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Macron, en horas bajas, se enfrenta hoy a su primera huelga sindical

El presidente francés llamó la semana pasada «vagos, cínicos y extremistas» a los que se oponen a su reforma laboral

Manifestantes protestan contra Macron en Touluse
Manifestantes protestan contra Macron en Touluse - AFP
JUAN PEDRO QUIÑONERO Corresponsal En París - Actualizado: Guardado en: Internacional

La CGT, primer sindicato nacional, ha convocado para este martes 180 manifestaciones de protesta contra la reforma de la legislación laboral que se propone realizar el presidente Emmanuel Macron, que había reaccionado tres días antes con esta sentencia: «No cederé a la presión de los vagos, los cínicos y los extremistas».

Macron pronunció esa frase, textual, durante su reciente visita de Estado a Atenas, intentando defender sus proyectos de reformas de carácter moderadamente liberal, saliendo al paso de «todos los inmovilismos que han paralizado Francia durante los últimos treinta años».

En vísperas de la primera jornada de protesta y manifestaciones sindicales, los calificativos de «vagos», «cínicos» y «extremistas» precipitaron un incendio verbal que no ha conseguido restaurar la fragmentación política y sindical.

Philippe Martinez, secretario general de la CGT, denunció el «carácter escandaloso» del lenguaje presidencial, invitando al resto de los sindicatos a participar en la jornada de protestas y manifestaciones de hoy. Laurent Berger, secretario general de la CFDT, segundo sindicato nacional, denunció el carácter «lamentable» de la terminología presidencial; pero no participará en las manifestaciones de hoy. Jean-Luc Mélenchon, presidente de Francia Insumisa (FI, extrema izquierda populista) reaccionó contra Macron denunciando un «golpe de Estado social»… pero tampoco participará en las manifestaciones de hoy. Mélenchon ha convocado su propia jornada de protesta, el próximo día 23 de este mismo mes de septiembre.

La profunda división sindical, el hundimiento histórico del PS, la «balcanización» de las extremas izquierdas, el eclipse de la derecha tradicional, y la crisis de identidad del Frente Nacional (FN, extrema derecha) de Marine Le Pen, pudieran permitir a Macron realizar sus primeras reformas sin oposición de fondo digna de ese nombre.

Por el contrario, la jornada de protestas de hoy permitirá calibrar la importancia de las resistencias tradicionales contra las reformas. A juicio del vespertino Le Monde, Macron ha comenzado una «revolución liberal» que pretende poner fin a los «arcaísmos tradicionales» del modelo político y social francés.

Vagos, cínicos y extremistas

Denunciando la «resistencia» de «vagos, cínicos y extremistas», contra cualquier reforma, Macron ha creado un «marco escénico» donde todos los actores del teatro político y social francés pueden reconocer a sus adversarios. Los extremistas de izquierda y derecha se reconocen con facilidad. Cuando Macron denuncian a los «cínicos», alude a la clase política tradicional, de izquierda y derecha, denunciada por su «inmovilismo», desde hace treinta años. Está menos claro a quien alude Macron hablando de «vagos». Para sus portavoces oficiales, se trata de una alusión a sus «antecesores» (Hollande, Sarkozy) que «no reformaron nada». Por el contrario, a nadie se le oculta que el lenguaje populista más tabernario suele tratar de «vagos» a los funcionarios. Interpretación «extensiva» que denuncian los portavoces oficiales de Macron, pero que cala en profundidad en una opinión pública donde el presidente es calificado con frecuencia de «joven autoritario». La semana pasada, el New York Times publicó un análisis de Chris Bickerton, profesor en la Columbia University, denunciando la «arrogancia» y «egolatría» de Macron, «entre el populismo elitista y la tecnocracia».

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