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Vida sana

«No hace falta comer cinco veces al día»

El «coach» nutricional Álvaro Vargas publica «A comer se aprende», un libro pensado para reeducar a la sociedad con consejos prácticos y sencillos para llevar una dieta saludable

MadridActualizado:

Hay que darse tiempo. Eso asegura Álvaro Vargas, autor de «A comer de aprende», cuando se le pregunta por empezar una vida saludable. Dentro de la vorágine de bombardeos y noticias contradictorias sobre dietas y vida sana, este «coach» nutricional aterriza (se trata de su cuarto libro) con una guía de consejos prácticos y sencillos para que cuidarse no sea cuestión de «operaciones bikini». Charla con ABC sobre saber comer, las dietas «milagros» y las comidas que se deben hacer al día.

¿Qué van a encontrar los lectores en este libro?

Van a aterrizar, llevar a la tierra consejos nutricionales muy prácticos y sencillos, dentro de esta vorágine de bombardeos y noticias contradictorias sobre nutrición. Se trata de un libro con información sencilla, muy práctica. Cualquier capítulo que lean, ese mismo día o al día siguiente, lo van a poder aplicar. Es cuestión de ir a lo básico.

Con tanta información, ¿la gente se entera realmente de qué es lo más saludable?

El gran problema es que hay dietas «milagros» que se convierten en virales, muy conocidas, y que la gente las aplica en su vida diaria sin preguntarse, realmente, de donde viene la información. Creo que al final lo que se consigue es que la gente tenga un popurrí, que a veces son contradictorios entre sí. Otro problema es que cuando alguien tiene una creencia nutricional, quitársela es muy complicado, porque si alguien les ha dicho que es muy recomendable y lo va a salvar de todo, es difícil hacerle ver lo contrario. Hay que intentar que, al menos, prueben y vean cómo dejando lo que ellos consideran sano se consiguen cosas. Y desde un mecanismo más sencillo, porque las dietas «milagros» exigen de las personas muchas cosas a tener en cuenta.

¿Cómo se enseña a alguien a saber comer?

Lo que suelo hacer siempre es comparar alimentos muy básicos, para saber cuál de ellos es más saludable que el otro. Por ejemplo, entre un pan blanco y uno 100% integral. O por qué unas galletas compradas nunca van a ser más saludables que unas que se hagan en casa. Mi método, normalmente, se basa en esto, en comparación de alimentos. Cuando se sabe cuál es el mejor para escoger, simplifica mucho la vida de las personas. Así es más fácil esa educación o reeducación nutricional.

En el hilo de las dietas «milagros», ¿qué opina de las dietas detox o desintoxicantes?

No estoy nada de acuerdo con este tipo de dietas porque venden que va a salvar a la gente de todo. Que el hígado se va a limpiar, la primera falsedad, ya que es tan potente que si no trabaja por si mismo, habría que ir al médico de urgencias. El engaño reside en que si te tomas un batido por la mañana, podrás comer lo que quieras porque ya has eliminado las toxinas acumuladas. No se puede estar toda la vida alimentándose de zumos detox; faltarán nutrientes fundamentales si solo tomas esas bebidas. Alguna vez se puede tomar un zumo de verduras, mejor sin frutas, pero como un detalle que se quiera hacer un día concreto, no por costumbre.

Tomar un vaso de agua en ayunas, ¿elimina toxinas?

Si todo fuera tan fácil... Evidentemente, hay que tomar agua y a cualquier hora es bueno. Si apetece por la mañana y se tiene esa creencia, hazlo. Pero que no cause una amargura el día que no se haga porque no va a ser ni más ni menos. Si una persona se levanta sin sed, para qué va a beber nada... No se sabe muy bien de donde vienen esas creencias pero consigue llegar a la población en general.

¿Es importante pesar las comidas?

No estoy a favor. Pesar las comidas y estar siempre midiendo hace que se entre en un bucle que puede generar ansiedad, aburrimiento, agobio... Muchas veces, al ver la cantidad, ya van pensando que se van a quedar con hambre. Hay que enseñar a comer para el resto de su vida, no para adelgazar 5 kilos de aquí al verano. Las dietas de fotocopia ya están antiguas, esas donde sacan un papel del cajón, lo fotocopian y se lo dan al cliente, con exigencias como esta, pesar los alimentos. A nadie le gustaría seguir ese tipo de pasos. Creo más en la reeducación nutricional que va a servir para toda la vida. No tiene tanto que ver con el físico, sino en nutrirse bien.

¿Hay que hacer cinco comidas al día?

No, no hace falta. Se ha popularizado mucho esto de las cinco comidas. Cada uno se tiene que amoldar a sus hábitos. No se puede comer si no se tiene hambre. Se planteaba, depende de las personas, que si comes a las 13 horas y hasta las 21 no vuelves a cenar, quizás se llega con un hambre voraz y no se controla. Con un problema así, donde no se puede controlar, sí aconsejo que a media tarde se coma una fruta. Cada persona se va a saber, más o menos, adaptar.

Desayunar como reyes, comer como príncipes y cenar como mendigos...

Es una de las creencias que más insulto social me genera. El desayuno no es la comida más importante del día, todas deberían de ser saludables. Sobre todo, depende mucho del trabajo que se tenga. De qué sirve comer tanto para trabajar desde casa... El desayuno es una comida más. Decir que es la más importante hace que la gente termine tomando productos procesados, azucarados, porque se tiene la sensación de que un bollo va a alimentar más que un puñado de frutos secos.

¿Algún consejo para la «operación bikini»?

Les diría que se olviden de las operaciones bikini y que amplíen esos hábitos para todo el año. No tiene ningún sentido ponerse a dieta de mayo a junio y, al volver septiembre, comer otra vez mal. Es perder el tiempo. Lo que se tiene que decidir no es una operación bikini, sino de reeducación nutricional. Es decir, tomárselo en serio. No hay alimentos mágicos que te vayan a hacer adelgazar. Es una dieta completa que hará que estés más sano.

¿Cómo se deben leer las etiquetas?

Cuantas menos etiquetas haya que leer, muchísimo mejor. Si se come fruta o verdura natural, se va a saber de donde es. Para fijarse en una habría que ver si contiene azúcar; también, aunque pasa más desapercibida, hay que mirar si contiene sal. Los ingredientes siempre vienen expuestos de mayor cantidad a menos. Si esos dos productos están los primeros dentro de una larga lista, va a ser mala señal. La calidad de los aceites, ver qué cantidad o cuál usan; mejor si es de oliva. Pero, sin duda, lo más importante es no fiarse de los eslóganes del tipo 0%, integral 100%... No hay que quedarse con la parte más visible, sino darle la vuelta al envase.

¿Hay que dormir 8 horas?

Sobre todo por el equilibrio de nuestro sistema nervioso. Quien dice eso puede decir siete o nueve. Pasa como con las cinco comidas al día. Es más un hábito saludable, como el deporte; no se concibe una vida saludable sin este. Van completamente de la mano.

¿Qué consejos le daría a alguien que quiera a empezar a cuidarse hoy?

Uno sería empezar a preocuparse por la lista de la compra. Aplicaría eso que dicen de más mercado y menos supermercado. Ir a lo que se llama ahora «comida real». El otro, sacar tiempo de donde sea para poder cocinar en casa, sabiendo que una comida saludable no es aquella a la que se le dedique más tiempo. Y, sobre todo, no deprimirte si algún día caes en un alimento poco saludable, porque llevará a pensamientos negativos como «yo no puedo» o «he caído en la tentación». Hay que darse tiempo.