CORREDOR DE LA PLATA

El incendio del Castillo de las Guardas afectará gravemente a turismo, toros de lidia y cerdos ibéricos

La desaparición de los encinares y de 1.845 hectáreas de dehesa frenará el turismo, la recuperación económica y hará crecer el paro. El alcalde ultima la petición de «zona catastrófica»

El fuego deja una gran mancha negra en la serranía de El Castillo de las Guardas
El fuego deja una gran mancha negra en la serranía de El Castillo de las Guardas - EFE
JUAN CARLOS ROMERO El Castillo De Las Guardas - Actualizado: Guardado en: Cádiz Provincia

Las llamas que la semana pasada calcinaron 1.845 hectáreas de encinar, eucaliptal y matorral en el término municipal de El Castillo de las Guardas han dejado al descubierto una gran mancha negra sobre la comarca del Corredor de la Plata.

No sólo física por el aspecto desolador que las llamas han dejado en la serranía, también por su afección a sectores estratégicos para el desarrollo de una comarca rural que vive del turismo, del toro de lidia en la dehesa, y de las montaneras donde se cría el preciado cerdo ibérico.

El Corredor de la Plata se ha erigido desde el verano pasado como la «zona cero» del fuego en la provincia. Lo admitió el consejero de Medio Ambiente, José Fiscal, al subrayar que desde el año pasado se han declarado hasta 25 incendios en este paraje natural, calificando de «terrorismo medioambiental» la intencionalidad de los mismos.

Triángulo de fuego

El triángulo comprendido entre El Ronquillo, Guillena y El Castillo de las Guardas hace balance de los fuegos que han afectado a sus términos. «Respecto al año pasado, que sufrimos 14 incendios, hay que reconocer que hemos tenido menos sobresaltos», relata el alcalde de El Ronquillo, Álvaro Lara. Y es que desde el mes de junio han sido tres los incendios que afectaron a la localidad, dos de ellos junto al casco urbano calcinaron una y otra hectárea respectivamente, «y un tercero de mayor entidad declarado en la denominada Hombría de Santa Fe arrasó entre cinco y seis hectáreas de monte público», cita Lara.

El alcalde de Guillena, Lorenzo Medina, explica que en tu término, uno de los más grandes en las primeras estribaciones de la Sierra Morena y donde se encuentra la Ruta del Agua, se declararon dos incendios durante el mes de agosto.

«El primero, declarado en la tarde del 18 de gosto, quemó 1,6 hectáreas de matorral y arbolado, en una superficie poblada de eucaliptos», explica el regidor, y el segundo el pasado 29 de agosto «afectó a poco más de una hectárea de arbolado, pasto y matorral en el paraje de Los Lagos del Serrano».

El alcalde de El Castillo de las Guardas, Gonzalo Domínguez, avanza en el dossier que adjuntará a la demanda para que se declare zona catastrófica la zona afectada por el incendio de mayor entidad declarado este verano en Andalucía, y reconoce que tendrá consecuencias desoladoras para un pueblo castigado por el paro que vive de la ganadería, del turismo y en menor medida también de la agricultura.

«Ahora tendrán que pasar muchos años hasta que se reviertan las consecuencias del fuego y confíamos que la administración central, la autonómica y la provincial pongan de su parte para paliar las consecuencias, para que repueblen el arbolado y regeneren el monte en el menor tiempo posible», relata el regidor de El Castillo.

Entre las 1.845 hectáreas que ardieron se encuentran dehesas pobladas por reses bravas, otras destinadas al vacuno para consumo humano, y otras a la montanera donde se cría el cerdo ibérico, y todas son una fuente de empleo fundamental para los lugareños de la comarca.

En términos económicos las perdidas son millonarias por las consecuencias que va a tener también para el empleo la desaparición de los encinares y de la dehesa. «¿Cómo van a dar ahora de comer a 500 cabezas de ganado?», se pregunta el primer edil de El Castillo de las Guardas, que lamenta igualmente las consecuencias para el turismo.

«Tenemos un desierto negro en el lugar donde hace unos días se acercaban muchas personas a disfrutar del entorno natural», describe, sin encontrar causas a las llamas porque, asegura, la zona se mantiene al margen de intereses urbanísticos.

En la Reserva Natural de El Castillo de las Guardas que copa 210 hectáreas del término donde viven y crían especies protegidas, las alarmas se activaron una semana antes del gran incendio. La veterinaria Jimena de Andrés, explica a ABC Provincia que se vieron obligados a activar el protocolo de incendios debido a un fuego declarado a tres kilómetros de sus instalaciones.

«En estos casos se activan las alertas y se moviliza a todos los medios de exintición que tenemos en el parque y al personal de la reserva natural, por si es necesario intervenir, aunque no fue preciso evacuar a los animales», relata la veterinaria de la reserva que da cobijo a especies amenazadas en semicautividad de cara a su reintroducción en la naturaleza cuando fuere necesario.

La veterinaria advierte de las consecuencias del fuego al ecosistema. «Por un lado ha calcinado la fauna salvaje de una comarca poblada por jabalíes, ciervos, meloncillos y jinetas», cuenta Jimena de Andrés, «y por otro lado ha arrasado también el hábitat natural en el que se crían y reproducen estas especies, lo que en suma supone una pérdida ecológica muy grande», detalla. La contaminación de las aguas por las cenizas, y la anidación de las aves son otros de los efectos para el medio ambiente.

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