Luisa Ortega Díaz, rodeada de las fuerzas de seguridad venezolanas
Luisa Ortega Díaz, rodeada de las fuerzas de seguridad venezolanas - AFP

La Asamblea Constituyente destituye a la fiscal general de Venezuela

Luisa Ortega Díaz se ha convertido en los últimos meses en una de las voces más vehementes contra Maduro

CARACASActualizado:

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, pidió la cabeza de la fiscal general, Luisa Ortega, principal representante del chavismo disidente y, a las pocas horas, su flamante Asamblea Constituyente se la sirvió en bandeja. Este suprapoder, creado por Maduro para eternizarse en el poder, se estrenó ayer con la destitución de Ortega, decisión adoptada «por aclamación y unanimidad». Bastaron unos minutos, ya que ni siquiera hubo debate. El líder lo había pedido, y la Constituyente obedeció sin rechistar. Es más, para remate, pocos minutos después de su destitución, el Tribunal Supremo aprobó la apertura de un juicio preliminar contra Ortega «por comisión de faltas graves durante el ejercicio de sus funciones». Por si no había quedado claro el nuevo rumbo del país, la Constituyente ayer lo dejó claro.

La Constituyente nombró como nuevo fiscal general a Tarek William Saab, hasta ahora defensor del pueblo, quien se ha distinguido en este cargo por hacer oídos sordos a todas las reclamaciones por represión o abusos del régimen. William no va a dar guerra.

La Constituyente, además, aprobó «por unanimidad» -cómo no- que funcionará durante al menos dos años. «Pudiera ser menos, pero no nos vamos a limitar», dijo un ufano Diosdado Cabello, el «halcón» del chavismo que ha tomado la Constituyente como plataforma política.

Unas horas antes de la depuración de la fiscal, tras acusar a la oposición de la violencia en las protestas de estos meses, Maduro había amenazado a Ortega: «Hablemos claro frente al país, si aquí hubiera habido una Fiscalía que actuara apegado a la justicia y con valentía hace mucho tiempo que esos (...) criminales estuvieran capturados, castigados y encarcelados».

El linchamiento político de la fiscal fue total. Tras la conminación de Maduro, unos cincuenta agentes militares de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) bloquearon los accesos de la Fiscalía en una exhibición de intimidación.

La propia Ortega lo denunció en Twitter: «Denuncio esta arbitrariedad ante la comunidad nacional e internacional», escribió. La sede de la Fiscalía General se encuentra en el centro de Caracas, en La Candelaria, frente al Parque Carabobo. El asedio comenzó de muy buena mañana, a las 6 de la mañana. La Guardia Nacional Bolivariana colocó sus vehículos todoterreno junto a los accesos y aparcamientos de la Fiscalía para impedir la entrada y salida de personas.

Entre las últimas actuaciones de la fiscal Ortega destaca su orden de investigar la muerte de diez personas durante las manifestaciones del pasado 30 de julio, cuando se celebraron los comicios para elegir a los 545 miembros de la Asamblea de Maduro. Ortega también denunció la Constituyente, que calificó de «fraude», y advirtió de que ese suprapoder es un instrumento del Gobierno para instaurar «un sistema personalista y totalitario». Motivo por el que solicitó la suspensión de la Asamblea. Ni que decir tiene que el Tribunal de Caracas decretó la «nulidad absoluta de la solicitud».

Maduro pidió asimismo que la Constituyente comenzara sus trabajos con la puesta en marcha de una «comisión de la verdad y la justicia» que establezca responsabilidades por la «violencia» registrada en las protestas contra el Gobierno de la que responsabilizó a los líderes de la oposición. Al menos 121 personas han muerto en las manifestaciones de protesta. Casi todos ellos manifestantes opositores, aunque también hubo al menos un muerto y numerosos heridos entre las fuerzas encargadas de la represión. En cuanto lo pidió Maduro, los constituyentes obedecieron. Delcy Rodríguez, presidente de la sumisa Asamblea, será también la encargada de presidir esta comisión que ya apunta a la oposición.