EL RECUADRO

Echar un currículum

Ahora en los CV buscan cosas de judías, sí, pero con chorizo

Antonio Burgos
SEVILLAActualizado:

TODO cambia. Hasta las siglas más conocidas cambian de significado. Antes no había otro PC que el Partido Comunista, el que le hizo decir al genial dibujante Andrés Martínez de León:

-¿Apuntarme yo en un partido que tiene por escudo herramientas de trabajar, una hoz y un martillo? ¡Hombre, si por lo menos fueran un sillón y un langostino!

Ahora lo que sí tiene el escudo del PC de España es una estrella roja añadida, como la que lleva Bódalo en esa especie de gorra al revés de Kiko Rivera que usa. Cuando ya apenas hay equipos de fútbol que se llamen Estrella Roja, van los del PC y se la añaden a sus herramientas. Pero PC ya no significa sólo Partido Comunista. Ahora PC es más que nada «Personal Computer», o sea, ordenador. Sin dictadura del proletariado que valga, en todo caso de Bill Gates.

Le pasa como a las siglas CV, hasta no hace mucho acrónimo de los caballos de vapor de un motor o un automóvil. Eran «caballos de vapor» por no decirlo en inglés, «Horse Power», cuya abreviatura era HP. Que también ha cambiado. Hideputas al margen, HP es ahora una marca de impresoras y ordenadores, Hewlett Packard. Y el CV es por antonomasia el caballo, no de vapor, como antes, sino de batalla como ahora. Que no le hablen a Cristina Cifuentes de lo que es un CV, y mucho menos a Pablo Casado. Buscan en los CV como la Inquisición averiguaba si eras cristiano viejo o tenías sangre judía. Ahora en los CV buscan cosas de judías, sí, pero con chorizo. El choriceo de inflar el CV como sea, sin causa justificada, poniendo licenciaturas que no se tienen o doctorados que no se han hecho. Por no hablar del máster de la Masteresa, sobre lo que vuelvo a preguntarme: ¿qué necesidad tenía esta mujer de meterse en ese lío de hacer un máster y más de la forma como parece que se va a demostrar que lo obtuvo? Hay una creencia general de que si en tu CV no tienes dos másteres o tres no eres nadie. Y no sólo en los políticos. Bueno, el día que nos pongamos a investigar la de mentiras y embustes que hay en los CV de los políticos, aquí va a tener que dimitir hasta el conserje mayor de las Cortes. Como un líder regional brillantísimo (¡por aquí!), en quien Rajoy tiene puestas todas sus esperanzas, que por todo estudio tiene... ¡un Máster en Protocolo!, toma ya, vaya usted a saber por qué Universidad de la Señorita Pepis.

La vanidad. Los pierde la vanidad. A mí se me ocurriría poner en mi currículum que soy Máster en Ensaladilla Rusa por la Universidad de Moscú o que como remero de Oxford le gané la regata a los gachés de Cambridge en el Támesis, cuando en materia de remo mis experiencias no han ido nunca más allá de las barcas de la plaza de España de Sevilla.

Sí, entre las muchas dictaduras sociales que padecemos en la democrática España, como la del Laico Oficio de la Inquisición de lo Políticamente Correcto, está la tiranía de presumir con el CV. Si no tienes un CV medio en condiciones, no eres nadie. Y si no está adornado con cursos y conocimiento de idiomas de los que no tienes puñetera idea, peor. Es lo que ha perdido a Cristina Cifuentes y lo que le tiene anudada una corbata testicular a Pablo Casado. Pero desconfíen del CV de los políticos. Suelen ser más falsos que los zarcillos de La Contenta, que eran dos serpentinas, como decía Rocío Jurado. «Echar un currículum» es desgraciadamente la actividad fundamental de nuestra juventud en paro. Y hay entre esos chavales muchos CV que tienen siete mil veces más méritos, y sin ningún apaño, que el de las falsas biografías de los políticos vividores de la mamela. «Ay, si los pinos hablaran». ¡Ay, si se revisaran todos los CV de los políticos como les han metido la lupa a los de Cifuentes y Casado!

Antonio BurgosAntonio BurgosArticulista de OpiniónAntonio Burgos