Internacional

Férreo control en el centro de La Habana, convertido en un búnker tras la muerte de Castro

Las autoridades prohíben la música en los bares durante los nueve días de luto

Un grupo de personas hacen fila para rendir tributo al exgobernante cubano Fidel Castro en la Habana
Un grupo de personas hacen fila para rendir tributo al exgobernante cubano Fidel Castro en la Habana - EFE
M. Trillo - Actualizado: Guardado en:

El régimen cubano no quiere sorpresas y está haciendo lo posible por tener bajo control los acontecimientos tras la muerte de Fidel Castro. Desde el fallecimiento del líder histórico de la Revolución, en las calles de La Habana se aprecia un incremento de la presencia policial, sobre todo en lugares especialmente sensibles.

La zona que rodea la plaza de la Revolución, donde los ciudadanos rindieron ayer su homenaje póstumo al antiguo dictador, se convirtió ayer en un búnker, con numerosas calles cortadas y en cuyo interior nadie se movía fuera de las zonas indicadas. A ambos lados de las colas de gente que se dirigía hasta el memorial de José Martí a dar su último adiós al comandante, había un agente cada diez o quince metros garantizando que nada se escapaba a su control.

A ello se suman medidas como la prohibición de vender alcohol y de emitir música en los bares durante los nueve días de duelo, como forma de evitar que alguien se pase de la raya.

Periodistas bajo la lupa

Uno de los retos a los que se enfrentan las autoridades cubanas es la avalancha de periodistas de todo el mundo que han acudido estos días a Cuba para cubrir unos acontecimientos de alcance histórico. Aunque en las primeras horas tras la muerte del antiguo mandatario parecía no haber controles en el aeropuerto José Martí de La Habana más allá de lo habitual, el Gobierno controla de cerca el acceso a los actos oficiales.

Cientos de informadores de cadenas de televisión, agencias de noticias, periódicos y radios se agolparon en el Centro Internacional de Prensa, en el barrio del Vedado, en busca de una acreditación, que el régimen somete a un implacable escrutinio y tramita con lentitud exasperante, con la condición previa de que el periodista cuente con el visado correspondiente. «Cancelé un vuelo para poder sacar el visado y coger otro», explica el periodista mexicano de la agencia AFP José Osorio, que recuerda su larga espera para obtener la credencial. «Fui de los primeros en llegar al Centro de Prensa, a las 6,40, y estuve hasta las doce», explica.

Hay casos de otros periodistas, sin embargo, que llevan dos y hasta tres días a la espera, según apuntaban dos periodistas españoles.

Solo los elogios

Entre tanto, la información sobre la muerte de Fidel Castro ha monopolizado el espacio en los medios del régimen. Tanto el periódico oficial, «Granma», como la televisión y la radio pública dedican todo su espacio a la histórica muerte de quien gobernó el país durante cerca de cinco días décadas. Ni en uno ni en otro hay rastro de opiniones críticas con la figura del comandante. Solo hay sitio para incensar su figura con elogios constantes.

«Cuba es Fidel», proclamaba en grandes caracteres la portada del especial que «Granma» publicó el domingo tras su muerte, mientras que la televisión se dedica desde el sábado a destacar las cualidades del fallecido líder en todas sus facetas.

Una de la más destacadas es su repercusión internacional. Los mensajes de reconocimiento a su figura de personalidades extranjeras y de los medios de comunicación se han repicado con frecuencia desde el pasado sábado. Pero había otras menos usuales, como la de un veterano periodista que ensalzaba incluso la labor de Fidel Castro como «periodista de investigación».

El episodio de Elián González, el niño balsero que desató a finales de los 90 una batalla diplomática hasta que fue devuelto a su padre en la isla, es uno de los favoritos a la hora de subrayar la tenacidad del antiguo líder en su defensa de los cubanos. El propio protagonista, ahora ya crecido, ha asegurado que «fue un amigo» y que su legado «le sobrevivirá por mucho tiempo».

Con todo, las imágenes de las largas colas de cubanos rindiendo homenaje al comandante acapararon la programación de la televisión pública durante todo el día.

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