El mapa «europeo» de Palestina

Israel acaba de respaldar una polémica ley para declarar el «estado judío» mientras Europa busca la paz con dos estados

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«La ley es esencial para afianzar el carácter de Israel como estado del pueblo judío frente a los retos que nos plantean desde la comunidad internacional y a nivel interno, que ponen en tela de juicio este hecho». Con estas palabras el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, justificaba su respaldo al polémico proyecto de ley con el que se pretende declarar Israel «estado judío».

Si bien es cierto que a efectos legales no tiene prácticamente carga, cabe destacar que se trata de una iniciativa muy significativa por el momento que se está viviendo. Con este proyecto, entre otras cosas, el «estado judío» queda por encima del «estado democrático» y el hebreo queda como única lengua oficial del país. Es por tanto una «bomba» ya que el país vive momentos de máxima tensión -incluso planea la sombra de una «Tercera Intifada»- y a nivel internacional comienzan a darse pasos que buscan una solución pacífica al conflicto de la mano de dos estados. De ahí las palabras de Netanyahu aludiendo a esos «retos» que se plantean «desde la comunidad internacional».

Fue Suecia el primer país de la UE en dar un paso que consideró «responsable» y que, de hecho, «llegó tarde»: reconocer a Palestina como estado. Israel, a modo de respuesta, retiró a su embajador de Estocolmo y se apresuró a mostrar su rechazo. Sin embargo, la ministra sueca de Exteriores, Margot Wallström, recordó entonces que 134 países ya habían reconocido a Palestina antes que Suecia. Pero el paso del Gobierno sueco hizo algo más: abrió, con fuerza, el debate en el seno de la Unión Europea.

«Sabemos muy bien que lo que necesitamos no sólo es el reconocimiento (de Palestina como Estado), sino la construcción de un Estado palestino que pueda vivir junto al israelí en paz y seguridad. Es necesario tener una perspectiva política para Palestina y también para Israel y su seguridad», apuntó días después del reconocimiento por parte de Suecia la nueva jefa de la diplomacia comunitaria, la italiana Federica Mogherini. Por otro lado, pese a que los 28 miembros de la UE necesitan una posición unánime para el reconocimiento del Estado de Palestina, siguen dándose pasos, más o menos simbólicos, de forma independiente.

El Parlamento británico aprobó el pasado mes de octubre una moción instando al Gobierno de David Cameron a reconocer el estado de Palestina, aunque fue una votación no vinculante. Tanto el primer ministro como todos los miembros de su gabinete habían anunciado su intención de abstenerse. Catorce días después, el partido irlandés Fianna Fail, en la oposición, presentó al Gobierno una moción para pedir el reconocimiento de un estado palestino que fue aprobada de manera unánime por todos los partidos que forman la Cámara Alta del Parlamento irlandés, por lo que no fue necesario someterla a una votación.

En la misma línea que Reino Unido e Irlanda se encuentran España y Francia. El 18 de noviembre el Congreso español pidió de forma unánime al Gobierno de Mariano Rajoy que reconozca al Estado palestino. Por su parte, el Partido Socialista francés, mayoritario en la Cámara de diputados, propondrá una resolución instando al Gobierno a reconocer el Estado palestino, un texto que será votado el próximo día 28.

Más complicadas son las posturas de Dinamarca, Holanda y Alemania, quienes no reconocen a Palestina. El caso alemán es especialmente sensible, por sus relaciones con Israel. La canciller alemana, Angela Merkel, ya ha rechazado la idea de que su país reconozca unilateralmente el Estado de Palestina, ya que considera que los palestinos e Israel sólo pueden resolver el conflicto a través de las negociaciones. Por su parte, antes de su ingreso en la UE, Polonia, República Checa, Hungría, Rumanía, Malta, Chipre ya reconocieron un estado palestino.

Mientras, las autoridades palestinas siguen luchando por su causa. Acudirán al Consejo de Seguridad de la ONU con su propuesta para obligar a Israel a que se retire de los territorios en un plazo de tres años. Así, solicitarán que el Consejo refrende en una resolución vinculante con las fronteras de 1967 como fórmula para la solución de dos Estados y que obligue a Israel a retirarse de las zonas que ocupa tanto en Jerusalén este como en Cisjordania.