DELIRIUM TOPIC

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Daniel Ruiz
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Después de más de media vida haciéndolo, sigo siendo incapaz de contestar a la pregunta: ¿Por qué escribo? Desde luego, no para despertar admiración. Si acaso, apurando, como propósito secundario, algo de orgullo entre los que siento más cercanos.

Desde que nació, mi hija lo ha visto en casa. Que más bien es una selva de libros. Sabe que si soy el primero en despertar es porque siempre puede encontrarme en mi pequeño habitáculo, donde cada mañana, antes de quitarme el pijama, emborrono folios. Con los años, más de dos e incluso de tres en algunos casos, las pilas de folios acaban transformándose en libros editados, a cuyas presentaciones se ve obligada a acudir, entre bostezos y protestas. Otra vez papá presentando una novela.

Fui a su colegio a dar una charla, típico, en la Semana del Libro. Prodigiosamente, ese día no fue ella la que más bostezó. Le ganaba, siendo generoso, más de la mitad de su clase. ¿Cómo estuve?, le pregunté emocionado al terminar. Bien, papá, me contestó, como quien consuela a un hijo tras una mediocre marca en una exhibición escolar de atletismo.

El otro día la llevé a una firma de libros. Era de Martina, famosa youtuber de 11 años. Tiene un millón y medio de followers, me dijo. La cola para la firma rodeaba El Corte Inglés del Duque. Sólo había visto algo así, en serio, en el concierto de los Stones en Montjuic. Tras cuatro interminables horas de cola e histeria, consiguió por fin su firma.

Varios días después, me llamó gritando desde el salón. Estaba radiante: era la viva imagen del orgullo. ¿Qué pasa, Piti?, pregunté. Me abrazó, estrujando entre nosotros su tablet. Mira, mira, me dijo, señalando hacia la pantalla. Era el último vídeo de la youtuber Martina. Ahí estás, gritó, ¿no es increíble? ¡Sales entre el público!

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