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Un capitán prófugo en Miami

El instigador del alzamiento militar ya estuvo implicado en al menos otros dos intentos de derrocar a Maduro

MADRIDActualizado:

Juan Carlos Caguaripano Spott tiene una dilatada experiencia como golpista de la que no parece haber aprendido demasiado. Capitán de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), miembro del Grupo Antiextorsión y Secuestro del Estado Amazonas, en 2014 encabezó otro intento de derrocar a Maduro tan efímero y chapucero como el de este domingo. Al año siguiente estuvo implicado en el conocido como «Golpe Azul», un complot urdido por Caguaripano en comandita con oficiales de alta graduación de la Fuerza Aérea venezolana, cuatro de los cuales cumplen pena de prisión. No así Caguaripano sobre el que pesa una orden de busca y captura y que desde entonces vive en la clandestinidad, publicando de cuando en cuando un vídeo desde Miami instando al ejército a insubordinarse contra el régimen.

Los afectos al madurismo le acusan, no sin razón, de alimentar la facción más intransigente de la oposición venezolana y de negarse en rotundo a cualquier negociación con el gobierno. En 2014 dio su apoyo a «La Salida», una campaña emprendida por los partidos opositores para «encontrar una salida pacífica, democrática y constitucional al gobierno de Nicolás Maduro». La campaña se vio truncada por la encarcelación de Leopoldo López y culminó con una oleada de protestas que se prolongó durante varias semanas.

La última vez que sonó su nombre en los medios venezolanos fue en marzo de este año, a raíz de la sospechosa filtración a la prensa de unos informes de la inteligencia militar en los que se aseguraba que los cómplices de Caguaripano en la intentona de 2014 delataron, entre otros, a Julio Borges, actual presidente de la Asamblea Nacional y destacado opositor, como partícipes en la conspiración. Dado el cariz que han tomado las cosas en el país latinoamericano, no sería extraño que se tratase de una maniobra de intoxicación mediática orquestada por el gobierno.