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Sergi Arola: «Sara y yo no teníamos química para seguir trabajando juntos»

Esta semana el chef barcelonés anunciaba el cierre de su restaurante, un dos estrellas Michelin cuyas riendas seguía llevando junto a su exmujer, Sara Fort

Sergi Arola junto a su exmujer Sara Fort, de quien se separó en 2012
Sergi Arola junto a su exmujer Sara Fort, de quien se separó en 2012 - ABC

«Ojalá que nadie tenga que pasar por lo que estoy pasando yo ahora», dice Sergi Arola (48 años), con voz alicaída, en llamada telefónica desde Portugal, donde se ha refugiado para «no darle vuelta a las cabeza». El cocinero catalán sorprendía esta semana con un comunicado donde daba a conocer el definitivo hundimiento de su buque insignia: Sergi Arola Restaurante (Zurbano, 31. Madrid) apaga sus fogones para siempre. Es el segundo caso de un dos estrellas Michelin que echa el cierre en toda la historia de la guía gastronómica. El otro fue Can Fabes, tras la muerte de su propietario, Santi Santamaría, en 2011.

En el comunicado, Arola hacía expresa mención a su socia y ex mujer, Sara Fort, jefa de sala y quien ha estado a su lado desde que inició su aventura madrileña con La Broche, en 1998. Más allá de la complicada situación financiera del chef, los motivos del cierre son una suma de desencuentros personales y profesionales, tal y como cuenta el propio Arola a ABC: «Ha sido lo más honesto para los dos. Era un proyecto que empezó por amor y por separado hubiera sido imposible continuar y suplantar la esencia», explica en referencia a Sara. «El problema real ha sido la falta de química entre los dos para seguir trabajando juntos, nada más. Llevamos divorciados cuatro años y tenemos dos hijas, las causas son las que son y no podíamos alargarlo más -reconoce-. Estoy triste, muy jodido».

Sin embargo, esta noticia no ha sido nueva para los expertos, que ya comentaban en el mundo gastronómico que la de Sergi Arola Restaurante se trataba de una muerte anunciada. Tanto, que incluso en la Guía Roja de España y Portugal 2017, que se presentará el 23 de noviembre en Gerona, no estaba incluido este establecimiento. «Ya tengo mucho callo en mi vida, he oído demasiadas cosas sobre mí y nada me espanta. Por suerte, el restaurante ha estado lleno en cada servicio y eso es algo que responde a las malas lenguas y para nosotros queda. Esto lo tomo como el final de una etapa y el inicio de otra. Ahora tendré que ponerme a trabajar en busca de nuevas ilusiones. Cocinar es lo único que sé hacer. Después de 20 años en Madrid, me gustaría seguir aquí. Pero si no es posible, como siempre saldré de las fronteras y a emprender nuevas andaduras».

Sabor agridulce

La historia del éxito de este chef nacido en Barcelona, en 1968, comenzó con su desembarco en la calle Doctor Fleming de Madrid, en 1998, tras pasar por la escuela de El Bulli de Ferrán Adriá. En el año 2000, Sergi Arola se llevó su restaurante La Broche al hotel Miguel Ángel, uno de los cinco estrellas más emblemáticos de la capital. Junto a él, como jefa de sala, oficiaba una joven minuciosa y espigada, Sara Fort, su mujer por aquel entonces.

Su ascensión en aquel bullicioso panorama gastronómico madrileño fue imparable. Tras asentarse en la cima, dejó La Broche para abrir otros negocios en la capital, al tiempo se hacía cargo de la cocina del Hotel Arts de Barcelona y la apertura de Pearls & Caviar en Abu Dhabi. Pero también llegaron los sinsabores: el divorcio de Sara y la crisis que atizó a todos. En 2013, Hacienda precintó la bodega y la coctelería del restaurante por una deuda de 148.000 euros con la Agencia Tributaria y de 160.000 euros con la Seguridad Social.

«Yo nunca quise ser un cocinero que llevara 17 proyectos por el mundo. Siempre soñé con tener un pequeño restaurante en Madrid y dedicarme a ser feliz. Pero los problemas económicos me llevaron fuera a trabajar duro para mantener abierto el restaurante principal. Sin duda, las cosas tampoco me las ponían fáciles. Esas ausencias de casa y el ritmo frenético hicieron que mi matrimonio sufriera importantes estragos y se resintiera mucho», señala. Pese a este duro golpe, el reconocido chef dice no sentirse solo. «Noto el cariño de los compañeros con los que he podido hablar. Se quedaron a cuadros cuando se lo dije. No es algo fácil de llevar para alguien que lo ha dado todo, aunque seguro que no seré el primero ni el último. Las circunstancias son las que son y así hay que actuar», apunta Arola.

Este varapalo se suma a un año turbulento en lo personal, debido a su sonada ruptura sentimental con la modelo Silvia Fominaya (40), con quien trató de rehacer su vida tras la ruptura con Sara Fort. Lejos de resultar resentido, en su conversación con ABC Sergi Arola solo tiene palabras de cariño para su expareja: «Silvia es mi mejor amiga. No nos vemos porque hemos puesto tierra y tiempo de por medio, pero sí que hablamos y su opinión es fundamental para mí. Es una mujer increíble y bastante tiene con todas las injusticias que lleva en su espalda», dice Arola antes de terminar la conversación con un sorprendente Insha’Allah, término árabe que significa «que haga la voluntad de Dios».

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