para analizar cómo uno de los genes comúnmente mutados en las células sanguíneas de la gente mayor –el gen ‘TET2’– afecta al desarrollo de la placa de ateroma.

Los resultados mostraron que los animales a los que se trasplantaron células de la médula ósea con el gen ‘TET2’ deficiente experimentaron una formación acelerada de placas de ateroma en sus vasos sanguíneos, principalmente por un incremento de la inflamación promovida por los macrófagos en las paredes de las arterias.

Adelantar el diagnóstico

En definitiva, el estudio refuerza la hipótesis de que las mutaciones en las células hematopoyéticas juegan un papel causal en la aparición y progresión de la aterosclerosis. Un descubrimiento que, en opinión de los autores, puede emplearse para una detección más precoz de la enfermedad.

Como concluye Kenneth Walsh, «estas mutaciones empiezan a ser prevalente al inicio de la mediana edad, por lo que nuestros hallazgos sugieren que los análisis genéticos de las muestras sanguíneas pueden añadir un valor predictivo a los factores de riesgo tradicionales de la aterosclerosis que ya están siendo monitorizados».